Las dificultades para llegar a fin de mes se han convertido en una situación permanente para muchas familias. Un sondeo de DefensaDeudores.cl, respondido por 780 personas, mostró que un 67% lleva más de un año decidiendo cada mes qué deuda dejar de pagar para enfrentar la caída de sus ingresos.
En ese escenario, la prioridad es mantener al día el dividendo o arriendo y las cuentas básicas del hogar, mientras las obligaciones con bancos y el retail quedan relegadas.
El estudio indicó que un 28% de los encuestados lleva entre uno y dos años en esta situación, mientras que un 39% afirmó que enfrenta este problema desde hace más de dos años.
En contraste, solo un 7% dijo que comenzó a hacerlo hace menos de seis meses, lo que refleja que el fenómeno se ha mantenido en el tiempo.
Vivienda y cuentas básicas lideran las prioridades
La encuesta también mostró un deterioro de la situación económica de los encuestados. Un 25% de los consultados perdió su empleo durante los últimos dos años y otro 48% señaló que sus ingresos disminuyeron pese a mantener su trabajo. En conjunto, cerca de tres de cada cuatro personas reportó algún tipo de reducción en sus recursos.
Ante ese escenario, un 70% dejó de pagar tarjetas o líneas de crédito, un 63% suspendió el pago de créditos de consumo y un 60% hizo lo mismo con compromisos adquiridos en casas comerciales.

En cambio, solo un 7,3% dejó de pagar cuentas básicas como luz, agua, internet o gastos comunes, mientras que apenas un 6% dejó impago el dividendo o el arriendo.
Al revisar las obligaciones que los encuestados buscan mantener al día, un 74% prioriza las cuentas básicas del hogar y un 61% protege el pago del dividendo o arriendo. Solo un 6,4% mantiene como prioridad las tarjetas de crédito, un 7,3% los créditos de consumo y un 2,4% las deudas con el retail.
Respecto de las razones para establecer ese orden, un 45% afirmó que busca proteger su vivienda. Sin embargo, un 22% aseguró que no se trató de una decisión planificada, sino que simplemente los ingresos no alcanzaron para cubrir todos los gastos.
"Es importante no leer estos datos solo como decisiones racionales. Para uno de cada cinco encuestados simplemente no alcanzó para nada. Eso muestra un nivel de precariedad que va más allá de una posible capacidad de planificación de las familias", señaló Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl.
Las dificultades también afectan la salud y la estabilidad financiera
El sondeo mostró que las consecuencias van más allá del incumplimiento de las deudas. Entre quienes enfrentaron cesantía o inestabilidad laboral, un 63% indicó que compromisos que antes pagaba regularmente pasaron a mora.
Además, un 30% debió renegociar sus deudas en condiciones menos favorables por no contar con contrato de trabajo y un 28% se endeudó aún más para cubrir gastos básicos mientras buscaba empleo.
La situación también impactó otros aspectos del presupuesto familiar. Un 46% postergó tratamientos médicos o la compra de medicamentos pagados en cuotas y un 35% dejó de pagar seguros de salud, automóvil o vida.
Al consultar qué harían si su situación económica mejorara, un 39% respondió que priorizaría ponerse al día con las deudas atrasadas y un 35% optaría por buscar una solución legal definitiva para las obligaciones impagas. En contraste, solo un 8,1% afirmó que destinaría esos recursos, en primer lugar, a recuperar gastos en salud o alimentación que había debido recortar.
"Este sondeo confirma algo que vemos todos los días en nuestros procesos de renegociación: las familias están dispuestas a sacrificar su historial crediticio con tal de no perder la casa. El problema es que ese sacrificio no es gratuito, y termina profundizando el ciclo de sobreendeudamiento, haciendo cada vez más difícil recuperar su estabilidad financiera", concluyó Ibáñez.
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