En un entorno marcado por una alta disponibilidad de viviendas terminadas en venta, junto con una disminución en la rentabilidad del arriendo, el sector de la construcción se encuentra enfrentando un complejo escenario. Para saber como están navegando estos desafíos desde esta industria, Jaime Silva, gerente general de CFL Inmobiliaria, conversó con Chócale.
El ejecutivo señaló que el mercado inmobiliario ha experimentado una notable contracción en los últimos dos años, transformándose un periodo "particularmente difícil", situación que, según él, se ha visto agravada por la rigidez en el otorgamiento de créditos hipotecarios por parte de las entidades financieras.
“Los bancos se han puesto súper restrictivos, y los montos han bajado. Antes, llegaban a prestar más del 100%, pero ahora estamos hablando de créditos que rondan el 80% y, con suerte, el 90%”, explicó.
Esta restricción crediticia ha resultado en la pérdida de ventas, reservas canceladas y clientes más indecisos antes de comprometerse a comprar; problemáticas que desde CFL Inmobiliaria han abordado a través de la creación de nuevos mecanismos de financiamiento.
"Hemos tratado de ser súper creativos en ayudar al cliente en hacer su pie, lograr ese ahorro. Tenemos modalidades de arriendos con opción de compra, que es algo que toda la industria inmobiliaria ha implementado hoy en día", comentó.
A esto se le ha sumado alianzas con operadores de tarjetas de crédito para ofrecer planes de pago de hasta 24 cuotas sin interés, permitiendo a los clientes acumular puntos y disfrutar de beneficios adicionales.
Post Covid-19 y el "veranito de San Juan"
El impacto de la pandemia también fue significativo. Silva recuerda que, durante los retiros de los fondos de pensiones, hubo un auge en la venta de unidades, ya que muchas personas pudieron utilizar ese dinero para los pagos iniciales.
"Fueron unos años buenos y mentirosos. (..) Claro, estaba esta plata en la calle y después todos estábamos pagando el costo de la inflación galopante, el alza de precios. Entonces fueron años buenos, pero sabíamos que podía venir distinta la cosa y así vino", indicó.
En esta línea, el ejecutivo calificó el 2023 como un periodo difícil, marcado por los desafíos en temas de gastos. "Veníamos con proyectos que se terminaron de construir en pandemia, con precios que se elevaron. El material, la mano de obra fue un costo no menor. Entonces los proyectos salieron más caros. (..), señaló.
La demora en la tramitación de permisos ha sido otro aspecto crítico que ahora se ha convertido en un desafío relevante para el sector. "Uno quisiera que los pasos se cumplieran más rápido, que la cosa fluyera. A todos nos conviene que la industria construya", añadió.
Nuevas tendencias y desafíos para el futuro
El gerente destacó varias tendencias emergentes en el mercado inmobiliario actual. Respecto a las preferencias de los compradores, indicó una inclinación hacia viviendas de menor tamaño para ajustarse a precios más accesibles, además de un aumento en la demanda de arriendo.
"Nosotros, por ejemplo, en un proyecto en Rancagua para la segunda etapa, vamos a achicar el metro cuadrado del producto en superficie porque los departamentos más grandes ha costado más salir a venderlos y es porque, claro, a lo mejor los valores por metro cuadrado son equivalentes, pero son más plata final", comentó.
Asimismo, destacó un posible auge del mercado multifamily en Chile, inspirado en modelos estadounidenses de edificios de renta completa, una tendencia que la empresa ha estado evaluando como un futuro mercado significativo.
En cuanto a las proyecciones futuras de la empresa, Silva reveló planes de expansión hacia nuevos sectores, incluyendo Peñalolén, donde esperan construir un proyecto residencial con vistas al Valle de Santiago.
Asimismo, la empresa busca continuar su presencia en El Tabo y Algarrobo, buscando reafirmar su rol como agente de "aporte para el crecimiento chileno".