Fue entre 2016 y 2017 cuando un grupo de emprendedores que compartía un cowork comenzó a explorar oportunidades en torno a blockchain y bitcoin. Fue el punto de inicio de Orionx, uno de los exchanges de criptomonedas más conocidos de Chile.
Joaquín Díaz Rojas y Roberto Zibert Jara -los dos socios a quienes ahora OrionX acusa de estar detrás del desvío de fondos- dieron el primer paso para levantar un exchange pensado inicialmente para aprovechar las oportunidades que existían en ese momento en el mundo de los criptoactivos.
A ellos se sumaron Joel Vainstein y la dupla compuesta por Rodrigo Segal y Nicolás López Jullian, estos dos últimos también fundadores de Justo, que en sus inicios se llamó Orion Eat. López dejó la sociedad años después, mientras Segal redujo progresivamente su participación y no formaba parte de la administración de Orionx.
"La plataforma se lanzó el 1 de diciembre del 2017, en pleno bullrun, cuando Bitcoin estaba subiendo con mucha fuerza (...) llegaron 30.000 usuarios el primer mes", recordaba Vainstein en una entrevista con Chócale en 2021. El crecimiento inicial fue tan rápido que la empresa pasó en pocos meses a tener cerca de una veintena de personas.
"Con Rodrigo nos sumamos felices, porque éramos muy apasionados también, no solamente por el emprendimiento, sino por la irrupción del blockchain y Bitcoin en particular", contó Vainstein.
Pero el camino también tuvo sobresaltos. En abril de 2018, los bancos cerraron las cuentas de OrionX, lo que obligó al exchange a devolver los fondos de sus usuarios y reducir fuertemente su estructura.
"Nos hicieron la prueba más ácida que le pueden hacer a un exchange. Nos cerraron las cuentas y nos obligaron a devolverle toda la plata a nuestro usuario. Y eso se hizo, no hubo ningún reclamo, devolvimos hasta el último peso", afirmó Vainstein.
La compañía decidió seguir adelante. Recurrió al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, levantó capital y buscó expandirse fuera de Chile. En 2021, Vainstein aseguraba que OrionX ya se había consolidado localmente y tenía como meta avanzar hacia México y otros mercados de la región. En el camino le ganaron a la banca, la que tuvo que reabrir las cuentas.
Por esos días, la ambición iba más allá de comprar y vender criptomonedas. "El exchange es simplemente la punta de lanza (...) para poder ofrecerle a la gente en la región todo el abanico de productos que te ofrece el ecosistema cripto", sostuvo Vainstein. La hoja de ruta incluía créditos con criptoactivos como garantía, productos de ahorro, remesas y una expansión regional que apuntaba a convertirse en una plataforma financiera más amplia.
En ese entonces, Vainstein defendía la seguridad de operar con un actor local y señalaba que OrionX funcionaba con estándares similares a los de una institución financiera tradicional. "Eso también te da la tranquilidad de que estás operando en un ambiente seguro donde no está ocurriendo nada malo", dijo en 2021.
Ir por más: conseguir la licencia ante la CMF
Para fines de 2023, la principal prioridad era conseguir la autorización de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) bajo la nueva Ley Fintech.
En otra entrevista con Chócale, Vainstein aseguró que la compañía estaba concentrada en ese proceso. “Vamos a seguir con todo para estar listos el 3 de febrero (de 2024) y poder iniciar toda la documentación y hacer esta solicitud. Ojalá seamos los primeros en tener esta autorización”, dijo entonces.
Reconocía que el camino regulatorio no sería sencillo. “Hay muchas cosas que todavía no están claras (...) y que efectivamente nos ponen mucha presión, porque si tú no sabes qué es lo que se te va a exigir, ¿cómo cumples?”, planteó. Pero, al mismo tiempo, OrionX veía la regulación como una oportunidad para ganar legitimidad frente al sistema financiero.
Vainstein sostuvo que la regulación les permitiría obtener “esa validación de cara a las instituciones financieras, como bancos, corredoras de bolsa (...) para poder operar de manera tranquila, tanto nosotros como ellos”.
