Julio le dio un golpe inesperado a la economía chilena. El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) cayó 1,5% en doce meses y 1,7% respecto de junio en términos desestacionalizados.
El resultado quedó muy por debajo de las proyecciones del mercado: Bloomberg anticipaba una baja de 0,7%, mientras que la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central incluso apostaba por un crecimiento de 1,1%.
¿Qué es el Imacec?
- El Imacec (Índice Mensual de Actividad Económica) es el "termómetro" que usa el Banco Central para medir, mes a mes, cómo le va a la economía chilena. Junta datos de sectores como minería, comercio, industria y servicios en un solo número, y sirve como adelanto del PIB, que se calcula cada tres meses.
- Cuando el Imacec "sube" o "cae", normalmente se compara con el mismo mes del año anterior. También existe una versión desestacionalizada, que compara con el mes inmediatamente anterior sin efectos de calendario, y ayuda a ver si la economía mejora o empeora mes a mes.
En conversación con Chócale, Felipe Ramírez, economista jefe de Coopeuch, calificó la cifra como “mala” y advirtió que elevó el riesgo de otra caída trimestral.
Parte del deterioro respondió a las lluvias, cuyos efectos se prolongarían hasta agosto, según proyectan desde la cooperativa.
El economista estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 0,7% este año, con sesgo a la baja, y 3% en 2027. Sin embargo, advirtió que ese registro estará fuertemente influido por la baja base de comparación que dejará 2026.
“Yo dejaría 3% como un crecimiento normal; para hablar de un crecimiento exitoso deberíamos ubicarnos sobre 4%”, afirmó.
El riesgo de otro trimestre negativo
“La caída mensual fue la más significativa desde julio de 2022. Esto aumenta el riesgo de que, aun cuando la actividad se recupere en agosto y septiembre, el PIB del tercer trimestre vuelva a contraerse”, explicó Ramírez.
Un escenario así implicaría un segundo trimestre consecutivo de contracción y mantendría a la economía en recesión técnica.
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Su lectura evita comparaciones dramáticas. “Esto no es una crisis subprime, una crisis financiera o una pandemia, cuando las variaciones mensuales eran abruptas. Aquí estamos cayendo respecto del trimestre anterior, pero son variaciones acotadas”, sostuvo. A su juicio, corresponde hablar de estancamiento.

El ejecutivo atribuyó parte de la debilidad de 2026 a una serie de shocks específicos. “Hemos tenido eventos climáticos que redujeron la producción frutícola, mantenciones en algunas faenas mineras y ahora el efecto de las lluvias de julio. Hemos tenido algo de mala suerte”, señaló.
Antes de conocer el dato de julio, Coopeuch esperaba un crecimiento cercano a 1% para este año. Ramírez reconoció que no es posible medir con precisión cuánto explicaron las lluvias y otros factores climáticos, pero estimó que su impacto fue “de primer orden”.
Para agosto proyecta 0% y no descarta una caída anual, porque persistieron problemas logísticos y de acceso en algunas operaciones mineras.
Crecer al 3% en 2027 exige contexto
Para 2027, la cooperativa espera una expansión de 3%, apoyada por una mejora en las confianzas, menor incertidumbre, la recuperación de los recursos naturales y un mayor dinamismo de la construcción y el mercado inmobiliario.
Pero Ramírez puso el foco en el punto de partida. “2026 nos va a dejar una base de comparación muy baja. Cuando estos shocks comiencen a disiparse, crecer en torno a 3% tendrá más que ver con esa base menos exigente que con una recuperación fuerte de la actividad”, advirtió.
Coopeuch elevó su proyección para 2027 precisamente porque redujo la estimación para este año. Así, el 3% esperado para el próximo año estará condicionado en buena medida por la baja base que dejará 2026.
Empleo rezagado y un mercado laboral "precario"
Otro freno para la recuperación es el mercado laboral. “Desde la pandemia cambió. Tenemos tasas de desempleo promedio superiores a los niveles prepandémicos y un número de ocupados que todavía está lejos de recuperar la tendencia anterior”, afirmó Ramírez.
El empleo se desacopló parcialmente de la actividad y empeoró este año. “El número de ocupados ha venido cayendo todos los meses. La caída acumulada es algo que pocas veces había ocurrido desde 2011, cuando comienzan los datos del INE”, explicó.

A la menor cantidad de ocupados se suma un cambio en la composición del empleo. “Los asalariados formales han venido cayendo, mientras los trabajadores por cuenta propia han amortiguado esa baja. Hoy tenemos un mercado laboral más precario y con poca capacidad para crear nuevos puestos de trabajo”, dijo.
Para Ramírez, este escenario también afecta la recuperación del consumo. La menor creación de empleos formales restringe el ingreso disponible de los hogares y debilita el consumo, mientras que una mejora sostenible requerirá que la inversión se traduzca en proyectos, actividad y nuevos puestos de trabajo durante los próximos trimestres.
El economista planteó recuperar la inversión y fortalecer sectores intensivos en empleo, especialmente la construcción. “Esa es la forma de volver a tasas de desempleo menores y niveles de ocupación mayores”, indicó.
Inversión, tasas y señales para los próximos meses
El ejecutivo anticipó que el Banco Central recortará su proyección de crecimiento en el próximo Informe de Política Monetaria (IPoM). “El consumo y la inversión fueron menores a lo proyectado en el informe anterior. Si sumamos el Imacec de julio, la corrección a la baja parece inevitable”, indicó.
Para evaluar el rumbo de la economía, Ramírez recomendó observar consumo, inversión, empleo y confianzas. Después de un buen 2025, la inversión cayó trimestralmente durante los dos primeros cuartos de 2026, más de lo previsto. “Será importante que aumente la confianza empresarial, porque sería una buena señal para la inversión”, sostuvo.

En política monetaria, Ramírez vio un espacio para mantener la Tasa de Política Monetaria sin cambios durante el resto de 2026. Si bien todavía existen presiones sobre los precios, estimó que estas permanecerán contenidas por la debilidad de la actividad y del mercado laboral. “Con estos niveles de desempleo y actividad es difícil pensar que la inflación se dispare”, afirmó.
El escenario está cruzado por riesgos externos: el mayor precio del petróleo, los conflictos geopolíticos y las elevadas tasas internacionales de largo plazo, que se transmiten a los créditos locales.
“Chile es una economía pequeña y abierta: cuando algo le ocurre al mundo, inmediatamente lo sentimos”, concluyó.
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