¿Tu pareja te roba el polerón? La ciencia tiene una explicación

Estudios señalan que el olor y el uso compartido de prendas pueden reducir el estrés y reforzar vínculos afectivos dentro de la pareja.
Foto: Freepik

Dormir con el polerón de la pareja, usar su hoodie favorito o quedarse con una prenda “prestada” después de una cita dejó de ser solo un cliché romántico, sobre todo entre parejas jóvenes.

Lo que por años se interpretó como un gesto romántico o una broma de redes sociales hoy cuenta con respaldo científico y cultural.

Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, con participación de investigadores de la University of British Columbia, evidenció que las mujeres que olieron el polerón de sus parejas reportaron menos estrés psicológico y registraron niveles más bajos de cortisol que quienes olieron prendas de desconocidos.

Dos años después, el mismo equipo comprobó que el aroma de la pareja también mejoró la eficiencia del sueño, incluso sin contacto físico. En la práctica, el olfato actúa como un puente emocional: activa sensación de calma y cercanía cuando la otra persona no está.

La ropa cumple un rol clave, porque conserva ese olor y permite que esa conexión se mantenga en el tiempo.

Una prenda que narra una relación

Desde el diseño y la cultura, la investigadora Sabine Lettmann analizó este fenómeno en su proyecto 'Sent with Love – Exploring Garment Sharing as a Creator of Emotional Bonds'.

En su trabajo diseñó una pieza de uso compartido que circuló entre distintas personas para observar qué ocurría en ese tránsito. En el documento escribió que “el intercambio de prendas crea una memoria compartida; los pliegues, el desgaste y hasta el aroma funcionan como archivos emocionales que unen a quienes las usan”.

El auge de siluetas amplias, unisex y oversize también impulsó esta práctica, porque permitió que la misma ropa pase de un cuerpo a otro sin mayores ajustes.

Para Ángela Stuardo, experta en cultura y moda de The Line, el fenómeno tiene una dimensión identitaria. “Compartir una prenda dentro de una pareja no es solamente un gesto romántico, es una forma de construir identidad en conjunto. Hoy la ropa circula de manera más libre y menos propietaria”, afirmó.

Stuardo agregó que "lo interesante es que deja de importar quién compró la prenda, y empieza a importar quién la usa y en qué contexto. Un mismo polerón puede narrar dos estilos diferentes y, en el proceso, narrar también una relación”.

El resultado se ve en algo cotidiano: un hoodie que cambia de clóset y, muchas veces, no vuelve.

Síguenos en Google News

Síguenos en Google News

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp

Suscríbete al WhatsApp

Contenidos relacionados

Total
0
Compartir