Señor Director:
El país celebró el Imacec de junio como quien celebra haber esquivado un choque, con un 2,4% que despejó la recesión técnica gracias al repunte de la minería. Es una lectura correcta, pero profundamente incompleta.
La vivienda que se venderá en 2028 no aparece en ese titular, sino en tres rincones del índice que casi nadie abre. La venta mayorista de maquinaria y materiales crece 12,6% anual, los servicios de arquitectura e ingeniería avanzan 16,3% y el transporte de carga acelera 13,4%. Nadie compra una grúa por impulso ni contrata ingenieros para pasar el rato, y esa inversión de hoy es la oferta de mañana.
La paradoja es que el empleo inmobiliario se frenó en seco justo cuando se tramitaba la exención de IVA a viviendas nuevas. El proyecto está dibujado y el equipo comprado, pero la industria sigue con el lápiz parado, esperando la letra chica del Congreso.
Quien espere los permisos de edificación para moverse llegará tarde, porque el ciclo ya partió en silencio en los estudios de arquitectura. Resuelto el IVA, la ventana se medirá en semanas.