El desafío de transparentar el precio final en las transferencias internacionales

24 de agosto de 2026

La digitalización ha transformado la industria financiera y hoy los usuarios esperan servicios más rápidos, simples y eficientes. Sin embargo, en las transferencias internacionales persiste una brecha que sigue afectando la experiencia de millones de personas: la falta de transparencia sobre el costo real de mover dinero entre países.

En teoría, enviar dinero al extranjero debería ser una operación clara. Antes de confirmar una transferencia, una persona debiera saber cuánto pagará, qué tipo de cambio se le aplicará, cuánto y cuándo recibirá finalmente el destinatario. Pero en la práctica eso no siempre ocurre. Muchas veces, parte importante del costo no aparece en una comisión visible, sino en márgenes ocultos incorporados en el tipo de cambio.

Ese problema no es menor. Cada año se mueven US$43 billones a nivel global a través de fronteras, y se estima que personas y empresas pierden más de US$250 mil millones anuales debido a comisiones ocultas. En ese contexto, la transparencia deja de ser un atributo deseable para convertirse en una condición básica para el buen funcionamiento del mercado.

Chile no está ajeno a esta realidad. Aunque el ecosistema financiero local se ha digitalizado cada vez más, muchos consumidores todavía enfrentan demoras en los tiempos de entrega y falta de claridad previa sobre el costo real de mover dinero globalmente. A medida que aumentan las necesidades financieras internacionales, también crece la exigencia por servicios más claros, previsibles y eficientes.

Avanzar hacia un mercado más transparente exige poner al usuario en el centro. Eso implica informar de manera anticipada y comprensible el costo total de una transferencia, usar el tipo de cambio medio del mercado sin sobrecargos ocultos y permitir que las personas sepan con precisión cuánto dinero llegará a destino. También supone entregar visibilidad sobre el estado de la operación, porque la certeza y la trazabilidad son parte de una buena experiencia financiera.

La transparencia no solo mejora la relación con el cliente; también fortalece la competencia. Cuando las personas pueden comparar cuánto envían, cuánto pagan y cuánto recibe el destinatario, toman decisiones mejor informadas. Y cuando eso ocurre, el mercado premia a quienes ofrecen valor real.

En un producto en el que el cliente suele experimentar la sensación de "perder el control" durante el proceso (al enviar su dinero a otro país), es fundamental garantizar la máxima transparencia, eficiencia en los tiempos de entrega y una comunicación clara en cada etapa del envío, hasta que el dinero llegue a su destino final. En última instancia, cuidar minuciosamente cada uno de esos aspectos ayuda a consolidar la confianza del cliente hacia el producto y la empresa.

La modernización del sistema financiero será incompleta mientras los usuarios no puedan entender con claridad cuánto pagan y cuánto llega efectivamente a destino. En remesas, elevar el estándar de transparencia no es opcional: es una condición indispensable para construir un mercado más confiable, más competitivo y centrado en las personas.

Ricardo Amaral

Head of Banking and Expansion Latam de Wise

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