
Con más de una década en política, Diego Schalper se ha transformado en uno de los rostros de la nueva generación de la derecha chilena. Abogado y militante de Renovación Nacional (RN), llegó por primera vez a la Cámara de Diputados en 2018, como representante del distrito 15 de la Región de O’Higgins.
Antes de consolidar su carrera parlamentaria, Schalper fundó IdeaPaís, un centro de estudios que busca formar a jóvenes líderes e incidir en el debate público.
De hecho, este proyecto marcó su relación con el dinero: su primer sueldo lo destinó a pagar deudas y su primer error financiero fue insistir en mantenerse en un giro que no daba resultados.
Hoy, reconoce que vive de su sueldo como parlamentario y que, si bien mantiene ahorros en depósitos a plazo y fondos mutuos junto a su señora, le gustaría poder invertir un poco más. A continuación, en una nueva edición del cuestionario financiero de Chócale, el diputado Diego Schalper:
– ¿Te daban mesada cuando chico/a? ¿Recuerdas qué hacías con ella?
Sí, en eso mis papás fueron bien vanguardistas, porque nosotros desde muy chicos manejábamos la mesada. Con eso, me acuerdo, pagábamos nuestras colaciones o nuestros traslados. En eso mis papás desde muy chicos nos educaron financieramente.
– ¿Qué hiciste con tu primer sueldo?
Mi primer sueldo lo gasté entero. Además, con mi primer sueldo yo asumí como director ejecutivo de IdeaPaís, que lo creamos desde cero. Por lo tanto, los primeros seis meses yo no recibí sueldo. Y ahí, cuando recibí mi primer sueldo —no me acuerdo el detalle—, debo haber tenido que pagar hartas deudas pendientes que tenía de esos seis meses.
– ¿Emprendiste, trabajaste o tuviste algún tipo de negocio durante el colegio o la universidad? ¿En qué consistía?
El emprendimiento principal de mi vida fue crear IdeaPaís.
IdeaPaís es una organización no gubernamental, pero que, para estos efectos, es un emprendimiento: tiene levantamiento de recursos, gestión de personas, gestión de financiamiento.
Hoy día es una organización que, gracias a la gestión no solo mía, sino que de los otros directores ejecutivos, tiene presencia en cinco regiones del país. Trabajan 25 personas y estamos buscando internacionalizarnos.
A veces, cuando un emprendimiento tiene que ir a buscar financiamiento, lo hace contra retorno. Cuando uno busca financiamiento para una organización no gubernamental que forma personas, el retorno es valórico, emocional. Y eso genera un desafío adicional, pero que es muy entretenido.
– ¿Cuál fue tu primer gran error financiero, y qué aprendiste de él?
Nosotros en IdeaPaís fuimos muy inflexibles para cambiarnos de giro en el minuto que nos dimos cuenta de que el giro con el que estábamos emprendiendo no daba. Cuando asumimos en IdeaPaís, nos enfrentamos al terremoto, entonces, de un minuto a otro, nos transformamos en un centro de conexión entre los municipios y la ayuda que se quería prestar.
Después tuvimos que dar un giro en la formación de jóvenes. A veces uno es poco flexible en leer al mercado y adaptarse a las exigencias que él tiene.
– ¿Qué gasto innecesario recuerdas haber hecho y que hoy no repetirías?
Yo creo que uno gasta en muchas cosas innecesarias. Siento que uno en la vida tiene que andar ligero de ropa. En general, me cuesta entender a la gente que se aferra a los lujos, que se aferra a las comodidades. Porque mientras menos te aferres, más fácil es dar vuelta el timón.
Entonces yo, en general, trato de ser bastante austero, precisamente para no aferrarme a comodidades que después cuesta mucho soltar.
– Actualmente, ¿destinas algo para ahorrar o invertir?
Bueno, a diferencia de lo que algunos creen, la vida política, especialmente en el mundo de las campañas y todo lo que significa, involucra mucho gasto. Entonces no es que uno tenga muchos ahorros para poder invertir.
Yo, por lo menos, vivo de mi trabajo como parlamentario. Además, tenemos incompatibilidades: no podemos hacer otros ejercicios profesionales. Pero con lo que va quedando, gracias al esfuerzo mío y de mi señora, hemos podido invertir en fondos mutuos y en depósitos a plazo. Espero que ahora, en un futuro no muy lejano, podamos invertir un poquito más.
– Si tuvieras que resumir tu relación con el dinero con una frase, ¿cuál sería?
Ni tan cerca ni tan lejos.
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