Vicepresidente del Banco Central: "Las stablecoins reempaquetan funciones de pago"

El Banco Central de Chile sostiene que las stablecoins replican funciones ya conocidas del sistema financiero y que su regulación debe tratarlas como lo que son: emisores de pasivos redimibles que operan sistemas de pago.
Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central de Chile
Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central (Foto: BCCh)

Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central de Chile, publicó esta semana un análisis en el blog institucional donde plantea que las stablecoins, criptoactivos diseñados para mantener un valor estable respecto de una moneda tradicional, no representan una categoría financiera completamente nueva, sino que reorganizan bajo nuevas tecnologías funciones que el sistema financiero ya conoce.

Su argumento central es que las stablecoins plenamente respaldadas por activos líquidos y redimibles a la par se parecen más a un saldo en cuenta bancaria o a una tarjeta de prepago que a una criptomoneda como Bitcoin.

"Reconocer esa continuidad es esencial para construir un marco regulatorio y monetario adecuado para la era digital", escribió Naudon.

El vicepresidente del ente emisor plantea que los emisores de stablecoins cumplen dos funciones históricamente asociadas a la banca: emitir pasivos de corto plazo que sirven como dinero y permitir realizar pagos sobre esa base. Lo que no hacen es conceder crédito.

Esa distinción es clave para el debate regulatorio. Según su análisis, una entidad que emite pasivos redimibles a la par y opera un sistema de pagos realiza funciones que la teoría monetaria y la regulación financiera conocen bien, con independencia de que sus pasivos se llamen depósitos, dinero electrónico o saldos en una billetera digital.

Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central de Chile
Alberto Naudon, vicepresidente del Banco Central (Foto: BCCh)

"La tecnología puede alterar la interfaz, la eficiencia o la experiencia de uso, pero no elimina la necesidad de clasificar correctamente la función económica que subyace", sostuvo el vicepresidente.

El documento también advierte que la ausencia de riesgo de crédito no equivale a ausencia de riesgos. "Las stablecoins combinan vulnerabilidades conocidas propias de instrumentos que prometen redención a la par y que se basan en plataformas tecnológicas", escribió Naudon, mencionando como antecedente que los fondos de mercado monetario —que invierten en activos considerados seguros— igualmente "quebraron la paridad" en 2008 y enfrentaron nuevas tensiones severas en 2020.

El problema de la liquidación entre emisores

Uno de los puntos más técnicos del análisis apunta al llamado problema de la liquidación: cuando múltiples emisores de stablecoins operan en paralelo, los pagos entre sus usuarios generan obligaciones cruzadas.

Naudon advierte que esas obligaciones no pueden cerrarse de forma segura en las propias stablecoins, "ya que ello implica aceptar el pasivo de otro emisor privado. En ese caso, la exposición no desaparece: simplemente cambia de balance".

Esa lógica ya llevó al Banco de Inglaterra a proponer que ciertos emisores mantengan parte de sus activos en reservas del banco central y accedan a sus facilidades de liquidez, lo que los acercaría al perímetro regulatorio de los bancos.

El análisis cierra con una advertencia que apunta directamente al debate sobre innovación financiera. "El envoltorio puede evolucionar y las arquitecturas pueden mejorar. Pero cuando la función económica persiste, también persiste la necesidad de reglas e instituciones consistentes con ella. Reconocerlo no es un obstáculo al progreso, sino una condición para que la innovación sea durable", concluyó.

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