Ni hotel ni arriendo: el nuevo concepto de "flex living" que llegó a Chile

Casas amobladas por días, semanas o meses, en un parque de dos hectáreas en Lo Barnechea. Así es el proyecto que mezcla apart hotel con vida residencial.
Foto: Pueblo La Dehesa

Un formato que combina la independencia de una casa propia con servicios integrados y arriendos cortos o largos acaba de inaugurarse en Santiago

Se trata de Pueblo La Dehesa, emplazado en la comuna de Lo Barnechea, se presenta como el primer proyecto de flex living en Chile: una tendencia internacional que representa una evolución del apart hotel tradicional.

El desarrollo cuenta con 37 casas de uno y dos dormitorios, completamente amobladas y equipadas, distribuidas en un parque de dos hectáreas y conectadas mediante pasarelas y recorridos peatonales. Los arriendos pueden contratarse por días, semanas o meses, con un perfil de usuario amplio: turistas, ejecutivos en comisión de servicio, nómades digitales o personas que buscan soluciones habitacionales más flexibles.

"Pueblo no es un hotel ni un arriendo tradicional. Es un formato intermedio que combina la independencia de una casa con servicios y una experiencia residencial más flexible", señaló José Ignacio Sarmiento, gerente del proyecto.

Sin gas y con 70% menos de carga térmica

La propuesta también apunta a diferenciarse por su arquitectura. El proyecto opera bajo un modelo full electric, eliminando el uso de gas en todas las viviendas mediante soluciones eléctricas, lo que lo convierte en un desarrollo libre de emisiones contaminantes.

A nivel constructivo, el proyecto incorpora fachadas ventiladas, un sistema que genera una cámara de aire entre el revestimiento exterior y los muros perimetrales. En verano, esta tecnología reduce la transmisión de calor hacia el interior en hasta un 70%, disminuyendo la necesidad de aire acondicionado. En invierno, cumple la función inversa, limitando el traspaso de frío al interior de las viviendas.

El diseño también incorpora ventilación cruzada y aprovechamiento de luz natural, de modo que ningún sector de las casas requiera iluminación artificial durante el día. La iluminación LED instalada permite reducir el consumo energético asociado a la luz en aproximadamente un 90% respecto de sistemas tradicionales.

Un parque construido para no intervenir el terreno

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su relación con el suelo. Las viviendas ocupan solo el 50% de la superficie permitida para edificación, gracias a un modelo de construcción "flotante" que minimizó la intervención sobre la topografía natural y preservó la vegetación nativa del sector.

Las pasarelas elevadas que conectan las unidades también responden a esa lógica: al no tener contacto directo con el suelo, reducen la erosión y permiten el flujo natural del agua lluvia hacia la vegetación del entorno. El paisajismo, desarrollado por Inés Couve, incorporó especies nativas y plantas de bajo consumo hídrico.

Además, está en desarrollo un sistema de riego tecnificado que, según el proyecto, podría optimizar el uso del agua en hasta un 50% respecto de sistemas de riego convencionales. La arquitectura e interiorismo estuvo a cargo de Martín Lira y Juan Ignacio Court.

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