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Amigos malos pagadores: ¿Qué hacer cuando el "te pago después" se vuelve eterno?

Expertos advierten que mezclar dinero y relaciones personales puede generar conflictos, especialmente cuando no existen acuerdos claros ni límites definidos.
Foto: Diseño por Chócale, contiene elementos de IA

"¿Te lo puedo devolver a fin de mes?", "Mañana sin falta", "Cuando me paguen, te deposito". Estas son solo algunas de las excusas que surgen cuando le prestamos dinero a un amigo y llega el momento de cobrarle. En efecto, financiar a un cercano que lo necesita suele parecer un gesto de confianza, pero cuando la plata no vuelve, la relación puede cambiar por completo.

Ya sea por olvido, problemas de presupuesto o desorden financiero, las deudas entre amigos pueden transformarse rápidamente en una fuente de tensión que mezcla emociones, expectativas y frustraciones.

Justamente, ese fue el caso de Rodrigo (30)1, que relató a Chócale cómo una relación laboral terminó convirtiéndose en una cadena interminable de préstamos impagos.

Según detalló, todo comenzó con un after office cuando su entonces compañero le pidió que le pagara su hamburguesa con la promesa de devolverle el dinero al día siguiente. Sin embargo, la promesa no se cumplió; de hecho, el deudor demoró más de un mes en pagar.

"Empezó a formarse esa relación donde me daba lata decirle que no, pero sabía que, de pagarme, terminaría debiéndome por mucho tiempo", recordó. "Esta situación empezó a aumentar y yo creo que llegó a deberme 100 lucas en un momento", agregó.

Foto: Diseño por Chócale, contiene elementos de IA

Según comentó, la dinámica se instaló con naturalidad. Tanto así que escaló al punto de que otros compañeros de trabajo también se vieron involucrados.

“Conocí a otras personas que me decían: ‘No, si yo creo que me debe 500 lucas’”, aseguró. Incluso, confirmó que uno de sus jefes le prestó cerca de $2 millones, que terminó recuperando mediante descuentos a su sueldo.

La otra cara: El que reconoce que le cuesta pagar

No todas las deudas entre amigos responden a una mala intención. Diego (34) reconoció haber quedado debiendo dinero a personas cercanas y aseguró que, en su caso, muchas veces se debe a problemas de organización financiera.

"En general, es por desorden. A veces me pasa porque soy desorganizado con mi propia plata. Yo tengo ingresos más que suficientes para tener una situación financiera razonable, pero me cuesta ahorrar, me cuesta coordinarme. Soy muy desordenado, y ese desorden de mis finanzas propias también se suma a las finanzas de los demás", contó.

En este contexto, contó que vivió un periodo complejo, en el que llegó a deber cerca de $1 millón repartido entre distintos amigos.

"En un momento estuve en una situación económica muy delicada, sin capacidad de acceso crediticio, viviendo un poquito con mi sueldo. Ahí, le pedí préstamos de 200 lucas a uno que otro amigo y en algún minuto debí, en total, un millón o algo así", explicó.

"Esta es plata que ellos sabían que yo la necesitaba para vivir día a día y ellos sabían que mi situación se iba a arreglar y, efectivamente, se arregló y se las fui devolviendo", agregó.

Aun así, asumir que debía dinero a sus cercanos implicó una carga emocional importante. “Obviamente me siento mal y con culpa, pero trato de ser honesto; obviamente no es una sensación agradable”, señaló.

El problema no siempre es la deuda, sino el silencio

Las deudas y préstamos entre personas cercanas no son un fenómeno nuevo y no siempre implican que el dinero no será devuelto. Sin embargo, para Romina León, académica de Psicología de la Universidad de los Andes, los conflictos suelen aparecer cuando no existen conversaciones claras desde el inicio

Foto: Vitaly Gariev

"Las deudas entre amigos suelen generar tensiones porque el dinero es un tema íntimo y sensible, que muchas veces se evita conversar de manera abierta", explicó la académica.

En esa línea, el académico Nicolás Hardy, de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad Diego Portales, sostuvo que las personas suelen operar bajo lógicas distintas cuando mezclan amistad y dinero. “Los préstamos entre amigos y familiares suelen ubicarse precisamente en esa zona gris: hay dinero involucrado, pero seguimos tomando decisiones como si se tratara únicamente de una relación basada en afecto y confianza”, explicó.

Por su parte, Luis Mario Castellanos, académico de la Universidad Santo Tomás, advirtió que la cercanía puede hacer que las personas subestimen riesgos importantes.

“El problema es que la confianza emocional puede llevarnos a subestimar el riesgo. Pensamos: ‘Es mi amigo, me va a pagar’, ‘es alguien cercano, no tendría por qué fallarme’. Pero la capacidad de pago no depende solo del cariño o de la confianza, sino de ingresos, orden financiero, hábitos de pago y responsabilidad personal”, señaló.

Los límites financieros también importan

Antes de ayudar a otros a resolver su situación financiera, es fundamental revisar la propia, aseguró Castellanos.

En esa línea, insistió en que la confianza no debería reemplazar los acuerdos. Por eso, definir desde el inicio cuánto se presta, cuándo se devuelve y bajo qué condiciones puede contribuir a evitar conflictos posteriores.

Asimismo, advirtió que, si alguien ya ha demostrado ser mal pagador, ese antecedente debe ser considerado. “No se trata de castigarla, sino de aprender del patrón”, explicó.

Finalmente, planteó que ayudar no siempre implica transferir dinero. A veces, acompañar a ordenar un presupuesto, buscar alternativas o simplemente apoyar emocionalmente puede ser otra forma de aportar. "Decir ‘no puedo prestarte plata’ no significa dejar de ser buen amigo; significa cuidar un límite necesario”, concluyó.

¿Qué hacer antes de prestarle plata a un amigo?

Pocas cosas ponen tan a prueba una relación cercana como mezclarla con plata. Y, aunque decir que sí puede parecer un gesto natural, no siempre es una decisión fácil. Para evitar conflictos, expertos recomendaron poner límites, conversar expectativas y dejar claros los acuerdos desde el comienzo.

Para la psicóloga Romina León, poner límites y acordar las condiciones desde el principio puede ayudar a evitar tensiones y malos entendidos.

“Cobrarle a un amigo no necesariamente rompe una amistad; muchas veces pone en evidencia conflictos o expectativas que nunca fueron conversadas. Cuando existe una relación sana, la transparencia y la responsabilidad compartida ayudan a abordar estos temas sin que se transformen en un problema personal”, explicó.

Desde la economía conductual, Hardy advirtió que cuando el dinero entra en relaciones cercanas, muchas veces las personas bajan la guardia y dejan de medir el riesgo como lo harían en otros escenarios. Por eso, recomendó no actuar por impulso y tomarse un tiempo antes de decidir prestar.

Asimismo, planteó que es clave preguntarse si se trata de una necesidad puntual o de una situación que se repite en el tiempo, ya que eso puede cambiar completamente el nivel de riesgo.

Por último, León aconsejó no prestar dinero que uno no esté dispuesto a perder. “Si prestar ese monto afecta el arriendo, las cuentas, la alimentación, el ahorro o la tranquilidad personal, entonces no es recomendable hacerlo”, señaló.

  1. Los nombres de los casos expuestos fueron cambiados para este reportaje ↩︎

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