Chócale en Madrid, España La normativa, los incentivos para las entidades financieras y el rol del regulador serán algunos de los factores que marcarán el éxito o fracaso de la implementación del Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) en Chile.
Así lo plantearon representantes de la industria fintech y del venture capital en el ChileDay Madrid 2026, instancia en la que analizaron la evolución de este modelo en otros mercados y los aprendizajes que dejan para nuestro país.
Arturo Mac Dowell, presidente de la Asociación Española de Fintech (AEFI), sostuvo que la regulación europea de Open Banking —que entró en vigencia en 2019— tuvo un impacto “lejos del esperado”.
"Hemos recorrido un camino muy largo con todas las oleadas de generación de expectativas, muchas veces seguidas con desilusión", indicó.
Mac Dowell apuntó a normativas demasiado detalladas, ambigüedades y falta de incentivos para que las instituciones financieras generaran valor más allá del cumplimiento de las exigencias mínimas.
También cuestionó que estas disposiciones quedaran bajo organismos cuyo mandato estaba centrado en aspectos prudenciales.

"Todas esas ambigüedades las tiene que supervisar alguien que tiene un incentivo para interpretarlas de manera conservadora y eso va en detrimento de la innovación", señaló.
La particularidad de Chile: no parte desde cero
El caso chileno se diferencia del europeo: varios de los servicios que regulará el SFA ya existen.
Cristina Etcheberry, CEO y fundadora de Toku, mencionó transferencias automatizadas, pagos automáticos y evaluación crediticia como ejemplos, y sostuvo que la nueva normativa deberá aumentar la seguridad sin entorpecer soluciones que ya funcionan.
"La gestión es muy importante (...) porque no sirve de nada que se abran las APIs, pero que el usuario se vaya a conectar y le salga rechazada la transacción", señaló.

Para la ejecutiva, la experiencia internacional muestra que la regulación debe ir acompañada de monitoreo, ajustes y una buena experiencia para los usuarios.
En este sentido, Cristóbal Silva, cofundador y socio de Kayyak Ventures, coincidió en que Chile ya cuenta con avances en el desarrollo de estos productos y servicios, por lo que la oportunidad estará en estandarizar las conexiones y dar mayor estabilidad al ecosistema.
"Eso va a permitir que otros —y ahí está la oportunidad— se entusiasmen a hacer más de estos productos y servicios, porque se va a institucionalizar de una u otra forma estos rieles de poder conectarse entre bancos y fintechs", indicó.
El desafío de co-crear la regulación
Por su parte, Magdalena Guzmán, directora ejecutiva de la Asociación Chilena de Venture Capital (ACVC), destacó el espíritu colaborativo que ha existido en Chile entre el Estado y el sector privado para avanzar en la regulación fintech.
"Tenemos la oportunidad de co-crear en esta implementación involucrando a todos los stakeholders (...) para crear una regulación que sea amigable, que efectivamente incentive esta industria", comentó.

La ejecutiva también llamó a mirar la experiencia de otros mercados para evitar sus dificultades. Puso como ejemplo a México, donde, según explicó, solo el 11% de las empresas que iniciaron el proceso de regulación había logrado completarlo hasta 2025.
"Ahí tenemos una oportunidad importante de aprender de los que nos llevan la delantera y, por qué no, convertirnos nosotros como chilenos acá en el cono sur en un hub de la industria fintech", señaló.
En esa línea, Mac Dowell planteó que, si tuviera que diseñar el SFA desde cero, partiría de una regulación basada en principios y orientada a resultados. En ese esquema, las personas podrían compartir su información financiera con terceros que cumplan requisitos mínimos, transformándolos a ellos en dueños de sus datos.
"Yo reconocería el Open Banking como un derecho básico de los ciudadanos", concluyó.

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