En aquella oportunidad, también vinculó directamente el modelo de OrionX con la búsqueda de transparencia y controles frente al sistema financiero.

Por ejemplo, al explicar por qué la empresa evitaba operar con efectivo, sostuvo que se relacionaba con “la validación que nosotros hemos buscado en la industria financiera, por vernos transparentes, por vernos como actores que no solamente tenemos nuestros procedimientos de conocer a tu cliente (...) sino cómo minimizamos el riesgo al máximo”. Este año la plataforma fue acusada de haber sido utilizada por parte de integrantes del Tren de Aragua, a propósito de la mediática Operación Tokio.
El principio del fin de Orionx
La apuesta era ambiciosa: OrionX quería estar entre los primeros exchanges chilenos autorizados por la CMF. Pero eso no ocurrió. En junio de 2026, el regulador rechazó su solicitud de inscripción y emitió una alerta señalando que la plataforma no contaba con autorización para prestar sus servicios.
Esto nos lleva al presente. Jueves, a eso de las 14:00, los trabajadores son informados del cierre del exchanger. Minutos después, se dispara un correo masivo a los clientes y se habilita una página web informativa: la bomba se había activado.
Una querella presentada el miércoles por la propia compañía contra sus socios fundadores Roberto Zibert y Joaquín Díaz permite reconstruir parte de los movimientos de criptomonedas, cuentas externas, operaciones de trading y registros internos inconsistentes que, según la empresa, terminaron dejando un descalce patrimonial millonario.

La acción judicial imputa a ambos cofundadores el delito de administración desleal. Pero para llegar al difícil momento actual, es clave recapitular la historia desde un inicio.
Las primeras alertas se encendieron el 27 de agosto de 2025. Según la querella, Thomas Mac Millan, quien había asumido meses antes como Chief Operating Officer (COO), detectó una diferencia relevante entre los saldos que mostraban los sistemas de OrionX y los activos que efectivamente estaban bajo custodia.
El equipo del abogado Antonio Rubilar, socio de Albagli Zaliasnik, asumió la representación de Orionx en la querella por administración desleal contra Joaquín Díaz y Roberto Zibert.
Para entonces, el CEO Joel Vainstein llevaba algunos meses revisando procesos internos para poner a la compañía a tono con las exigencias de la Ley Fintech.
La primera explicación se la pidieron a Joaquín Díaz, socio y en ese entonces gerente de Tecnología, quien habría confirmado el descuadre. Dejaron la revisión en manos de Díaz y Zibert porque ambos concentraban -según la querella- el conocimiento técnico y los accesos necesarios para operar los sistemas y billeteras de la plataforma.
El problema es que los avances no llegaron. La empresa terminó armando un comité interno y, en noviembre, ese grupo detectó movimientos difíciles de cuadrar: transferencias desde billeteras de OrionX hacia cuentas asociadas a terceros, operaciones de bitcoin que no coincidían con los registros internos y movimientos a través de Binance y Celsius.

La querella añade otro dato: una cuenta asociada a Díaz recibió más de US$1,5 millones en 14 transacciones, mientras otra cartera vinculada a los nombres “Luis Zibert” e “Incremental” habría recibido 187 ETH, más de 4,1 millones de USDT y 200.000 USDC.
La tesis del “error contable”
Zibert y Díaz rechazaron esas conclusiones. Según la acción judicial, el 17 de noviembre presentaron un informe que atribuyó el descuadre a un “error contable” generado por limitaciones del sistema utilizado entre 2018 y 2021 para procesar abonos y retiros. También sostuvieron que el informe interno había sido manipulado.
"¿Por qué elegir Orionx? Regulación CMF. Colaboramos con la CMF en la regulación de la Ley Fintech"
Así se anunciaba el sitio web de Orionx en 2025, pese a que nunca estuvo regulada.
