Juan Bravo (OCEC UDP) y la meta de desempleo del gobierno para 2030: "Es virtualmente imposible"

El director del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales (UDP) analizó la crisis del mercado laboral y las reformas necesarias para impulsar el crecimiento y el empleo en Chile.
FOTO: Universidad Diego Portales

El gobierno de José Antonio Kast tiene una meta para el desempleo y una fecha para cumplirla.

"La cifra a la que queremos llegar, que es el 6,5% de desempleo, eso se va a lograr a finales del gobierno", afirmó el presidente el pasado 10 de agosto en entrevista con T13 Radio.

Pero las cifras actuales hacen difícil imaginar ese escenario. Para el director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), Juan Bravo, alcanzar esa meta es "virtualmente imposible".

En conversación con Chócale, el economista analizó la crisis del mercado laboral, la flexibilidad de la jornada de trabajo y el alcance de la megarreforma.

Un mercado laboral con problemas estructurales

Bravo enmarcó el problema del empleo como algo estructural y no coyuntural. "Tenemos un mercado laboral que está en una crisis bien importante", planteó de entrada.

Recordó que a comienzos de la década pasada Chile registraba tasas de desocupación cercanas al 6%. "La tendencia de largo plazo ha sido un incremento gradual de la tasa de desempleo", resumió, con el salto registrado durante la pandemia como una excepción dentro de esa trayectoria.

Foto: I. Municipalidad de Santiago

Sobre esa base, el economista descartó que la meta oficial sea alcanzable, porque exigiría un ritmo de crecimiento que el país no está en condiciones de sostener. "Estamos volviendo a la mediocridad de un crecimiento en torno al 2% anual", apuntó.

Para dimensionar la diferencia, el director del OCEC recordó que entre 2010 y 2013 la economía creció a tasas superiores al 5% anual, mientras que el desempleo se acercaba al 6%.

Hoy el panorama es distinto, y por eso afirmó que "bajo ningún contexto estamos pensando que vamos a crecer a tasas sobre el 4%", incluso considerando las reformas orientadas a aumentar la capacidad de crecimiento.

La situación actual ayuda a dimensionar el desafío. La tasa de desempleo llegó a 9,4% en el trimestre abril-junio, equivalente a cerca de 980 mil personas desocupadas en el país. "Bajar del 8% sería un logro", sostuvo, aunque advirtió que le preocupa que el país se esté acostumbrando a ese umbral.

El economista agregó un factor que suele quedar fuera del debate y que es difícil de anticipar. La tasa de desempleo "también depende de cuánto crezca la fuerza laboral", señaló. En 2025, este indicador aumentó 1,1%, por debajo de las tasas cercanas al 2% registradas antes de la pandemia. Bravo atribuyó parte de esta desaceleración a factores demográficos, como el envejecimiento de la población y los cambios en los flujos migratorios.

Más allá de la cifra de desocupación, el experto advirtió sobre el tipo de empleo que se está generando. "Muchas veces el debate se centra en la tasa de desempleo, pero a veces la tasa de empleo puede no subir tanto porque el empleo que se está creando es un empleo muy precario", explicó.

La preocupación, entonces, no está solo en cuántos empleos se generan, sino también en sus características. "Hoy día lo que vemos es una creación de empleo que está liderada por la informalidad y por el subempleo", señaló.

La flexibilidad laboral, una medida correcta con reparos

Consultado por las reformas al mercado laboral, Bravo puso el foco en la adaptabilidad de la jornada y comparó la experiencia chilena con la de países desarrollados.

En la discusión sobre la reducción de la jornada en la OCDE, explicó, varios países "incorporaron medidas de flexibilidad o adaptabilidad, justamente para evitar generar efectos perniciosos sobre el empleo". Mencionó los casos de Portugal y Francia.

"A las personas les beneficia tener una menor jornada laboral, pero esto tiene efectos colaterales negativos en variables como la generación de empleo o en los salarios", advirtió. Las medidas de adaptabilidad, agregó, buscan amortiguar esas alzas de costos por hora.

Artículo 22 de jornada laboral del código del trabajo
Foto: Archivo Chócale

En Chile, la reducción a 40 horas incorporó por primera vez un periodo de referencia mayor a una semana para distribuir la jornada, con ciclos de hasta cuatro semanas. Aun así, el economista lo consideró insuficiente frente al estándar comparado, donde esos períodos "en general están entre tres a cuatro meses", sobre todo en rubros con fuerte estacionalidad a lo largo del año.

Bravo valoró la medida para las empresas e incluso destacó que en fases negativas del ciclo permite reducir horas en lugar de despedir. Pero advirtió que introduce mayor variabilidad en la vida de trabajadores con responsabilidades de cuidado, y que en Chile la reducción de la jornada ya quedó establecida por ley. "Si un trabajador tiene que ir a buscar al hijo al colegio a una hora, el colegio no va a sacar al niño una o dos horas más tarde", graficó.

"Si no hay algún beneficio que se perciba como mutuo, donde los trabajadores también ganen algo concreto, creo que es complejo aprobarlo", sostuvo. Eso sí, respalda la medida desde el punto de vista técnico. "Es una buena medida, que va en la dirección correcta, que técnicamente es correcta, pero sí creo que hay oportunidades de mejora", sintetizó.

El economista también abordó la polémica por las supuestas jornadas de 52 horas. "Las horas extraordinarias no se han cambiado y siempre han estado", aclaró.

Atribuyó la controversia a un doble error. Reconoció que "hubo un uso malicioso que desinforma", pero admitió que "también hubo un error comunicacional en la forma como se informó la propuesta".

El impacto social y las reformas pendientes

Bravo también advirtió que el bajo crecimiento golpea a las familias por una vía menos visible que el empleo. "Cuando un país crece menos, también recauda menos, y por lo tanto hay menos recursos disponibles para gasto social", señaló, una situación que golpea con más fuerza a los segmentos más vulnerables.

En esa línea, el economista valoró la reforma al mercado de capitales que el gobierno anunció para septiembre y que considera complementaria a las demás medidas en marcha.

Foto: Claudio Cavalieri / Senado

"El mercado de capitales es la columna vertebral de cualquier sistema económico", afirmó, y subrayó que su funcionamiento incide directamente en las decisiones de ahorro y de inversión del país.

Sobre las reformas proinversión ya aprobadas, en tanto, advirtió que sus efectos no serán inmediatos. La agilización de proyectos y los cambios tributarios que contempla la megarreforma requieren tiempo para traducirse en nuevas inversiones.

"Este año es muy difícil que podamos ver los frutos de estas medidas, porque justamente los proyectos de inversión toman tiempo", señaló. A su juicio, algunos efectos podrían comenzar a verse en 2027 y profundizarse hacia el cierre de la actual administración.

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