Apellidos revelan que la élite santiaguina vive en una burbuja

Un estudio de académicos de la UAI analizó más de 4 millones de registros electorales y muestra cómo los apellidos dibujan las fronteras invisibles de la capital.
Foto: komyvgory de Getty Images

Los apellidos que heredamos no solo nos conectan con nuestra historia familiar. También revelan con quién nos relacionamos, en qué parte de la ciudad vivimos y qué tan lejos o cerca estamos del resto de la sociedad.

Esa es la conclusión central del estudio "Afinidad de apellidos en Santiago, Chile: un enfoque basado en redes que revela la segregación urbana", publicado en la revista científica PLOS ONE por los investigadores Naim Bro y Marcelo Mendoza, académicos de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).

El trabajo analizó los registros electorales de más de 4,6 millones de residentes del Gran Santiago y los cruzó con un índice de bienestar territorial que mide el ingreso promedio por manzana censal.

A partir de esos datos, los investigadores construyeron dos redes de apellidos: una basada en los pares de apellido paterno y materno, y otra que compara la composición de apellidos entre distintas zonas urbanas, lo que la literatura académica denomina "distancias isonímicas".

La radiografía a los apellidos en Santiago

El resultado es una radiografía detallada de la estructura social de la capital. El estudio identificó nueve comunidades de apellidos en la red paterno-materna, seis de ellas vinculadas a grupos étnicos reconocibles: dos comunidades mayoritariamente mapuche (con apellidos como Carilao, Lienlaf y Curihuinca), una de origen palestino (Awad, Jadue, Hasbún), una con fuerte presencia de apellidos judíos (Ergas, Camhi, Cohen), una comunidad coreana (Lee, Kim, Park) y una romaní (Nicolich, Savich, Aristich).

Pero uno de los hallazgos más llamativos fue la aparición de un clúster compuesto por apellidos asociados a la clase alta tradicional chilena, como Edwards, Zañartu y Subercaseaux. Este grupo presenta un alto nivel socioeconómico y un comportamiento social similar al de las minorías étnicas: tiende a agruparse, a interactuar dentro de sus propias redes y a concentrarse geográficamente en el sector nororiente de Santiago.

"La élite vive cerca de la ciudad en términos geográficos, pero lejos en términos sociales. Es una burbuja porque las conexiones más probables ocurren dentro del mismo mundo social", señaló Naim Bro.

El análisis espacial reforzó esta conclusión. Al dividir el mapa de Santiago en más de 600 zonas urbanas y comparar la composición de apellidos entre ellas, los investigadores detectaron cuatro grandes clústeres territoriales.

El que corresponde al sector nororiente —asociado a los mayores ingresos— quedó claramente aislado del resto: se necesitan al menos cuatro pasos dentro de la red para conectar con los otros grupos. Los tres clústeres restantes, en tanto, se mostraron mucho más cercanos entre sí.

Diversidad de apellidos, nivel de ingresos y étnica

El estudio también encontró una relación directa entre diversidad de apellidos y nivel socioeconómico. Las zonas de mayores ingresos presentan la mayor variedad de apellidos, con un promedio de 509 apellidos efectivos en el clúster nororiente, frente a 262 en las zonas periféricas. La correlación de Pearson entre ambas variables alcanzó un 0,54.

"La élite (...) es una burbuja porque las conexiones más probables ocurren dentro del mismo mundo social"

Naim Bro, académico UAI

"La élite santiaguina no es homogénea en términos de origen familiar, pero sí está concentrada social y espacialmente", agregó el académico. En ese clúster confluyen familias tradicionales con ascendencias palestinas y judías, cuyas ramas se ubican en los sectores de mayores ingresos.

La investigación también abordó las repercusiones políticas de esta segregación. Al cruzar los apellidos de los clústeres con la lista histórica de parlamentarios desde 1830, los datos mostraron que los grupos de apellidos asociados a altos ingresos —en particular el aristocrático, el judío y el palestino— están sobrerrepresentados en el Congreso a lo largo de la historia.

"Cuando quienes ocupan posiciones de poder provienen de redes sociales muy parecidas, la democracia puede perder capacidad de representar experiencias distintas", enfatizó Bro.

En el otro extremo, las dos comunidades de apellidos mayoritariamente mapuche registraron los niveles socioeconómicos más bajos y se concentran en los sectores norponiente y sur de la capital.

"La desigualdad étnica también vive dentro de la metrópolis. Santiago no solo concentra riqueza y oportunidades, también reproduce jerarquías históricas en su propio territorio", añadió el investigador.

El estudio plantea que Santiago no está dividido solo por ingresos, sino también por redes familiares, trayectorias migratorias y composición de apellidos. "La ciudad parece integrada en el mapa, pero mucho menos integrada en sus relaciones sociales", concluye la investigación publicada en PLOS ONE.

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