El Consejo del Banco Central decidió este martes mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,50%, tal como anticipaba el mercado.
Tras la publicación del comunicado por parte de la entidad, los principales bancos difundieron sus análisis, en los que predomina la lectura de un Consejo más preocupado por los riesgos inflacionarios.
"El Consejo estaría ponderando algo más los riesgos inflacionarios", planteó el Departamento de Estudios de Coopeuch, que interpretó la decisión como una vuelta a niveles de incertidumbre parecidos a los de comienzos de año. Pese a ese giro, estimó que el escenario "sigue siendo consistente con que no veamos cambios de la TPM en el corto plazo".
Scotiabank, en tanto, señaló que el tono cambió "desde una posición neutral a una defensiva: de riesgos equilibrados hacia el resurgimiento de estos", un balance que quedó menos equilibrado que en junio e, incluso, con un incipiente sesgo inflacionario.
El equipo de Estudios de Banco Santander coincidió en esa interpretación. Sostuvo que el Consejo pasó "desde un balance de riesgos más equilibrado a uno donde predominan las fuentes de incertidumbre, principalmente de origen externo", lo que, a su juicio, refuerza una postura más cautelosa.
Un escenario externo que estrecha el margen
El principal factor detrás de ese cambio de tono está en el escenario internacional. El resurgimiento del conflicto en Medio Oriente devolvió el precio del petróleo a niveles cercanos a los US$100 el barril y tensionó las condiciones financieras globales.
¿Qué es la Tasa de Política Monetaria (TPM)?
- La Tasa de Política Monetaria (TPM) es la tasa de interés a la que el Banco Central le presta dinero a los bancos comerciales. Es su principal herramienta para controlar la inflación y funciona como una llave que influye en el resto de las tasas del sistema financiero: las de los créditos de consumo, los hipotecarios, las tarjetas y también los depósitos a plazo.
- La define el Consejo del Banco Central en las Reuniones de Política Monetaria (RPM), que se realizan ocho veces al año. Cuando la inflación está alta, el Consejo tiende a subir la tasa para enfriar el consumo y los precios; cuando busca estimular la economía, la baja.
Para Scotiabank, el Consejo volvió a situar el conflicto en Medio Oriente como uno de los principales riesgos para el escenario externo, luego de que esa preocupación se moderara en meses anteriores.
Santander también apuntó al cuadro externo, junto con el alza de las expectativas de inflación, es lo que reduce el espacio para bajar la tasa. Estos factores, advirtió, "reducen el espacio para una flexibilización de la política monetaria en el corto plazo".
Coopeuch incorporó otro elemento al análisis: la creciente desconfianza sobre las valoraciones ligadas a la inteligencia artificial, "uno de los factores que ha contribuido a sostener la actividad en algunas economías avanzadas".
Una economía débil que no inclina la balanza
En el plano local, las tres entidades coincidieron en que la debilidad de la economía chilena responde a factores transitorios y a una inversión más floja, y no a un consumo en retroceso.
Scotiabank sostuvo que las sorpresas a la baja en la actividad "obedecen principalmente a shocks de oferta y a menor inversión", y no a una debilidad del consumo. Además, llamó la atención sobre "crecientes presiones de costos laborales".
Santander, por su parte, recordó que el propio Banco Central plantea que parte de esa debilidad "responde a factores transitorios" y que "las perspectivas para la inversión continúan siendo favorables".
La pregunta de fondo: ¿recorte, pausa o alza?
Las diferencias aparecen al mirar las próximas decisiones del Banco Central. Tanto Coopeuch como Santander siguen apostando por una mantención de la TPM durante los próximos meses. El primero no anticipó cambios en el corto plazo; el segundo es categórico: "esperamos que no haya cambios en la TPM hasta fin de año".
Scotiabank es el único que abre la puerta a un escenario distinto. Además de considerar la mantención y un eventual recorte, incorporó la posibilidad de un alza de 25 puntos base para la próxima reunión, al señalar que se abre "a la incorporación de la opción de alza en conjunto con las opciones de mantención y recorte".
Por eso apuntó al 8 de septiembre como la cita decisiva. Ese día se conocerá el nuevo IPoM, y en las semanas previas los registros de actividad de junio y julio "serán particularmente interesantes para evaluar la dinámica del consumo privado" y, con ello, el rumbo de la tasa.