Expertos aseguran que la educación financiera contribuye al emprendimiento, salud mental y formalidad laboral

En los últimos años los conceptos de educación e inclusión financiera han ido adquiriendo cada vez mayor relevancia, y la oferta de productos se ha ido ampliando, haciéndolos más accesibles a diversos segmentos de la población. Un seminario organizado por la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF) profundizó en el tema.

Una buena educación financiera puede incidir positivamente no solo en quien la recibe, sino también en su círculo más cercano. Así lo demostró un piloto sobre finanzas desarrollado en Perú, en el cual participaron estudiantes y profesores.

Según la investigadora y experta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Verónica Frisancho, el resultado fue sorprendente: Incluso los padres -quienes no participaron en la instancia-, se vieron beneficiados, mostrando una reducción en la probabilidad de incumplimiento de pagos crediticios de 26%; aumentando además su puntaje de crédito en un 5%.

Eso no es todo. El aprendizaje financiero aporta en la salud mental de las personas, entregando bienestar para quienes no tienen que lidiar con deudas ni los problemas que puede arrastrar la informalidad laboral.

Se estima que una proporción de pequeños negocios dependen del crédito informal, pidiendo prestado diaria o semanalmente, a tasas extremadamente altas. El académico de la Universidad de Los Andes, Patricio Valenzuela, explicó que puede conducir a un sobreendeudamiento permanente, deteriorando la salud mental de las personas.

“Si tengo deuda de prestamistas informales, los conflictos en mi casa aumentan en 40%. Además, afecta mi calidad de sueño y seguridad, entre otros”, señaló Valenzuela.

Una correcta cultura financiera permite conocer y adentrarse en el mundo de la formalidad, accediendo de esta manera a créditos, oportunidades y beneficios. Un ejemplo de ello es la asistencia que proveen los Centros de Negocios SERCOTEC, los cuales apoyan a emprendedores que buscan nuevas fuentes de capital, aplacando la necesidad de acudir a préstamos no convencionales.

“Una sociedad con más educación financiera y que conoce el uso de estos productos va a tener la capacidad de comprender cuándo hay malas iniciativas de políticas públicas, o cuando sufre intentos de fraude. Nuestro foco es que los habitantes de nuestro país, jóvenes y adultos mayores se puedan desenvolver en este siglo, a través de los beneficios que pueden entregar los productos financieros”, señaló José Manuel Mena, presidente de la ABIF.

Una fuerte demanda por educación financiera

De acuerdo a datos de la OCDE, el nivel de educación financiera de los chilenos es bajo en comparación a otros países de la región. Solo el 28% de los encuestados en Chile supieron calcular el interés que genera una cuenta de ahorro en un año, dada la tasa de interés anual y el monto inicial de la inversión.

Sin embargo, de acuerdo con un comunicado de la ABIF, existe cada vez más conciencia respecto de la importancia de tener nociones sobre cómo funciona la banca, los créditos y el ahorro. Para aportar a este camino han surgido plataformas como Mi Barrio Financiero, plataforma creada por la FEN de la Universidad de Chile y ABIF, la cual busca promover la educación financiera en la población, con consejos de ahorro, crédito y métodos de pago; cursos gratuitos, juegos y otras herramientas.

“Existe una fuerte demanda por educación financiera. Más del 90% de jóvenes emprendedores menores de 30 años dijeron que con mayor educación financiera su negocio funcionaría mejor”, aseguró Patricio Valenzuela. El académico insistió en que “enseñar es particularmente importante entre mujeres, jóvenes y personas menos educadas”.

En esta idea coincide el decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, José De Gregorio, quien reforzó que la educación es esencial.

“Nuestra vida está llena de decisiones financieras y por eso hay que enfocarse en algunos segmentos. Y este programa se enfoca en los emprendedores y en jóvenes, que son el futuro y quienes queremos que lleguen con cierta preparación, formación, que entiendan cómo se toman las decisiones financieras”, señaló el también expresidente del Banco Central.

Los expertos como Carolina Besa del Banco Central y Daniel García de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) coinciden en que el horizonte apunta a masificar este tipo de proyectos y plataformas como Mi Barrio Financiero (MBF), sumando a más actores y enfocado en segmentos como los adultos mayores y jóvenes.

En esa línea, Jaime Ruiz-Tagle, director ejecutivo de MBF, apuntó que los desafíos de este tipo de proyectos es detectar a través de un diagnóstico avanzado las brechas y los instrumentos disponibles. “Se requiere profundizar en las necesidades de los distintos grupos y las mejores herramientas, junto con revisar el rol de las instituciones públicas y privadas”, señaló.

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