Daniel Daccarett, cofundador de Emprende tu Mente, y su consejo financiero: "Que sean intrínsecamente cag..."

En conversación con Chócale, recordó sus primeros pasos para generar dinero: estampaba poleras de sus compañeros por $100 y hacía trabajos como limpiar canaletas por encargo.
Daniel Daccarett, cofundador de Emprende Tu Mente (Foto: Emprende Tu Mente)
Entre Lucas

Desde niño, Daniel Daccarett tuvo dos formas de generar dinero. Por un lado, la mesada que sus padres le daban y que gastaba en salidas y fotocopias.

Por el otro, tenía su propio negocio inspirado en la fábrica de ropa de sus papás. Estampaba poleras para sus compañeros y ganaba 100 pesos por cada una.

No recuerda cuánto recibió con su primer sueldo, pero hay una fecha que sí grabó: cuando cumplió 18 años, logró comprarse su primer auto. Una decisión que, más que un gasto, recuerda como una inversión.

Esas primeras experiencias también marcaron su relación con el dinero y su camino profesional. Fue consejero del Comité de Desarrollo Productivo Regional de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), director de Casaideas y fundador de Globe. Actualmente, es director de ICARE, vicepresidente de Vendomática, presidente de FOSKO Packaging, director de la Fundación Palestina-Belén 2000 y emprendedor Endeavor.

Además, lidera Emprende tu Mente, organización sin fines de lucro que fundó en 2007.

Para Daccarett, la estabilidad emocional pesa mucho más que la financiera. Sobre su relación con el dinero habla en el cuestionario de Chócale.

– ¿Te daban mesada cuando chico? ¿Recuerdas qué hacías con ella?

Sí, absolutamente. Me dieron mesada toda la vida.

Me la gastaba en algún carrete, alguna salida, en fotocopias.

– ¿Emprendiste, trabajaste o tuviste algún tipo de negocio durante el colegio o la universidad? ¿En qué consistía? 

Toda la vida y en lo que se te ocurra. Por ejemplo, mis papás tenían una fábrica de ropa, entonces llevaba tablones para estampar las poleras de mis compañeros. Cobraba 100 pesos en esa época.

También hacía servicios como limpiar las canaletas ante la lluvia.

– ¿Qué hiciste con tu primer sueldo?

¿Sabes qué? No me acuerdo. No sé qué habré hecho.

– ¿Y tu primer gran gasto?

Yo creo que mi primer gasto fue en realidad una inversión. Ahorré plata y me compré un auto. Eso fue a los 18, 19 años.

– ¿Cuál fue tu primer gran error financiero, y qué aprendiste de el? 

La verdad es que, si me preguntas por ‘mi dolor de los negocios’, nunca he tenido un condoro así grande. Nunca he perdido plata. 

Pero lo que sí me ha pasado muchas veces es que un cliente no me reciba o una persona no me atienda. A pesar de que le insisto, me dejan visto.

Tuve que desarrollar la resiliencia para entender que eso es parte de ser empresario. Al principio me enojaba; ahora no me amargo.

– ¿Qué gasto innecesario recuerdas haber hecho y que hoy no repetirías? 

Pucha, es que yo soy re cagado.

¿Cuál es tu tacañería extrema?

Me cuesta mucho comprarme algo si ya lo tengo. O sea, si tengo una caña de pescar, me complica tener que comprarme otra. No tengo muchas cosas de lo mismo.

También me da lata por un tema de contaminación. Como Yvon Chouinard, el fundador de Patagonia, que dice: 'No te compres esta parca si realmente no la necesitas'. A mí me pasa un poquito lo mismo.

Actualmente, ¿destinas algo para ahorrar o invertir?

    No, lo que pasa es que, como mis negocios son empresas, entonces tengo mis inversiones ahí. Esas empresas tienen mis ahorros. 

    Hoy yo tengo propiedades y cosas así, pero no tengo grandes ahorros.

    – Si tuvieras que resumir tu relación con el dinero con una frase, ¿cuál sería?

    Es importante, pero no es ni cerca lo más importante.

    Es relevante tener una estabilidad económica. Sin embargo, lo es mucho más tener estabilidad emocional, amorosa.

    Creo que cuando una persona no lo pasa bien en su matrimonio, empieza a tener problemas en la pega y es un círculo supervicioso. Entonces, en eso yo tengo un equilibrio del que estoy muy agradecido porque 'cuando uno se casa, no sabe con quién se casa' y he tenido mucha suerte.

    – Si tuvieras que dar un consejo financiero a alguien, ¿cuál sería?

    Que sean intrínsecamente cagados.

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