Opinión Columna

Lo que Alemania nos obligó a preguntarnos de vuelta

20 de julio de 2026

La gira empresarial a Alemania, organizada por Grande Pyme, ICARE y la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (AHK Chile), permitió estudiar el modelo Mittelstand. Su aporte principal está en lo que vino después: dos mesas público-privadas-académicas que dieron origen a tres propuestas, entregadas a los subsecretarios de Economía, Trabajo y Educación.

El punto de partida fue una cifra reveladora: las pymes chilenas producen al 44% de la productividad de la gran empresa, brecha que explica por qué sectores exportadores (minería, litio, forestal, alimentos) no logran un ecosistema robusto de proveedores especializados. El desempleo juvenil, cercano al 23%, tercero más alto de la OCDE, es otra expresión de esa misma falla estructural.

El diagnóstico reconoce activos valiosos, como empresas líderes, instrumentos públicos, experiencias formativas y capital humano comprometido, pero falta articulación: CORFO, SENCE, ChileValora, gobiernos regionales, liceos técnico-profesionales y mesas sectoriales operan hoy en paralelo, sin mandato común. De ese diagnóstico surgen las tres propuestas.

La primera busca fortalecer los Comités de Desarrollo Productivo Regional —en las 16 regiones— con mandato explícito para articular encadenamientos productivos y formación técnica en cada territorio.

En tanto, la segunda responde a una distinción clave que marcó la mesa de formación técnica: la formación dual —con maestro guía capacitado, plan de rotación y certificación externa— es distinta de la práctica profesional convencional. Por eso propone crear un sello público-privado de empresa formadora, junto con un programa nacional para financiar y certificar a los maestros guía, pieza habilitante de todo el sistema.

Finalmente, la tercera nace de la mesa del eje productivo y le da un rol a la gran empresa: hoy exige a sus proveedores estándares de seguridad y medioambiente, y puede extender esa misma exigencia a las capacidades técnicas. Se trata de formalizar el rol de empresa ancla —transferencia de conocimiento y desarrollo de proveedores por clústeres, en sectores como minería, litio, hidrógeno verde y forestal—, aplicando a la formación técnica la lógica que hoy ya rige la seguridad.

La implementación de las tres propuestas sigue una secuencia común —estándares, sello, certificación, confianza y escala— previa a una eventual legislación, con pilotos sectoriales dentro del marco vigente, financiados con un fondo para formación dual y la reasignación de instrumentos SENCE existentes. El desafío de Chile es sostener la continuidad institucional que exigen diagnósticos con amplio consenso técnico desde hace años.

Cerrar la brecha de productividad entre pymes y gran empresa es una palanca relevante de crecimiento. Según McKinsey, en colaboración con Grande Pyme, podría aportar hasta seis puntos adicionales de PIB.

Entregar estas propuestas a las autoridades de Economía, Trabajo y Educación es la oportunidad de convertir un diagnóstico compartido por el sector público, el privado y la academia en una corresponsabilidad institucional sostenida en el tiempo.

Katia Trusich

Directora Ejecutiva de Grande Pyme

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