Entre fanático y escéptico de las stablecoins: una conversación con Alberto Naudon

Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central, abordó el potencial de las stablecoins, aunque advirtió que su impacto podría estar más en la tecnología y la competencia que en crear un nuevo tipo de dinero.
Maximiliano Valdés, director de Chócale, y Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central (Foto: América Digital)

Alberto Naudon ha mostrado un particular interés por las stablecoins. Pero eso no significa que vea en ellas un nuevo tipo de dinero.

"Hay unos que son fanáticos de esto y piensan que aquí se va a cambiar el mundo y hay unos escépticos totales. Yo estoy un poquito en el medio", explicó el vicepresidente del Banco Central durante una conversación con Maximiliano Valdés, director de Chócale, en el Congreso América Digital 2026.

Naudon reconoció que hay elementos novedosos en estos activos digitales, especialmente en la tecnología que utilizan. Pero, a su juicio, eso no significa que hayan inventado una nueva 'función' financiera.

"Una stablecoin es una obligación del que lo emite, igual que lo es un depósito del banco (...) En ese sentido no es novedoso; me parece a mí que se ha exagerado un poco con la idea de que acá hay un nuevo dinero", señaló.

Maximiliano Valdés, director de Chócale, y Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central (Foto: América Digital)

Para explicarlo, recurrió a un ejemplo bastante menos tecnológico: los cheques viajeros que utilizaban sus padres cuando salían del país.

"Yo soy más viejo, pero cuando mis papás viajaban (...) llevaban unas cosas que se llamaban cheques de viajeros (...) y tú con eso pagabas a otra persona. ¿Esa otra persona con qué se quedaba? Con una deuda de mi banco (...) Entonces es parecido a eso, pero en digital".

¿Hay espacio para las stablecoins?

Si hay un espacio donde el economista sí ve potencial, es en las operaciones transfronterizas. "En pagos locales yo no veo que haya demasiado dolor", planteó. Chile, dijo, parte desde una posición distinta porque cuenta con un sistema de pagos desarrollado, aunque todavía existen espacios para mejorar.

Una de las posibles ventajas está en la tecnología y su capacidad para facilitar la conciliación entre distintas bases de datos.

"Todos los que tienen empresa acá en algún momento han sufrido con la conciliación (...) La gracia que tiene DLT es que tiene un mismo registro que está en todas partes, entonces no tienes que conciliar el registro".

Pero hay un problema: que una transferencia sea barata dentro del blockchain no significa que el costo total sea menor.

"La parte después difícil es el on-ramp y el off-ramp, porque las stablecoins tienen que salir del blockchain y tienen que llegar a tu banco", explicó. "Cuando tomas todo el costo, las experiencias en general muestran que no le ganan demasiado a los pagos tradicionales", indicó.

Maximiliano Valdés, director de Chócale, y Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central (Foto: América Digital)

Para Chile, el vicepresidente del Banco Central ve más probable el desarrollo de medios de pago apoyados en stablecoins globales que una masificación de una stablecoin denominada en pesos.

La situación cambia en otros países de la región, donde las personas tienen menos confianza en sus sistemas financieros o monetarios. “Es una manera de tener una cuenta en dólares fuera de tu país”, explicó.

"Misma función, misma regulación"

Para Naudon, la regulación debería partir de un principio: "Misma función, misma regulación". Las reglas, planteó, deben ser proporcionales para no frenar la innovación.

En ese equilibrio, apuntó a aspectos como el respaldo de los activos, las condiciones de redención y los estándares de transparencia y prevención del lavado de dinero.

Para el economista, las stablecoins no necesariamente tienen que convertirse en un medio de pago masivo para generar un impacto. Incluso podrían operar detrás de escena, como una tecnología que el usuario ni siquiera nota.

"Puede que por un tiempo todavía tengamos stablecoins más bien como un backend solution, que ni siquiera nos damos cuenta", planteó.

Y ahí está, quizás, una de las principales apuestas que ve en ellas: "La gran gracia que tiene esto, y las fintech y todo lo que ha pasado en la revolución de los pagos del último tiempo, es que le han puesto una competencia y han obligado a los incumbentes a mejorar los servicios y hacerlos más baratos", concluyó.

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