Tras 35 años de presencia ininterrumpida, Telefónica anunció el término de su etapa como operador en Chile, poniendo fin a un ciclo que comenzó en 1990 con la adquisición de la mayoría de las acciones de la entonces Compañía de Teléfonos de Chile (CTC).
La decisión marca el término de una era que estuvo asociada a la expansión de la telefonía fija, la masificación del acceso móvil, el despliegue de fibra óptica y la consolidación de Chile como referente regional en conectividad y transformación digital.
El cierre de esta etapa se enmarca en la estrategia global de Telefónica de reordenar su portafolio en América Latina y focalizar inversiones en mercados considerados prioritarios, como lo son España, Reino Unido, Alemania y Brasil. En ese contexto, la operación en Chile será traspasada a Millicom, matriz del operador Tigo —con presencia en varios países de la región— y al grupo francés NJJ.
Al momento del anuncio, la compañía destacó su posición de liderazgo en servicios integrados de telecomunicaciones. En el mercado local, Movistar ocupa el primer lugar en fibra óptica y banda ancha fija, el segundo en telefonía móvil y televisión, además de un rol relevante en servicios para empresas (B2B), con soluciones para sectores como minería y ciberseguridad. Esa posición se construyó a partir de inversiones en infraestructura, innovación tecnológica y cobertura territorial.
La llegada de Telefónica a Chile coincidió con un proceso de modernización clave para el país. Tras convertirse en accionista mayoritario de CTC, la empresa impulsó el primer gran plan de conexión territorial, con foco en ampliar la telefonía fija y llevar servicios a localidades históricamente postergadas.
Uno de los hitos fue la conexión de Cachiyuyo, en la Región de Atacama, que se transformó en un hecho simbólico de ese esfuerzo por integrar al país a través de las telecomunicaciones.
Durante la década de 1990 y comienzos de los 2000, la compañía acompañó la transición tecnológica desde la telefonía fija hacia la movilidad. La introducción del sistema Calling Party Pays (quien llama paga) y el desarrollo del modelo de prepago permitieron que millones de personas accedieran por primera vez a un teléfono móvil, posicionando a Chile entre los países con mayor penetración celular de Latinoamérica.
Un spot protagonizado por "Faúndez", un electricista, marcó la democratización del servicio de telefonía móvil en el país:
En paralelo, la inauguración de la Torre Telefónica en Santiago consolidó un ícono urbano asociado al desarrollo tecnológico y empresarial del país. Su inauguración en 1996 contó con la presencia de los entonces reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, junto al Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
El rol que jugó Telefónica en conectar a Chile
El despliegue de infraestructura en zonas extremas fue otro de los sellos del período. Telefónica lideró proyectos de alta complejidad, como la llegada de la fibra óptica a la Patagonia en 2005, conectando Punta Arenas y Tierra del Fuego, y la ampliación de cobertura móvil en localidades australes como Villa Tehuelches, Río Verde y Puerto Natales. Estas iniciativas redujeron brechas históricas de conectividad y permitieron integrar territorios claves para el desarrollo productivo y social.
El rol de la empresa también se hizo visible en contextos críticos. Tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, Telefónica participó activamente en la recuperación de las telecomunicaciones, asegurando la continuidad de los servicios en un momento clave para la coordinación de emergencias y la comunicación de la población.
Años más tarde, durante la pandemia de COVID-19, la compañía sostuvo la operación de redes esenciales, facilitando el trabajo remoto, la educación a distancia y la conexión entre personas y empresas.

En la última década, la estrategia se concentró en acelerar la transformación digital. Telefónica impulsó el despliegue masivo de fibra óptica al hogar, convirtió varias ciudades en zonas 100% fibra y lanzó plataformas de entretenimiento digital como Movistar Play y Movistar Play Full. A esto se sumó el desarrollo de la red 5G, con presencia en todas las regiones del país, llevando conectividad avanzada a hospitales, entidades públicas y comunidades.
Estos avances se tradujeron en reconocimientos internacionales. Chile figuró entre los países con mayor crecimiento interanual en accesos de fibra óptica a nivel mundial, mientras que las redes de Movistar recibieron distinciones por su desempeño y calidad.
En 2025, la compañía obtuvo el Speedtest Award de Ookla como la red 5G más rápida del país y fue reconocida por nPerf como el mejor internet fijo de Chile y Latinoamérica.
El cierre de esta etapa también estuvo acompañado por un mensaje de agradecimiento. “Este cierre de etapa es, ante todo, una oportunidad para agradecer. A nuestros colaboradores, clientes, proveedores, autoridades, organismos reguladores, comunidades, aliados institucionales y sectoriales: gracias por haber sido parte de este camino. Telefónica deja en Chile una operación robusta, una infraestructura moderna y una plataforma preparada para que el nuevo accionista continúe impulsando el desarrollo digital del país sobre bases sólidas”, señaló Alfonso Gómez, CEO de Telefónica Hispam.
Debe estar conectado para enviar un comentario.