Esa versión chocó de frente con la del comité, así que OrionX decidió escalar la revisión. La compañía contrató una auditoría forense externa que incluyó siete computadores, tres dispositivos asociados a cold wallets (billeteras que mantienen fuera de internet las claves necesarias para mover criptomonedas), información de 58 cuentas corporativas y bases de datos internas.
El cruce entre los registros de OrionX y las transacciones verificables en blockchain arrojó diferencias en cuatro criptoactivos.
En bitcoin, por ejemplo, los sistemas internos mostraban 87,61 BTC, mientras las direcciones identificadas bajo custodia contenían 37,83 BTC. La brecha fue valorizada en cerca de US$3,9 millones a abril de este año.
Uno de los episodios más llamativos ocurrió el 4 de febrero de 2021. La blockchain registró una transferencia de 30 BTC desde una dirección de OrionX hacia otra externa. Pero el sistema interno habría anotado solo 20 BTC y aplicado después un ajuste que dejaba el efecto contable en cero. La auditoría también encontró correos asociados a Zibert y Díaz con notificaciones relacionadas con esa dirección.
La situación se repitió en junio de 2022. Otros 20 BTC salieron desde una billetera utilizada por OrionX para procesar retiros hacia una dirección externa, pero la querella sostiene que ese movimiento no quedó registrado en el libro contable de la compañía. Un correo de Binance enviado a una casilla corporativa de Zibert estaría vinculado presuntamente a la creación de esa dirección.
Trading, Devenfi y una pérdida de casi US$1 millón
La revisión de Ethereum abrió otra arista. Según la querella, en enero de 2019 salieron 659 ETH desde una cold wallet de OrionX y posteriormente parte de esos activos terminó en Binance, donde habrían sido usados en operaciones spot, futuros y trading con margen.
La auditoría identificó además cuentas asociadas al dominio devenfi.com. Una de ellas habría acumulado pérdidas netas cercanas a US$936.000 en operaciones realizadas entre 2020 y 2022.
Según la querella, Zibert creó el dominio para Devenfi y una de las cuentas estaba vinculada a Juan José Merino, ex trabajador de OrionX. El documento agrega que Zibert, Díaz y Merino participaron en la constitución de Venatores Asset Management.

En total, la auditoría citada en la acción judicial calculó un perjuicio cercano a US$6,07 millones en bitcoin, ethereum, XRP y polygon. La empresa advirtió que la cifra podría seguir creciendo a medida que avance la investigación. Este jueves, al anunciar su cierre, OrionX habló públicamente de una presunta salida de activos superior a US$7 millones.
Con ese escenario, OrionX comenzó a mover sus fichas en varios frentes. El equipo del abogado Antonio Rubilar, socio de Albagli Zaliasnik, asumió la representación de la fintech, mientras Azerta tomó la estrategia comunicacional.
Mientras, la CMF descartó que esté supervisando el plan de cierre de la fintech. El organismo tuvo que salir a aclarar lo que informó OrionX el jueves, dado que en un principio dijo que “el plan de cierre y restitución de activos ya fue informado a la autoridad”, sin precisar a qué autoridad se refería.
La respuesta de Díaz y Zibert
La versión de Díaz y Zibert llegó directamente a los clientes. Este viernes, usuarios de OrionX recibieron un correo enviado desde una casilla corporativa de Joaquín Díaz y firmado por ambos socios, en el que rechazaron las acusaciones de la compañía.
"Rechazamos categóricamente los cargos que se nos imputan.
Nunca hemos actuado en contra de los intereses de nuestros clientes, y nos afecta profundamente el desarrollo de los hechos", aseguran en el mail.
Según los firmantes, desde que se detectaron las inconsistencias habrían "participado activamente para tratar de esclarecerlas". Sin embargo, sostienen que a la fecha "no existe certeza ni claridad sobre el descuadre contable de la empresa. Confiamos en que una investigación independiente y con acceso total a los antecedentes permitirá acreditar la verdad de lo ocurrido".
Finalizan señalando compartir la preocupación y que esperan que el proceso permita "el mayor y más justo resguardo posible de sus activos".
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