En la historia económica reciente de nuestro país, pocas figuras han sido tan influyentes como Sebastián Piñera. Tras su muerte, nos resultaba pertinente revisitar su rol en la introducción y expansión de las tarjetas de crédito en Chile, una innovación que cambió para siempre la forma en que los chilenos interactúan con la forma de pagar en el comercio.
El libro "Piñera, biografía no autorizada" de las periodistas Loreto Daza y Bernardita del Solar (Editorial Debate), profundizó en la participación de Piñera en este tema.
TE PUEDE INTERESAR: ¿Dónde y cuándo será el funeral del expresidente Sebastián Piñera?
En la primera parte de este artículo, les contábamos que tras regresar de Harvard en 1978, Sebastián Piñera fundó Bancard, inspirado por el modelo de negocio de las tarjetas de crédito que había observado en Estados Unidos.
A pesar de los desafíos iniciales y la competencia, Bancard logró capturar el 64% del mercado hacia 1981. Sin embargo, el camino de Piñera no estuvo exento de obstáculos. La biografía resalta la tensión entre Piñera y Eugenio Mandiola, co-fundador de Bancard, cuya relación se deterioró irremediablemente a medida que el negocio crecía.
La llegada de Citibank al mercado local, adquiriendo la tarjeta Diners e inyectándole capital, marcó el inicio de una fuerte competencia. A esto se sumó una nueva ley de bancos en 1986, que permitía a las instituciones financieras administrar sus propias tarjetas de crédito, desafiando el modelo de negocio de Bancard, plantea la investigación.
El contrataque: La creación de Magna y el exitoso exit
En un principio, los grandes bancos buscaron renegociar los contratos con Bancard, deseando una porción mayor de las ganancias. Piñera, sin embargo, rechazó modificar los términos, lo que eventualmente llevó a la creación de Transbank por parte de siete instituciones financieras en 1989.
Ante esta adversidad, Piñera no se dio por vencido. En una nueva jugada, creó Fincard y su tarjeta de crédito Magna, dirigida a segmentos de menores ingresos, la que resultó ser un éxito rotundo.

"En seis meses tuvimos la empresa más grande de Chile, con un millón de tarjetas emitidas", relató Piñera. Aunque la competencia con los bancos se intensificó, Piñera siguió dando la pelea, incluso cuando estos sospechaban que utilizaba la base de datos de Bancard para promover Magna.
La venta de Bancard a Transbank en 1991 por unos US$14 millones y posteriormente de Fincard (con su tarjeta Magna) al Banco Santander por US$40 millones marcaron el fin de la era de Piñera en el negocio de tarjetas de crédito, recuerda la investigación de Daza y del Solar.
No solo se trató de un exit, sino que también dejaron una huella indeleble en el sistema financiero chileno. "Podríamos haber seguido peleando (con los bancos) hasta el infinito. Quisieron borrar a Bancard, pero no pudieron y al cabo, ganamos todos", declaró Piñera tras la venta de su empresa, lo que coincidió con el inicio de su periodo como senador por la Región Metropolitana.
En la última década, Santander dejó de emitir tarjetas Magna. Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), hace cinco años quedaban 2.163 plásticos vigentes, los cuales han ido bajando sostenidamente con el paso del tiempo. A noviembre de 2023, quedaban 550 tarjetas activas, de las cuales solo dos personas registraron operaciones ese mes.
Como un hecho anecdótico, años atrás y con el objetivo de incrementar la aceptación de American Express con distintos adquirentes nacionales, Banco Santander llegó a emitir algunas tarjetas doble bandera que llevaba ambos logos (AMEX y Magna).
Debe estar conectado para enviar un comentario.