El Informe de Género 2026 de la CMF confirmó que la brecha de acceso al sistema financiero casi desapareció. El 97% de las mujeres mayores de 18 años tiene al menos un producto financiero, una cifra prácticamente igual a la de los hombres.
Sin embargo, una cosa es el acceso y otra cosa es el uso de los productos: el estudio mostró que, en promedio, las mujeres mantienen saldos inferiores en cuentas corrientes, cuentas vistas, depósitos a plazo y créditos, pese a exhibir un comportamiento financiero más favorable que los hombres.
Lo llamativo es que estas brechas no se explican por peor comportamiento financiero de las mujeres. La CMF constató que presentan menor endeudamiento, menor carga financiera y menor morosidad que los hombres. Pagan mejor, pero igual reciben montos más bajos cuando piden un crédito, una paradoja que suena un poco incómoda.
Algo similar pasa con las inversiones: las mujeres concentran más cuentas de ahorro, pero con saldos menores, y su participación cae mientras más riesgo tiene el instrumento. En tanto, en seguros la diferencia es aún mayor, con menor cobertura en casi todos los productos, una brecha que crece con la edad.
Se está logrando avanzar en inclusión financiera, pero se requiere mayor profundidad. ¿Por qué las mujeres, teniendo mejor comportamiento de pago, siguen recibiendo menos crédito y accediendo menos a productos como seguros? Probablemente esto tenga muchas explicaciones...