La caída de 10,4% real del Fondo E entre enero y septiembre deja una paradoja inquietante: el multifondo más conservador terminó registrando pérdidas significativas, pese a que las AFP actuaron dentro de la normativa. ¿Cómo puede una estrategia cumplir las reglas y, al mismo tiempo, exponer de esa manera los ahorros de las personas?
Las advertencias del investigador Arturo Cifuentes, de Clapes UC, agregan un elemento fundamental: el problema no era necesariamente imprevisible. Sus estudios venían cuestionando una regulación concentrada en establecer límites por tipo de activo, sin evaluar suficientemente el riesgo de la cartera en su conjunto.
Este caso me recuerda algo que advirtió el economista Herbert Simon sobre los límites de la racionalidad humana y organizacional. Las instituciones concentran su atención en aquello que saben medir y toman decisiones dentro de los problemas que previamente han definido. Así, una organización puede ser rigurosa en sus cálculos y procedimientos, pero limitada en su capacidad para reconocer riesgos que quedan fuera de sus modelos.
En un escenario marcado por tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias y cambios en las tasas de interés, el desafío no es anticipar cada crisis, sino cuestionar los supuestos sobre los cuales se construyen las estrategias de inversión.
El problema no es que las AFP utilicen modelos financieros, sino que el cumplimiento normativo termine confundiéndose con una adecuada protección del ahorro previsional. Para los afiliados, lo relevante no es si una operación estaba permitida, sino si sus recursos estaban razonablemente protegidos frente a escenarios adversos.
La lección del Fondo E es que la sofisticación técnica no garantiza amplitud de criterio. No basta con preguntarse si una inversión cabía dentro de las reglas. También debemos preguntarnos si esas reglas estaban mirando el riesgo correcto.