Durante el Mes del Orgullo, NielsenIQ Chile publicó un estudio que reveló amplias brechas de bienestar entre personas de la diversidad sexual y la población heterosexual chilena. La investigación mostró que un 43% de este grupo se declara infeliz, frente a un 32% en el caso de personas heterosexuales.
Uno de los aspectos más preocupantes que evidenció el estudio fue la salud mental. El 61% de las personas de la diversidad sexual se manifestó insatisfecho con su estado emocional, lo que representó una diferencia de 21 puntos porcentuales respecto a sus pares heterosexuales.
Esta disparidad se explicó, en parte, por factores económicos, sociales y familiares.
"El estudio deja al descubierto que las personas de la diversidad se sienten menos satisfechas en todos los aspectos de su vida al contrastar con personas heterosexuales, con brechas importantes en la relación con la familia, el estado de su salud mental y su desarrollo profesional”, señaló Liska Ruz, Research Consultant en NielsenIQ Chile.
Las mayores brechas se reflejan en el desarrollo profesional y los vínculos familiares
Según el informe, solo un 23% de las personas de la diversidad sexual señaló sentirse satisfecho con su desarrollo profesional, en comparación con un 35% dentro de la población heterosexual.
En este sentido, ocurre algo similar con el tipo de trabajo que desempeñan, donde la satisfacción alcanza apenas un 29%. A nivel familiar, solo un 36% manifestó estar conforme con su relación con la familia, frente a un 53% de sus pares heterosexuales, lo que refleja una brecha de 17 puntos.
Por otro lado, las configuraciones familiares también presentaron diferencias. El 27% de las personas LGBTQIA+ declaró vivir en un hogar monoparental, mientras que entre los heterosexuales predomina el modelo tradicional con un 25%.
Además, quienes pertenecen a la diversidad reportaron pasar menos tiempo con sus familias y tener menor confianza hacia su círculo círculo cercano. También mostraron mayor interés por actividades culturales o en solitario.
El rol de las marcas y el efecto económico
En este contexto, los niveles de insatisfacción se profundizaron en lo económico.
Un 74% de quienes forman parte de la comunidad se mostró disconforme con sus ingresos y un 69% con la situación económica de su hogar. Esta percepción también se reflejó en la vivienda, la apariencia física y las relaciones interpersonales.
En este escenario, el estudio identificó oportunidades para que las marcas establezcan una conexión con este grupo. Un 63% de las personas de la diversidad sexual declaró buscar activamente información antes de comprar.
Además, un 51% optó por marcas que les permitieran expresar su estilo de vida y valores, y un 45% está dispuesto a pagar más por aquellas que realmente los comprendan.
“Pese a estos desafíos, la investigación también pone de manifiesto la resiliencia de las personas de la diversidad sexual, quienes han desarrollado mecanismos de adaptación para lograr una mayor inclusión, buscando nuevos espacios para establecer conexiones y vínculos, un ámbito donde las marcas adquieren un rol fundamental”, cerró Ruz.