El aumento del costo de la vida comienza a reflejarse con fuerza en las decisiones financieras de los hogares. Así lo mostró un sondeo realizado por Destácame, que reveló que un 81% de los participantes ajustó recientemente su presupuesto, mientras que un 55% aseguró haber realizado cambios importantes para enfrentar el alza de los gastos cotidianos.
Los resultados evidencian una creciente preocupación por llegar a fin de mes. Según el estudio, solo un 18% de las personas afirmó que logra ahorrar siempre, mientras que un 38% señaló que sus ingresos le alcanzan justo para cubrir sus gastos mensuales. Además, otro 18% reconoció que termina endeudándose.
La situación llevó a muchas familias a revisar sus hábitos de consumo, reducir gastos y buscar alternativas para ordenar sus finanzas. En ese contexto, el presupuesto mensual se transformó en una herramienta clave para enfrentar un escenario económico más exigente.
“Cuando una persona empieza a ajustar su presupuesto de forma importante, generalmente no lo hace por una decisión aislada, sino porque siente que sus ingresos ya no alcanzan de la misma manera. En ese contexto, ordenar los gastos, identificar prioridades y tener claridad sobre las deudas se vuelve fundamental para evitar que el presupuesto mensual se transforme en una fuente permanente de estrés”, señaló Jorge Marín, Country Manager de Destácame.
Deudas concentran las principales preocupaciones
El estudio también identificó a las deudas como una de las mayores fuentes de presión financiera. Un 41% de los encuestados indicó que no puede ahorrar porque debe destinar parte importante de sus ingresos al pago de compromisos pendientes. El mismo porcentaje mencionó las deudas como su principal preocupación económica actual.
Entre los productos financieros, la tarjeta de crédito apareció como la obligación más difícil de mantener al día. Un 44% de los participantes afirmó que este es el pago que más le cuesta cumplir cada mes.
Frente a este escenario, Marín recomendó comenzar con un diagnóstico claro de la situación financiera. “Distinguir entre gastos esenciales y variables, identificar pagos que se repiten todos los meses, revisar el uso de productos financieros y priorizar aquellas deudas que pueden generar mayores costos si se atrasan", recomendó.
"Muchas veces el primer paso no es hacer grandes cambios, sino tener una foto clara de la situación financiera. En momentos donde el presupuesto está más apretado, la planificación puede marcar una diferencia importante”, agregó.
Pese a las dificultades, el sondeo mostró señales de mayor organización financiera. Un 38% de las personas dijo que separa dinero apenas recibe su sueldo, un 24% evita usar tarjetas de crédito y un 21% elabora presupuestos de manera regular, prácticas que reflejan una mayor preocupación por administrar mejor los recursos disponibles.