La eliminación de las tarjetas de coordenadas como mecanismo para autorizar pagos y transferencias electrónicas sigue siendo tema de debate, luego de que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) decidiera dar marcha atrás y postergara en un año la entrada en vigencia de la medida.
La nueva fecha será el 1 de agosto de 2026, con el objetivo de dar más tiempo a las instituciones y a los usuarios para migrar hacia sistemas de autenticación más seguros.
Bernardita Piedrabuena, comisionada de la CMF, explicó el viernes en Tele13 Radio que la norma se emitió tras un cambio en la Ley de Fraudes, recordando que hubo una consulta pública en abril y cuatro meses de plazo inicial para la adaptación.
“Después hubo alertas y voces que dijeron que el plazo es corto para poder producir esta adaptación, en particular por el proceso para algunos segmentos de la población como los adultos mayores. Reconsideramos esta observación y dimos un plazo hasta un año adicional, que creemos que es un tiempo suficiente para proceder con este cambio”, afirmó.
El regulador sostiene que las tarjetas de coordenadas son más vulnerables frente a fraudes que otros mecanismos como el Digipass o la biometría.

“Muchas personas sacan copia o foto de la tarjeta de coordenadas y la guardan en el celular. (…) Si el segundo factor de autenticación era la inherencia, el delincuente no tiene su cara y no tiene su huella digital, pero sí va a tener la tarjeta de coordenada en el celular y va a ser más fácil poder acceder a sus cuentas”, explicó Piedrabuena.
Aunque la CMF reconoce que no hay sistemas infalibles, defiende que los métodos más robustos combinan factores como algo que el usuario sabe (clave), algo que posee (dispositivo de claves dinámicas) y algo que es (huella o rostro). Además, recalcó que la eliminación de las tarjetas no implica necesariamente el uso de un teléfono móvil, ya que en computadores se pueden utilizar otros dispositivos físicos de autenticación.
Sin embargo, Piedrabuena señaló que los sistemas que utilice cada entidad financiera dependen de su propias políticas comerciales, siempre que cumplan con los requisitos de seguridad.
"En su política comercial y de relacionamiento con sus clientes puede decidir tener el Digipass, podría mandar un mensaje de texto con clave dinámica que se manda a los celulares u otro tipo de herramientas. El banco se tiene que preocupar de satisfacer y tener una buena relación con sus clientes y hacer la experiencia usuaria de los medios de pago lo mejor posible", señaló.
Dos millones de personas aún usan tarjetas de coordenadas: Bancos proponen excepciones para operaciones de bajo monto
En tanto, el presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), José Manuel Mena, advirtió el domingo en entrevista con La Tercera que aún existen “del orden de dos millones de personas que usan tarjetas de coordenadas”. Por eso, valoró la postergación: “Creo que en un año puede ser posible” hacer el cambio, aunque pidió que se permita más flexibilidad para ciertos segmentos y transacciones.
Mena ejemplificó que en Europa existen excepciones para operaciones de bajo monto o recurrentes que no requieren autenticaciones complejas.
“Creemos que hay espacio para montos menores, por ejemplo, de $30 mil, que se asocia a segmentos en que la transaccionalidad habitual es esa, en donde deberíamos dejar un espacio de gestión de riesgo a los bancos. Una norma única, pareja, no se hace cargo de nuestra realidad”, sostuvo.

Mena señaló que el regulador es autónomo para tomar sus decisiones y que existe respeto hacia el rol que cumple, aunque reconoció que "efectivamente, ha habido situaciones en las cuales no siempre se nos ha escuchado".
Sin embargo, valoró que "se haya posibilitado un año que, incluso, creemos que permite insistir en que dejemos espacios de gestión propia de los bancos. Eso no ha sido modificado en esta norma, pero nos da un espacio para volver a conversarlo y dar argumentos nuevamente".
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