Este lunes un brusco movimiento durante el vuelo LA800 que se trasladaba desde Sídney hacia Santiago de Chile, con una escala en Auckland, dejó alrededor de 50 personas lesionadas. De ellas, 13 debieron ser atendidos en recintos asistenciales en la capital de Nueva Zelanda. La mayoría fue dada de alta en la misma jornada.
Los medios de comunicación nacionales y extranjeros bautizaron la situación como un “vuelo del terror”, a partir de las declaraciones de los propios pasajeros que iban a bordo de la aeronave.
El incidente es materia de investigación por parte de las autoridades, quienes ya recuperaron la caja negra del avión Boeing 787-9 Dreamliner. Por su parte, LATAM dispuso un vuelo especial para dar continuidad al itinerario de los pasajeros hacia Chile.
Abogados ya deslizan las eventuales responsabilidades civiles y penales de la aerolínea, lo que dependerá de los resultados que arrojen las indagaciones que lidera la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de nuestro país.
Pasajeros del vuelo llegaron este martes a Chile
Expectación generó la llegada de los pasajeros del denominado “vuelo del terror” a nuestro país. Lo hicieron en el LA1130, un itinerario especial que activó la aerolínea para que los pasajeros pudiesen llegar a Santiago, el destino final original.
Consultada por los medios de comunicación apostados en el lugar, Verónica Martínez describió la situación vivida como una “montaña rusa”. Señaló que “la experiencia fue horrible, no se la doy a nadie. El avión en un momento como se apagó, se fue a pique, (había) gente y cosas volando”.
“Nos llevaron a un hotel, a algunas personas nos dieron comida y a otras no. A algunas personas las sacaron a las 3 de la tarde del hotel. A mi grupo nos sacaron a las 12, a las 1 estábamos en el aeropuerto. Nos dejaron botados en el aeropuerto. Recién aparecieron a las 4 de la tarde a darnos un vale de almuerzo, pero ya a esa hora casi todos habíamos gastado plata en almorzar", reclamó la pasajera. Según consta en los registros de LATAM, el vuelo despegó a las 18:40 desde Auckland.
Clara Azevedo, una mujer de Brisbane de 28 años que estaba en el vuelo, aseguró a The West Australian que a los pasajeros que resultaron ilesos se les dio una única hamburguesa con queso de McDonald’s mientras esperaban en el aeropuerto después de aterrizar.
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Diego Valenzuela, otro de los viajeros que iba en el vuelo, relató que “durante 3 o 4 segundos en caída libre, y después muchos heridos (…) La gente que estaba sin cinturón salió un poco herida”.
DGAC está a cargo de la investigación
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Chile informó que se hará cargo de la investigación. Esto se debe a que el hecho ocurrió en un espacio aéreo internacional, y como el incidente involucró a un avión con matrícula chilena, le corresponde a la autoridad aeronáutica de nuestro país liderar este proceso.
Según informó el organismo durante el martes por la tarde, un equipo de investigadores del área de Operaciones y Aeronavegabilidad se encontraba viajando hacia la ciudad de Auckland, Nueva Zelanda.
Mientras tanto, el Transport Accident Investigation Commision de ese país informó la incautación de la caja negra del Boeing Dreamliner de LATAM con el objetivo de recuperar las grabaciones de voz de la cabina y los registros del vuelo.
"Está toda la información registrada en la caja negra y grabaciones de voz. Hay una serie de dispositivos que van almacenando la información dentro de la cabina. Esto se debería saber en un plazo breve (...) un mes", aseguró Julio Subercaseaux, piloto y consultor aeronáutico, a CHV Notiicas.
La hipótesis de Subercaseaux es que podría haber sido una indicación de baja velocidad. "Cuando el avión está a un cierto nivel de vuelo, pero por alguna razón empieza a levantar la nariz, pierde sustentación, lo que se llama un stall y eso produce una picada. Es un tema técnico que se puede deber a múltiples variables".
Eventuales responsabilidades civiles y penales
Tito Lorenzo Muñoz, presidente del Instituto de Derecho Aeronáutico, indicó a Meganoticias que “la fiscalía debe iniciar una investigación de oficio al respecto. Van a surgir otro tipo de responsabilidades penales, como cuasidelito de lesiones o delito culposo de lesiones por las lesiones que tuvo ese grupo de personas”.
En tanto, Peter Carter, abogado australiano especializado en aviación y director de Carter Capner Law, recordó el caso del QF72, un vuelo de Qantas que se trasladaba Singapur a Perth en 2008, que también experimentó una caída descontrolada sobre el Océano Índico causando serias lesiones a bordo.
"Cuando un pasajero pasa por una experiencia así, es aterrador, y además de muchas lesiones físicas serias, puede haber daños psicológicos a largo plazo”, afirma el abogado, quien cree que en este caso también se podrían exigir compensaciones.
La gestión comunicacional de la crisis de LATAM
Durante la jornada del lunes, LATAM Airlines dio a conocer tres declaraciones de prensa que dieron cuenta de la evolución de la información del vuelo LA800. En una primera instancia, la aerolínea calificó la situación como un “evento técnico”. Una expresión que posteriormente no volvería a utilizar y la reemplazarían por “fuerte movimiento”.
La segunda declaración informó el número de pasajeros heridos. La aerolínea dio a conocer que siete pasajeros y tres tripulantes de cabina, los que luego subieron a 13 personas en total. Eso ocurría mientras los medios de Australia, Nueva Zelanda y Chile hablaban de aproximadamente 50 personas. Posteriormente, la tercera, se refirió a las nacionalidades de los heridos.
En efecto, se trató de una diferencia de criterio. Mientras las autoridades locales en Auckland informaron que medio centenar de pasajeros requirió algún tipo de atención médica —lo que fue replicado por los medios de prensa—, la línea aérea basó sus cifras en aquellos casos que debieron ser trasladados hasta el Hospital de Middlemore.

Hasta ahora, una de las pocas apariciones públicas de la compañía la protagonizó Juan José Tohá, director de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de LATAM Airlines Group, en un video difundido el martes en la noche en Tele13.
“Enviamos en el menor tiempo posible un avión adicional para que pudiesen continuar con su viaje. Continuaremos trabajando para contactar a todos los pasajeros de este vuelo y poder así atender sus necesidades”, explicó el ejecutivo.
En todo caso, varios actores en la industria reconocen que, tratándose de una situación que está siendo materia de investigación, la compañía está limitada a explicar información práctica de la contingencia, como número de heridos, asistencia a los pasajeros y la programación del vuelo adicional.
Sin embargo, los pasajeros no están conformes. Thais Iwamaoto, una mujer de Sídney de 26 años, aseguró al NZ Herald que estaba frustrada por la falta de información de la aerolínea. “Es simplemente ridículo, tan desorganizado después de lo que hemos pasado”, indicó.
“Esto (las comunicaciones de LATAM) es algo de lo que quiero hablar con ellos porque no está bien. Simplemente no es justo. Los accidentes ocurren, pero la forma en que nos tratan, eso no es lo que se supone que debe ser”, dijo.
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