Precio del aceite: ¿Por qué está tan caro y cómo lo remplazamos?

Alza de precio del aceite

El precio actual del aceite está causando preocupación y polémica en el país. En dos años, el precio del litro de aceite vegetal pasó de $1.500 -valor que tenía en abril de 2020- a $3.092 en promedio durante la última semana, según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA). En el mismo periodo, el aceite de maravilla pasó de $1.678 a $3.664.

La situación no ha dejado a nadie indiferente, e incluso ha generado dudas de todo tipo: ¿Por qué subió tanto de precio este insumo clave para los hogares, restaurantes y productores de alimentos? ¿Es razonable pensar en fijar su valor? ¿Cómo puedo reemplazar este ingrediente en mi cocina?

Hablamos de un producto esencial para elaborar distintas preparaciones. Esencialmente, este ingrediente tiene tres propósitos principales: la cocción de alimentos, como aliño para ensaladas y en la emulsión de salsas. Por eso, el alza de precios del aceite se ha tomado la agenda en los últimos días.

Además, es muy común usarlo para evitar que los productos se peguen en el sartén. En este proceso se gasta mucho aceite de manera innecesaria. El chef Alfredo Mella asegura que “un gran problema que ocurre hoy es que seguimos cocinando como si nuestros sartenes fueran de lata”.

“Efectivamente el aceite ayuda mucho, pero hoy hasta los sartenes de más baja gama vienen con alguna capa de antiadherente. Usando teflón, cobre y otros materiales que hoy son estándar en la cocina no son necesarias las cantidades de aceite que utilizamos”, continuó el cocinero.

¿A qué se debe el alza del precio del aceite?

Como está ocurriendo con otros productos, en el alza del precio del aceite vegetal influyen una serie de factores. El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ha sido uno de los más importantes para explicar la tendencia de los últimos meses. Ambos países son importantes exportadores a nivel mundial del aceite vegetal. Es por esto que las exportaciones en Europa están estancadas.

Yarela Flores, académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián (USS), explica que “en efecto, Rusia desde abril dejó de exportar semilla de girasol, insumo esencial para la producción del aceite, lo que obligó a los países europeos a importar otros aceites como el vegetal argentino, consumido también en Chile”.

A esto se suman los problemas de logística que se arrastran por la pandemia y la especulación que suma la guerra. Ambos factores han generado el aumento en el precio del aceite y otros productos de consumo básico.

Además, la académica explica que esta alza se debe a un tema de oferta y demanda. “Como la oferta se ha reducido, se hace relativamente más escaso y suben sus precios. Esto se transmite a otros mercados”, comentó.

“Por ejemplo, si suben los precios del aceite de girasol, las personas demandan sustitutos como el aceite de oliva, el cual también termina subiendo de precio. Si continúa el conflicto bélico, no habrá producción de insumos de aceite en Ucrania, haciendo que permanezca la escasez y alza de precios en el tiempo”, agregó la Flores.

Ante este conflicto, surge la inquietud sobre si es o no una buena idea fijar el precio del aceite. “En este contexto, fijar precios máximos por ley -precios más bajos que los observados- es un arma de doble filo, pues al bajar el precio se desincentiva la oferta (producción) y a la vez incentiva la demanda, provocando escasez y el surgimiento de potenciales mercados negros”, enfatizó la académica de la Universidad San Sebastián.

¿Cómo ahorrar en aceite?

Considerando esta situación, muchos jefes de hogar estarán exprimiendo su cabeza para descubrir cómo poder ahorrar en la compra y consumo de aceite.

Lo primero es dejar de usar el aceite en preparaciones salteadas dentro de sartenes antiadherentes. “Hoy es más conveniente invertir en un buen sartén que en grandes cantidades de aceite, lo que se ve reflejado incluso a corto plazo”, explicó Alfredo Mella.

Cambiar la forma de condimentar también puede ser clave para ahorrar. En el caso de los aliños lo recomendable es probar otras alternativas, como los dressing de ensalada en base a yogurt u otros lácteos bajos en grasa.

Finalmente, también se sugiere buscar otras opciones para freír. Lo ideal es ocupar un aceite específico para cada objetivo o utilizar una freidora de aire. Con este electrodoméstico podemos freír casi sin tener que usar aceite y en muchas recetas incluso ni siquiera se debe utilizar. De esta manera, se puede minimizar el gasto y comemos de manera más saludable. Se pueden encontrar opciones desde $60.000 en el retail.

Por ejemplo, cuando vamos a freír buscamos un aceite que tenga un punto de fusión alto como el aceite de soja. Para los alimentos salteados, ya es más recomendable un aceite de maravilla o canola, e incluso el de oliva, si se mezcla con un poco de otro aceite. El aceite de oliva extra virgen que consumimos se quema a muy baja temperatura y no es recomendable para frituras o salteados a alta temperatura.

Diputados solicitan fiscalización a la FNE

En los últimos días diferentes parlamentarios han hecho llamados a la Fiscalía Nacional Económica (FNE) a investigar las razones del aumento de precio del aceite.

“Los precios de este producto han subido más allá de las características que tiene el mercado en un momento de guerra. Hemos podido percatarnos que varías marcas son importadas de países como España o Argentina y que otros son producidos en Chile. Es por este motivo que no se justificaría un alza de precios”, justificó Marcela Riquelme, diputada independiente por Convergencia Social.

En tanto, la diputada Helia Molina (PPD), en entrevista con CNN Chile, aseguró que “la justificación económica -de acuerdo con los que entienden harto de economía con quienes yo he conversado- me han dicho que es desproporcionada el alza en relación a la situación global. ¿Por qué nosotros subimos más que otros países? Subimos más incluso que los países que dependen del cereal de Ucrania, del gas de Rusia. Nosotros no dependemos de eso”.

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