La morosidad en nuestro país presenta una tendencia a la baja, según el último "Informe de Deuda Morosa" elaborado por la Universidad San Sebastián (USS) y Equifax.
Al cierre de septiembre, el número de personas en situación de mora, cayó a 3.975.251, marcando una disminución del 0,8% trimestral y del 2,8% anual. La tasa de morosidad, que mide el porcentaje de mayores de 18 años con deudas impagas, se situó en 25,4%.
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El monto total de deuda morosa también se redujo, alcanzando los 9.526 millones de dólares, un 2,7% menos que el trimestre anterior y un 2% menos en comparación anual.
Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía y Gobierno de la USS, indicó que "es una buena señal que la morosidad se ajuste a la baja, llegando al 25,4% de la población, lo que en 12 meses representa una caída de 1 punto porcentual y consolida la tendencia de los tres trimestres previos".
Sin embargo, destacó que "debemos recordar que desde mediados del año 2023 por ley ya no podemos reportar la morosidad del sector salud, por lo que somos ciegos a ella”.
Asimismo, el decano indicó que esta reducción se debe principalmente al impacto de las condiciones más restrictivas de acceso al crédito, las cuales prevalecieron hasta mediados de 2023.
"Luego de ese periodo, y pese a la rebaja de la tasa de política monetaria que impulsó el Banco Central, persistió la conducta de las personas de solicitar menos créditos cortos que antes. Es así como en los últimos 12 meses en el retail los morosos se redujeron en 291 mil personas y en la banca la caída fue de 60 mil personas”, detalló.
Cambios en los perfiles de deuda
El informe reveló que el 44% de los morosos acumula deudas impagas menores a $300.000, mientras que un 15% tiene compromisos superiores a $3.000.000. Los datos también mostraron una disminución de los nuevos morosos, quienes se redujeron en un 26,5% trimestral, totalizando 192.223 personas, con una mora promedio de $323.783.
"Es importante aclarar que este resultado no necesariamente se debe a un mejor comportamiento financiero por parte de las personas, sino más bien también puede influir la política de otorgamiento por parte de los oferentes de crédito. En contextos económicos como el actual, la evaluación de riesgo crediticio es fundamental para evitar que aumenta la morosidad", señaló Alejandro Rivera, director de Data & Analytics de Equifax Chile.

Por su parte, los morosos permanentes aumentaron un 2,3% en el trimestre, llegando a 2.982.576 personas. Rivera indicó que “este indicador es especialmente preocupante, pues se trata de personas que llevan al menos 12 meses corridos en situación de mora, por lo que es el segmento que es más difícil que se regularice. Muchos ya tienen internalizada su condición morosa".
Asimismo, añadió que el hecho que "este segmento aumente, da cuenta de que le está costando salir de su situación de morosidad a más personas, por lo que hace aún más crítico hacer énfasis en la educación financiera y así impulsar hacia un endeudamiento responsable a largo plazo”.
Personas entre los 30 y 44 años: El segmento con mayor morosidad
En términos de género y, producto de una mayor caída de los hombres morosos (-3,4% versus –2,2%), aumentó la brecha en la tasa de morosidad a 1,2 puntos porcentuales. La mora promedio de los hombres es un 86,7% más alta que la de las mujeres.
El número de morosos según tramo etario a septiembre de 2024 arrojó que la mayor cantidad de personas con deudas impagas pertenecen al tramo de 30 a 44 años, con 1.588.975 morosos. Sin embargo, los jóvenes de entre 18 a 24 años presentaron un aumento de un 15,9% en el trimestre, llegando a 144.378 personas morosas. La mora promedio de este grupo también aumento un 7,6%, llegando a $336.828.
En cuanto a la distribución por grupo socioeconómico, el 47,2% de las personas del grupo E, está en mora, con una deuda promedio que supera 4,6 veces su ingreso medio. Por otro lado, los morosos intermitentes se redujeron en un 3,4%, pero los morosos permanentes, aquellos con al menos 12 meses de morosidad, crecieron un 2,3%.
Finalmente, la comparación entre la distribución del GSE entre la previa categorización y la nueva, impactó en una migración entre segmentos medios y bajos. Un 25% de los morosos transitó a un GSE más alto, explicado por la adquisición de bienes raíces durante el periodo, mientras que un 20% de los morosos cambió a un GSE más bajo, explicado por un aumento de las cargas familiares.
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