Quedarse más tiempo en la casa de los padres dejó de ser algo excepcional. Hoy, una parte importante de los chilenos considera que no existe una edad definida para independizarse.
Así lo reveló la encuesta 'Situación habitacional de los chilenos', realizada por la Universidad de los Andes, que consultó a 870 personas de 140 comunas del país.
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Según los resultados, un 37,2% de los encuestados señaló que no hay límite de edad para vivir con los padres. Entre las mujeres, esta cifra sube a 41,2%.
Para Carmina Gilmore, académica del Instituto de Ciencias de la Familia de la Universidad de los Andes, esta realidad no es nueva, sino que responde a un cambio que se viene consolidando hace años.
“Son datos que sorprenden, pero es algo que vengo viendo hace mucho tiempo. Hay un patrón cultural que se repite: hay muchas familias que viven con sus hijos”, comentó.
No todos piensan igual
Pese a esta tendencia, no todos comparten la misma visión. Un 30,7% de los encuestados cree que la edad adecuada para independizarse está entre los 25 y 29 años.
En tanto, un 24,1% considera que la independencia debería darse antes, entre los 18 y 24 años.
En este escenario, la convivencia extendida también se vincula con una mirada familiar más flexible. “Los abuelos y los padres lo tienen como instalado, lo sienten como una obligación bonita para sus hijos”, agregó Gilmore.
Sin embargo, esta dinámica también abre tensiones poco abordadas en los hogares.
“Hay familias con varios hijos trabajando, profesionales, y no se atreven a decirles que aporten económicamente a la casa. Esa conversación en Chile no sucede. Cuesta hablar de dinero y aportar”, advirtió la académica.
Más tiempo en casa para ordenar las finanzas
El estudio también apuntó a factores económicos como clave para explicar este fenómeno.
“Son jóvenes que están estudiando o trabajando, recién egresados, formando su colchón económico”, explicó Gilmore.
“En su percepción de adultos jóvenes que están empezando su vida, señalan abiertamente que ojalá puedan estar el máximo tiempo posible con sus padres porque están ahorrando para tener su primera vivienda, irse a vivir con amigos, comprar su primer automóvil o pagar nuevos estudios”, detalló.
Así, la permanencia en el hogar no necesariamente refleja falta de independencia, sino una estrategia frente al alto costo de vida.