El deterioro de la situación financiera de los hogares también está alcanzando a personas que hasta ahora mantenían sus deudas al día. El 24,5% de quienes tienen un reporte comercial positivo declaró estar en mora, frente al 16% registrado durante el primer trimestre de 2026.
El dato forma parte de la nueva edición del Termómetro de Bienestar Financiero de Destácame, correspondiente al segundo trimestre del año y aplicado durante junio a 512 usuarios de la plataforma.
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El estudio mostró, además, una caída general del Índice de Bienestar Financiero, que pasó de 36,5 a 33,5 puntos y se mantuvo en un rango bajo-crítico.
“Este dato es relevante porque muestra que la fragilidad financiera está empezando a alcanzar a personas que hasta ahora lograban mantenerse al día”, señaló Jorge Marín, Country Manager de Destácame.
La presión también llega a quienes estaban al día
El grupo con reporte comercial positivo fue el que registró la mayor caída en bienestar financiero durante el trimestre. Su índice bajó desde 46,4 hasta 42,1 puntos, una disminución de 4,3 puntos.
En contraste, las personas con reporte comercial negativo se mantuvieron prácticamente estables, pasando de 27,3 a 27,7 puntos.

El aumento de la morosidad también se refleja en el resultado general de la encuesta. Un 53,2% de los participantes declaró tener alguna deuda en mora durante el segundo trimestre, frente al 44,8% de la medición anterior.
A su vez, un 18,6% señaló que tiene la mayoría de sus deudas en mora. En el trimestre previo, esa proporción llegaba a 12,6%.
Falta de respaldo para enfrentar gastos inesperados
La falta de respaldo para enfrentar gastos inesperados también aumentó.
Mientras en la medición anterior un 52,3% no contaba con un colchón propio equivalente a un mes de ingresos, en esta edición ocho de cada diez personas no tienen recursos propios para enfrentar una emergencia de ese tamaño.
De ellas, un 34,6% dijo que no podría cubrir el gasto, un 21,9% tendría que pedir ayuda a familiares y un 17,8% recurriría a una tarjeta o crédito.
“No necesariamente hablamos de hogares sin problemas, sino de personas que vivían ajustadas, con poco margen, y que ante cualquier alza de gastos o imprevisto pueden cruzar rápidamente hacia la mora”, indicó Marín.
La presión financiera también afecta el bienestar emocional. Un 48,3% declaró sentir estrés o ansiedad por sus deudas o por la falta de acceso al crédito de manera frecuente o diaria. Además, más de la mitad de los encuestados ha postergado decisiones importantes de vida y un 42,2% reportó dificultades para dormir.
Pese a este escenario, un 57,2% cree que su situación financiera mejorará durante los próximos seis meses. Entre las principales necesidades identificadas aparecen ordenar las deudas, con 49,6%; aumentar los ingresos, con 33,6%; y acceder a mejores condiciones de crédito, con 26,6%.
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