Tips y recomendaciones para viajar cuando el dólar está alto

Este lunes el dólar pulverizó todo récord y cerró sobre los $840. Máxima preocupación para quienes tienen pensado o les gustaría viajar pronto, aprovechando la temporada baja, fines de semana largo o las vacaciones de invierno (sí, ya tenemos puestas nuestras esperanzas en ellas).

Por eso, desde el metabuscador TurismoCity nos compartieron algunas recomendaciones para poder viajar barato… a pesar del dólar por las nubes.

1. Comprar pasajes en pesos y en cuotas

Una manera de amortizar el costo del pasaje y ganarle a la inflación, en caso que el dólar siga subiendo, es comprarlo en cuotas fijas en pesos.

Congelando un costo fijo por mes en pesos, nos aseguramos que no estaremos pagando de más en caso que el dólar siga subiendo y al momento de pagar la tarjeta, nos termine saliendo más caro de lo que pensábamos.

(N. de la R.: De hecho, la alerta por el Coronavirus ha llevado el precio de los pasajes a la baja)

2. Viajar a otros destinos de donde también devaluó la moneda

Otra opción conveniente es viajar a destinos donde el costo del viaje resulta barato, como por ejemplo Argentina y Brasil, ya que sus monedas también devaluaron y el costo de estadía sigue siendo relativamente barato.

Estos destinos no solo ofrecen vuelos low cost a precios muy convenientes, inclusive con el aumento del dólar, sino que, además, el costo diario de hospedaje y comidas es barato, lo cual nos permite viajar tranquilos sin estar preocupándonos demasiado por el dinero.

2. Viajar a destinos nacionales

Los vuelos nacionales, al no estar valuados en dólares, no han aumentado sus precios. Es por eso que viajando a destinos nacionales no estaremos pagando de más por el pasaje.

Por otro lado, estando dentro de Chile, no necesitamos preocuparnos tampoco de tener que pagar el resto de los costos del viaje en dólares o alguna otra moneda extranjera.

4. Elegir vuelos low cost

Otra forma de ahorrar dinero al comprar tu vuelo es eligiendo vuelos low cost. Los precios de éstos suelen ser bastante menores a los de las aerolíneas tradicionales, por recortar algunos servicios.

Por ejemplo, sus tarifas más económicas no incluyen equipaje en bodega. Esta opción es ideal para viajes cortos o donde no necesitamos llevar mucho equipaje.

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