San Telmo es el segundo barrio más antiguo de Buenos Aires y el que concentra gran parte del espíritu “porteño”. Esa identidad se respira en las edificaciones, en las callecitas de adoquines que trazan más que direcciones, en los mercados de antigüedades y la feria artesanal de los domingos.
Fue en este barrio que se instalaron las primeras familias aristocráticas, pero en 1871, por la amenaza de la fiebre amarilla, decidieron marcharse y sus inmensos caserones quedaron abandonados. Así nacieron los primeros conventillos, ya que las familias de bajos recursos, aprovechando la situación, comenzaron a instalarse en las habitaciones que alguna vez supieron ser de alta alcurnia.
Buenos Aires llama a los turistas de todas partes del mundo con majestuosidad. Cada barrio ofrece una experiencia diferente que merece ser vivida, cada uno con sus tradiciones y lugares emblemáticos. Hay demasiado que conocer y muchas veces, el tiempo es escaso o no se sabe por dónde empezar. En esos casos, siempre se puede optar por un paquete a Buenos Aires que simplifique la tarea.
De todas formas, hoy sí sabemos cuál es el inicio de este recorrido por una de las ciudades más importantes de Sudamérica. Un barrio que combina costumbres inmigrantes con tradiciones argentinas, un barrio que se llama San Telmo.
¿Qué hacer en San Telmo?

Cualquier día es un buen día para descubrir San Telmo. Si prefieres la tranquilidad, es mejor ir un día de semana en el que encontrarás actividad, pero en menor medida y con menor caudal de gente. Más cerca del fin de semana, ya comienza a aumentar y, los domingos, es el día más frecuentado ya que está la feria artesanal.
1. La Feria de San Telmo
La feria de San Telmo se hace todos los domingos de 10 a 16 hs. Nació alrededor de la famosa Plaza Dorrego, pero fue extendiéndose por las calles Defensa y Humberto Primo hasta el Parque Lezama. Originalmente se llamaba Feria de Cosas Viejas y Antigüedades.
Un montón de puestos, uno al lado del otro, se levantan entre pintorescas construcciones para vender objetos artísticos de todo tipo. La feria comenzó en 1970 como una idea del arquitecto José María Peña para intentar rescatar el barrio y sus tradiciones y que la gente volviera a tenerlo en el mapa y desearla recorrerlo. Hoy sabemos que fue un éxito.
2. Mercado de San Telmo

El mercado de San Telmo es el típico mercado porteño de fines del Siglo XIX y uno de los rincones más representativos del barrio. Funciona desde 1897, pero hoy es un poco diferente. En la actualidad es una combinación de stands de venta de alimentos, anticuarios y polo gastronómico muy rico y variado.
Este edificio fue declarado Patrimonio Histórico Nacional en el año 2000 y sigue manteniendo su estructura original de hierro y chapa. Está abierto de lunes a viernes de 10 a 21, sábados de 10 a 22 y domingos de 10 a 20hs.
3. Pasaje La Defensa
Sobre la calle Defensa llegando a Avenida Independencia se encuentra una de las casonas más antiguas, construida en 1876, y abandonada durante las epidemias de fiebre amarilla. A principios de los 80 fue reformada y convertida en una galería donde hoy funcionan locales de ropa, artesanías, antigüedades y una cafetería.
Visitarla es una parada obligada porque representa la esencia de lo que fue Buenos Aires en sus comienzos. Sin dudas, uno de los puntos turísticos más pintorescos de San Telmo.
4. Casa Mínima
Por si fuera poco, San Telmo también tiene la casa más angosta de Buenos Aires, con solo 2.3 metros de ancho. Está ubicada en el Pasaje San Lorenzo y es conocida como “la casa mínima”. En los últimos años se volvió muy popular y, aunque la casa en sí no se puede visitar, es un “punto foto” marcado con una cruz en el mapa del barrio.
La leyenda dice que esas pequeñas casas fueron construidas para los esclavos durante la época colonial. El arquitecto José María Peña, desmintió esta teoría y confirmó que la casa mínima es en realidad el resultado de una subdivisión en parcelas de una propiedad más grande. Sea cual sea el caso, la casa mínima sigue atrayendo a todos los turistas que deciden acercarse a ella y conocerla.
5. Zanjón de Granados
Un sitio arqueológico imperdible en plena Ciudad de Buenos Aires que permite a sus visitantes conocer aspectos arquitectónicos de hace cuatro siglos. Esta recuperación histórica muestra restos de túneles bajo la ciudad que supieron encauzar el Zanjón de Granados y que deja atónito a quienes lo visitan.
El ingreso es pago y debe hacerse con un guía, pero existen momentos en el año en el que se puede hacer el recorrido gratis anotándose en las convocatorias abiertas del Ministerio de Cultura de la Ciudad. Solo hay que estar atento.
San Telmo es uno de los barrios más lindos y con más historia de Buenos Aires. Pasear por sus callecitas te permite encontrarte con la identidad más profunda de la ciudad. Más allá de que hoy ha evolucionado y presenta una propuesta que combina lo antiguo con lo bohemio, pero a la vez muy vanguardista, San Telmo también es tango, tradición y corazón porteño.
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