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Adiós casa propia: Cuando arrendar es la única forma de quedarse en el barrio de toda la vida

Mientras comprar una vivienda se vuelve cada vez más difícil, muchas familias encuentran en el arriendo la única opción para permanecer en la comuna donde han construido su vida.
Foto: Csaba Marosi de Pexels

Comprarse una casa en la comuna donde se ha vivido por años dejó de ser una posibilidad real para una parte importante de los chilenos.

Ante el alza de los precios de las propiedades, las mayores exigencias para acceder a créditos hipotecarios y las tasas de interés más altas, cada vez más familias optan por seguir arrendando para mantenerse cerca de sus trabajos, colegios, servicios y redes de apoyo.

Según expertos, este fenómeno refleja un cambio profundo en el mercado habitacional chileno. Mientras durante décadas la vivienda propia fue la meta natural de muchas familias, hoy el arriendo dejó de ser una etapa transitoria y comenzó a consolidarse como una alternativa permanente para quienes no quieren abandonar las comunas donde construyeron su vida.

Para Santiago Truffa, académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, el principal problema radica en que el valor de las viviendas creció mucho más rápido que los ingresos de las personas.

“El banco te presta hasta un dividendo que no represente más del 25% de tus ingresos. Por lo tanto, cuando tú ganas, determinas de manera 'determinística' el techo del monto que te pueden llegar a prestar”, explicó.

De esta forma, según el académico, el encarecimiento de las propiedades terminó alejando la posibilidad de compra, incluso para personas con empleos estables y buenos ingresos.

Foto: bohemia8 de Getty Images

El costo de quedarte en el barrio de toda la vida

Para los expertos, las dificultades para acceder a una casa propia comenzaron a reflejarse en la forma en que las personas habitan las ciudades. Esto, porque hoy seguir viviendo en determinadas comunas implica, para muchos hogares, continuar arrendando.

Romina Hurtado, Business Owner Inmobiliario Venta Usada de TOCTOC, señaló a Chócale que actualmente existe un aumento de personas que optan por seguir arrendando para mantenerse en sectores con buena conectividad y acceso a servicios.

“Muchas personas priorizan mantenerse cerca del trabajo, universidades o redes de apoyo, aunque eso implique destinar una mayor proporción de sus ingresos al arriendo”, aseguró.

“En la práctica, el arriendo se ha transformado en una forma de conservar calidad de vida y ubicación, mientras esperan un escenario más favorable para comprar”, agregó.

Por su parte, Helmut Franken, académico investigador de la Universidad Santo Tomás, explicó que el mercado habitacional experimentó un giro importante durante los últimos años. Según indicó, el dividendo para comprar una propiedad puede llegar a ser entre un 40% y un 60% superior al valor del arriendo de la misma vivienda.

En este contexto, “las personas prefieren —o no tienen más alternativa que— arrendar para mantener su localización, ya que el costo mensual de la compra sobrepasa su capacidad de carga financiera”, afirmó.

Chile, ¿país de arrendatarios?

El cambio en cómo viven los chilenos también aparece en las estadísticas. Según Truffa, Chile dejó atrás los niveles históricos de propiedad habitacional que caracterizaron al país durante décadas.

“Lo que hemos visto con datos en la CASEN y en otros estudios es que la tasa de tenencia —qué porcentaje de personas que viven en su hogar son dueños de su hogar— ha ido cayendo dramáticamente", señaló.

Foto: Alexis Gonzalez de Getty Images Signature

"De haber sido un país de owners hace algunos años en que estábamos en torno al 70%, hoy en día nos estamos pareciendo más a los países desarrollados, con tasas de tenencia en ciudades como Santiago en torno al 55%, lo que es súper bajo”, afirmó.

Por eso, a su juicio, esta tendencia llegó para quedarse. “Probablemente el arriendo ha tenido que ser una etapa más que solo transitoria, sino que en algunos casos permanente”, señaló.

En efecto, la tendencia también se refleja en la oferta inmobiliaria. Truffa destacó que una parte importante de los nuevos proyectos se está desarrollando bajo formatos orientados exclusivamente al arriendo, como los multifamily, una señal de que el mercado comenzó a adaptarse a esta nueva realidad.

Menos patrimonio para el futuro

Con este contexto, los expertos advierten que las consecuencias podrían extenderse mucho más allá del acceso a la vivienda. Esto, porque la imposibilidad de comprar una propiedad limita la principal vía de acumulación patrimonial de la clase media.

“En el largo plazo, lo que sucede es que la vivienda es la riqueza más importante que tienen las familias. No poder acceder a esa forma de ahorro, a esa forma de ir capitalizando que el lugar que tú vives termine siendo tuyo, va a significar que esas personas en su eje van a contar con menos riqueza”, advirtió Truffa.

Foto: shisuka

Por su parte, Franken aseguró que este fenómeno tiene implicancias que son profundas y multidimensionales. "Desde una perspectiva económica y de finanzas del hogar, se debilita la capacidad de acumulación de riqueza intergeneracional de la clase media, dado que la vivienda principal ha sido históricamente su principal vehículo de patrimonio y resguardo para la vejez", señaló.

"Al transformarse el arriendo en un gasto perpetuo, disminuye de forma permanente el ingreso disponible de largo plazo", concluyó.

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