La primera alza de tasas de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos desde 2023 podría mantener bajo presión al peso chileno, encarecer las importaciones y limitar todavía más el margen de acción del Banco Central, advierten los expertos.
Esto ocurre cuando la economía chilena pierde dinamismo y el dólar ya superó la barrera de los $960 durante la última semana.
El alza de 25 puntos base puede incentivar el traslado de capitales desde economías como la chilena hacia el país del hemisferio norte.
"Los ciclos de alzas de tasas en Estados Unidos históricamente han estado asociados a flujos de capitales de economías emergentes hacia Estados Unidos", explicó Andrés Pérez, economista jefe de Itaú.
En el caso chileno, el panorama se ve agravado por las condiciones internas. "Considerando los bajos diferenciales de tasa de interés y la debilidad cíclica de la economía local, el peso chileno debería continuar bajo presión", agregó Pérez.
Peso debilitado e importaciones más caras
Zhuangjin Fong, operadora de Mesa Internacional de Bci Corredor de Bolsa, explicó que la decisión de la Fed consolida la fortaleza estructural del dólar frente al peso chileno.
"Al estrecharse significativamente el diferencial de tasas entre Estados Unidos y Chile, se erosiona la ventaja competitiva de las operaciones de carry trade, incentivando la reasignación de flujos de capital y ejerciendo presión depreciativa sobre la moneda local", afirmó Fong.

Pese al salto inicial del dólar tras el anuncio, Fong señaló que la cotización se estabilizó durante la jornada, favorecida por un mayor apetito global por el riesgo y la caída del petróleo.
Este último factor entrega un alivio temporal a los términos de intercambio de Chile. Sin embargo, el tipo de cambio mantendría un sesgo alcista ante la política restrictiva de la Fed y la sensibilidad del peso a eventuales caídas del cobre, advirtió la operadora de Mesa Internacional de Bci Corredor de Bolsa.
Diego Barnuevo, analista de mercados de Ebury, sostuvo que una depreciación adicional tendría efectos más allá del mercado financiero. "Esta depreciación, a su vez, encarecería la importación de bienes finales, insumos y energía, en un momento en el que el precio de esta de por sí es elevado", señaló.
Según Barnuevo, el encarecimiento de los bienes importados podría añadir presión sobre la inflación y elevar los costos de las empresas que dependen de insumos o energía provenientes del exterior.
El cobre constituye otro foco de riesgo para la economía chilena. "El endurecimiento de la Fed amenaza con desacelerar la demanda global, lo que podría deprimir los precios del cobre, nuestro principal producto de exportación", advirtió Fong.
Según la operadora de Bci, este escenario podría "impactar negativamente tanto los ingresos fiscales como la balanza comercial".
Menor margen para el Banco Central
La depreciación del peso representa un desafío adicional para el Banco Central de Chile. Un dólar más alto puede añadir presión inflacionaria, mientras que un incremento de tasas encarecería el financiamiento y dificultaría la recuperación de la actividad.
Fong afirmó que la postura más agresiva de la Fed "restringe significativamente el margen de maniobra del Banco Central de Chile", que mantiene la tasa de política monetaria en 4,5%.
La operadora explicó que el menor diferencial de tasas dificulta que el instituto emisor aplique recortes sin arriesgar nuevas presiones sobre el peso. Esto ocurre en medio de la debilidad de la actividad, luego de la caída mensual de 1,7% del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de julio.

Barnuevo tampoco espera una modificación significativa de la política monetaria local. "Con una inflación por encima del objetivo y una economía en desaceleración, el Banco Central parece estar atado de manos y pies en estos momentos", sostuvo.
"Aunque un tipo de cambio más débil podría ejercer una presión inflacionaria adicional, la debilidad del crecimiento económico debería disuadir al Banco Central de subir tasas en estos momentos", agregó el analista de Ebury.
Patricio Valenzuela, académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), recordó que "el instituto optó por su sexta pausa consecutiva en su proceso de normalización de la política monetaria, manteniendo la tasa en 4,5% pese a una economía que se contrajo en julio".
El académico UAI destacó que el dato del Imacec de julio correspondió a la caída mensual más pronunciada de la actividad en cuatro años y que ocurrió en medio de un mercado laboral deteriorado.
“Esta pausa en la normalización a la baja de la tasa de política monetaria vuelve más desafiante la recuperación del dinamismo de la economía chilena”, advirtió Valenzuela.
Octubre o diciembre: las apuestas para la próxima alza
La decisión de la Fed llevó la tasa de fondos federales a un rango de entre 3,75% y 4%. Las proyecciones de sus integrantes apuntan a que el endurecimiento monetario todavía no ha terminado.
"La gran mayoría de los funcionarios de la Fed espera al menos un alza adicional antes de que finalice 2026, llevando la mediana proyectada a 4,125% desde 3,75% antes de la reunión", explicó Fong.

Aunque la Fed descartó una trayectoria preestablecida y el mercado no espera un ciclo continuo y agresivo, Bci señaló que comienza a internalizarse un nuevo incremento en octubre, con el objetivo de acelerar el retorno de la inflación a la meta de 2%.
Ebury coincide en que habrá otro aumento, pero anticipa un momento distinto. "Creemos que sería más prudente que se produjera en diciembre, dado que en octubre la Fed únicamente habría recibido un informe adicional de inflación", señaló Barnuevo.
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