Landerretche debuta en la FEN y define su rol opinante: "Uno tiene la responsabilidad de medir sus palabras"

Austeridad, ambición académica y una lengua más cuidada: así se perfila la gestión del economista al mando de la Facultad de Economía de la U. de Chile
Foto: Felipe Poga Prensa U. de Chile

El economista Óscar Landerretche asumió como decano de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile y despejó una de las dudas que rodeaban su llegada: mantendrá su conocido rol opinante, aunque ahora bajo el filtro de la vocería institucional.

"Cuando uno tiene uno de estos cargos, uno es, en cierta medida, vocero de la institución. Y por lo tanto, uno tiene la responsabilidad de medir sus palabras y de calibrarlas en el interés de la institución", señaló, aunque aclaró que seguirá opinando como especialista en sus áreas.

El cambio de mando se realizó ante un Aula Magna repleta en la propia facultad, con la presencia de la rectora Alejandra Mizala, ex decanos como el economista Joseph Ramos y autoridades como la diputada Irací Hassler (PC). El decano saliente, José De Gregorio, entregó formalmente la conducción de la facultad.

Un rol opinante que promete calibrar

Conocido por su presencia habitual en el debate económico, Landerretche fue consultado por este medio sobre si mantendrá ese rol o adoptará un tono más recatado como decano.

El nuevo decano aclaró que no abandonará la opinión especializada, pero que la ejercerá con más resguardo. "Uno es un profesor que es especialista en ciertas áreas y por lo tanto opina sobre esas áreas. El chiste está en saber administrar esa atención", planteó.

De izquierda a derecha: José De Gregorio, decano saliente; Alejandra Mizala, rectora de la Universidad de Chile; y Óscar Landerretche, nuevo decano de la FEN. (Foto: Felipe Poga / Prensa U. de Chile)
De izquierda a derecha: José De Gregorio, decano saliente; Alejandra Mizala, rectora de la Universidad de Chile; y Óscar Landerretche, nuevo decano de la FEN. (Foto: Felipe Poga / Prensa U. de Chile)

Sobre la incidencia de la FEN en el debate público, sostuvo que esta proviene de sus académicos más que del decano. Su objetivo, dijo, es que la facultad sea "un espacio republicano en que estén todos los puntos de vista", bajo un estándar de seriedad y densidad intelectual.

Qué se espera de su gestión

En lo programático, el nuevo decano planteó que construirá sobre lo avanzado por administraciones anteriores para posicionar a la facultad como una escuela líder en América Latina. "La Facultad de Economía tiene las condiciones para ser una escuela universitaria líder a nivel latinoamericano", afirmó.

Entre los desafíos, situó la transformación de la docencia por la inteligencia artificial. "No sirve de nada reclamar. Lo que tenemos que hacer es encontrar cómo usar esa tecnología de una manera más constructiva para la pedagogía", señaló, apuntando a que la IA abre espacio para formar competencias como el trabajo en equipo, el liderazgo y la resolución de conflictos.

Su estilo de gestión también quedó a la vista. El decano defendió los ajustes de equipo realizados desde su llegada y los enmarcó en la obligación de optimizar los recursos públicos. "Es muy normal que cuando hay cambios de equipo, hay profesionales que entran y van, y es entendible que eso genere incomodidades", sostuvo.

Detrás de esas decisiones, Landerretche puso como idea central el compromiso con el buen uso de los recursos públicos, una convicción que dijo mantener desde su paso por Codelco, empresa estatal que presidió entre 2014 y 2018

"La permisología también afecta a la universidad"

En su discurso de despedida, el ex decano José de Gregorio abordó las trabas que enfrentó su gestión en infraestructura, y apuntó a un problema que excede a la facultad. "La permisología también afecta a la universidad", planteó, en referencia a las dificultades para concretar obras como el centro de extensión para estudiantes.

Consultado sobre el punto, Landerretche matizó el diagnóstico. Explicó que construir en Santiago Centro tiene complejidades particulares, entre ellas el sistema subterráneo de la remodelación San Borja, que encarece las obras.

De todos modos, el nuevo decano atribuyó los principales atrasos al impacto de la pandemia. Recordó que en ese período las prioridades se desplazaron hacia la conectividad de los estudiantes y que los costos de la construcción se dispararon con la inflación. "La permisología fue un rol, pero eso es superable", concluyó.

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