
Desde hace más de dos décadas, Diego González impulsa una idea que ha marcado el crecimiento de Defontana: acercar la tecnología empresarial a compañías de todos los tamaños.
Como CEO y fundador de la firma chilena de software ERP, ha trabajado para poner herramientas digitales al alcance de las pymes similares a las que usan las grandes empresas, especialmente en áreas como gestión, finanzas y productividad.
En los últimos años, también ha participado en espacios ligados a la tecnología y los negocios, donde suele abordar temas como la digitalización, productividad e inteligencia artificial.
En esta edición de "Entre Lucas", el fundador de Defontana repasó su relación con el dinero, los aprendizajes que le dejó emprender y cómo toma decisiones financieras en medio de los cambios tecnológicos.
— ¿Te daban mesada cuando chico? ¿Recuerdas qué hacías con ella?
No me daban mesada, no tuve esa suerte, no tuve esa estructura financiera.
Mi papá era comerciante, entonces, lo que me acuerdo es que trataba de apoyarlo en su negocio. Tenía que ayudarlo a él los fines de semana o en la tarde después del colegio para que me pagara algo de plata.
— ¿Emprendiste, trabajaste o tuviste algún tipo de negocio durante el colegio o la universidad? ¿En qué consistía?
Siempre tuve la suerte de inspirarme en mi papá que siempre estaba haciendo negocios, comprando cosas, vendiendo. Y siempre, cuando chico, vendía cosas. Lo que vendía mi papá, yo lo vendía a mis amigos, a mis vecinos.
Ya en la universidad estaba metido en varias cosas de emprendimiento antes de DeFontana, entonces siempre tuve un espíritu de emprendedor, de buscar cosas, de verme agregando valor.
— ¿Qué hiciste con tu primer sueldo?
Pagar deudas, estaba súper endeudado. Y ahí ordenar un poco mis finanzas porque había invertido mucho en mis estudios y algunos proyectos.
Entonces dije: "ya me voy a tener que meter a trabajar para ordenar mis finanzas, para ponerme serio".
— ¿Cuál fue tu primer gran error financiero, y qué aprendiste de él?
Yo miro para atrás, por ejemplo, en Defontana los primeros 4 o 5 años fueron demasiado innovadores, demasiado agresivos. Jugamos la vida, quemamos las naves, los barcos, los salvavidas, quemamos todo porque efectivamente salimos muy adelantados a los tiempos, demasiado innovadores.
Los emprendedores tenemos esa energía, esa alma de que vamos a todo evento, pero alguien tiene que poner una cuota de, no sé si es la palabra realidad, pero tratar de tener una pata anclada en que las cosas a veces no salen como uno quiere.
Entonces hay que tener esa patita financiera súper seria, súper correcta, súper impecable. Yo siempre digo que las empresas no quiebran porque no sepan hacer sus cosas; quiebran porque no administran, porque no ven la contabilidad.
Cuando tú escuchas a un emprendedor que tiene separada de su propuesta de valor la propuesta financiera asociada, los costos, los ingresos, cómo va a generar la rentabilidad de su negocio, le faltan las patas del emprendimiento.
— ¿Qué gasto innecesario recuerdas haber hecho y que hoy no repetirías?
Me cuesta encontrar uno.
— Actualmente, ¿destinas algo para ahorrar o invertir?
En Defontana hemos diversificado un poco nuestro patrimonio: algo en inmobiliario, fintech, acciones; hemos diversificado más nuestro portafolio.
Estamos permanentemente invirtiendo y siempre tenemos una pata ahí, anclada, para poder construir valor para el futuro y no encontrarnos con sorpresas. Siempre te puede llegar otra pandemia, que ni Dios quiera, pero hay que tratar de estar preparado para eso.
— Si tuvieras que resumir tu relación con el dinero con una frase, ¿cuál sería?
Nunca he estado preocupado por el dinero (...) Nunca he revisado la liquidación de sueldos, nunca he hecho las cosas por dinero. Sé que el dinero va a llegar si tú generas valor; siempre dicen que el dinero sigue al valor, no al revés.
Honestamente, lo que me mueve a mí es generar valor, es generar aporte a los clientes, a la discusión y, si eso genera valor y eso escala, luego llega el dinero por sí solo.
Nunca he sentido un amor al dinero, a lo material; nunca me ha movido eso.
— Si tuvieras que dar un consejo financiero a alguien, ¿cuál sería?
Hay que estudiar finanzas seriamente. Las finanzas y la contabilidad son muy, muy importantes en el éxito de un emprendimiento.
Yo, disciplinadamente, todas las semanas le meto tiempo mío al tema financiero. Yo ya estoy trabajando en la renta del próximo año.
Es importante meterle tiempo serio a las finanzas, no tomárselas por ningún motivo a la ligera.
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