La segunda edición del estudio anual Medios de Pago Latam 2024, realizado por la empresa de investigación Ipsos, reveló que un 46% de los chilenos encuestados afirmó haber sufrido intentos de fraude en alguno de sus medios de pagos, siendo la tarjeta de débito el producto más afectado (21%), seguido por el efectivo (11%) y las transferencias electrónicas (9%).
La investigación, que abarcó a 14 países de América Latina, reveló que Chile, con un 15% de fraudes efectivos en el último año, se situó por debajo del promedio regional (17%), aunque superó a países como Colombia (13%) y Argentina (10%). En contraparte, el país más afectado por fraudes es Costa Rica, donde el 25% de los encuestados reportó haber sido víctima.
Los jóvenes resultan ser los más afectados por los fraudes, con un 19% de menores de 36 años que han experimentado algún tipo de estafa, en comparación el 12% en los encuestados de mayor edad. En términos socioeconómicos, los segmentos bajos y medios son los más vulnerables, con un 16% y 14% respectivamente, aunque la diferencia con los segmentos más altos es leve.
"El mundo de las transacciones digitales seguirá siendo creciente. En el mundo cercano, la seguridad de los medios de pago seguirá dependiendo de la colaboración efectiva entre usuarios e instituciones, para asegurar prácticas seguras, protocolos rigurosos e integridad en las transacciones", señaló Jorge López, Country President de Ipsos Chile.
"La amenaza del fradue, por tanto, debe empujar a las entidades financieras a seguir mejorando sus servicios y su relación con los usuarios", añadió.
Plataformas digitales como principal canal para realizar fraudes
El informe también destacó que las plataformas digitales son un canal clave para los intentos de fraude. Dos de cada tres chilenos (66%) indicaron haber recibido mensajes (correo electrónico, SMS o WhatsApp) que aparentaban ser de instituciones financieras, con el objetivo de obtener información personal. En cuanto a llamadas fraudulentas, el 59% de los encuestados reportó haber recibido al menos una.
Mujeres y personas entre los 25 y 49 años son quienes más informan haber sido objeto de este tipo de intentos de estafa, lo que refleja una mayor vulnerabilidad en ciertos grupos demográficos.
López detalló que "las cifras son ilustrativas en cuanto a mostrar quiénes están siendo mayoritariamente apuntados como víctimas de intentos de fraude: el segmento de edades intermedias, en ciclo de vida de alto consumo, y vinculado a una multitud de bases de datos y canales de comercio, lo que multiplica la exposición de los datos al uso malicioso de los mismos".
En este contexto, indicó que "de ahí la importancia de los compromisos corporativos de empresas e instituciones en garantizar la confiabilidad de sus sistemas y la educación permanente hacia el usuario".
Confianza en las instituciones financieras
Frente a la pregunta de cómo respondería su banco ante un fraude, el 43% de los chilenos confía en que su institución devolvería el dinero, incluso sin un seguro contratado. Este porcentaje es el más alto de la región, lo que refleja un nivel de confianza superior en las instituciones bancarias chilenas en comparación con otros países.
Sin embargo, quienes han sido víctimas de fraude confían menos en sus bancos: solo un 27% de ellos cree que recibiría su dinero de vuelta, frente al 58% de quienes no han sido defraudados.
"La brecha evidenciada entre expectativas (respaldo ante un fraude) y realidad (costos de un fraude) es un punto de alerta hacia quienes son parte del sistema: educación, prevención e inversión en tecnología son desafíos permanentes para las marcas", puntualizó el ejecutivo.