Sacamos la tarjeta (o el celular), la acercamos al POS y suena "pip", aunque no nos detenemos a pensar en la infraestructura que hay detrás, la cual podría sumar un nuevo protagonista.
El Banco Central reportó esta semana que cada chileno hizo en promedio 435 pagos digitales el último año, un 15% más que antes, y que el 77% del consumo de los hogares ya se paga con tarjetas. Las de débito siguen siendo por lejos las protagonistas.
Pero solo el 10% de las transferencias interbancarias corresponde a pagos en comercios; el resto son movimientos de plata entre personas. Por eso, el ente emisor pondrá en consulta una normativa para impulsar las transferencias como medio de pago.
En paralelo, según reveló Chócale, la banca trabaja hace más de un año en un reservado proyecto: "Tiro". Es una iniciativa de los bancos para habilitar pagos instantáneos entre personas y comercios, con alias y QR. No es el primer intento (antes estuvieron Paga2 y RedPay) pero esta vez el terreno está más maduro. El Banco Central ya descartó construir un "Pix chileno" y le dejó la tarea a los privados, pero faltan acuerdos técnicos y, de hecho, estamos a la espera de conocer el borrador de la normativa.
Los expertos coinciden en que no hace falta construir nuevos rieles, sino que hay que aprovechar los que ya existen para que transferir sea tan simple como pagar con tarjeta. Hoy necesitamos llenar varios campos, lo que termina siendo latero y generando fricción.
Si "Tiro" logra interoperabilidad real, no debería significar el fin de las tarjetas, sino más competencia. La duda es si los bancos están dispuestos a abrir la cancha a todos los actores (fintechs y emisores de prepago incluidos) o si prefieren quedarse con la pelota.