El Banco Central decidió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75%, alineándose con las expectativas de la Encuesta de Operadores Financieros, pero desafiando las previsiones de la Encuesta de Expectativas Económicas y la mediana de Bloomberg, que anticipaban un recorte en la tasa. Este movimiento dejó a parte del mercado sorprendido, ya que las tasas de interés ya habían incorporado parcialmente un recorte.
Desde el equipo económico de Scotiabank calificaron la decisión del Banco Central como una "(excesiva) cautela", sugiriendo que la decisión de mantener la tasa estable podría haber sido motivada por la espera de nuevas cifras inflacionarias, en particular el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio. Según su análisis, "estaban dadas las condiciones para recortar 25 puntos base en esta Reunión de Política Monetaria (RPM) toda vez que se tenía una sorpresa negativa a nivel de inflación subyacente".
El Banco Central había considerado un recorte de 25 puntos base (pb) en el tercer trimestre, tal como se señaló en su último Informe de Política Monetaria (IPoM).
Sin embargo, la decisión de postergar este recorte introduce una mayor incertidumbre en el mercado, ya que el próximo movimiento de la TPM ahora depende en gran medida de la evolución de la inflación en los próximos meses.
Los tres escenarios según el IPC de julio
En términos simples, el equipo de Scotiabank plantea tres posibles escenarios dependiendo del resultado del IPC de julio, que se dará a conocer el jueves 8 de agosto.
Primero, si la inflación supera las expectativas, es poco probable que el Banco Central recorte la TPM en septiembre, y podría posponer la decisión hasta obtener más datos inflacionarios.
Una segunda opción es que, si la inflación se ajusta al escenario base del Banco Central, un recorte de 25 puntos base en septiembre sería más factible, alineándose temporalmente con un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).
Finalmente, otra alternativa es que si la inflación sorprende a la baja, el Banco Central podría implementar un recorte en septiembre, acompañado de una revisión de sus proyecciones de inflación y crecimiento para 2024.
Este análisis de Scotiabank también señala que la decisión del Banco Central aumenta significativamente la incertidumbre en el mercado, haciéndolo "particularmente dependiente" de las cifras de inflación de corto plazo.
"Ante la mantención de la TPM que sorprendió las expectativas de gran parte del mercado y una Fed más dovish, dejando entrever el comienzo de recortes en septiembre, estimamos apreciación del CLP y leves alzas en las tasas swap", señalaron desde la entidad de origen canadiense. En ese sentido, creen que el mercado podría revisar al alza sus proyecciones para el IPC de julio, actualmente situadas en 0,58% mensual.
Santander: "Una decisión táctica"
En tanto, el equipo de Estudios de Santander explicó que al mantener la TPM en 5,75%, el Banco Central optó por eliminar el sesgo dovish de las opciones discutidas en la reunión anterior.
"Si bien esta trayectoria no era descartable según los precios de mercado, difiere de nuestra estimación y del 80% de los encuestados por Bloomberg", aseguraron.
La entidad señaló que el comunicado destaca un escenario financiero externo algo más holgado ante las expectativas de un pronto inicio de recorte de tasas en Estados Unidos, en particular tras la reunión del Federal Open Market Committee (FOMC) del miércoles.
"Si bien las perspectivas de crecimiento a nivel global no muestran grandes diferencias, sí resalta la desaceleración en la actividad china, a lo que se atribuye la reciente caída en el precio del cobre, lo que estaría detrás de la depreciación del peso", sostiene el análisis.
A nivel local, se menciona la debilidad del crédito y la actividad por debajo de lo proyectado en el último IPoM, atribuido a debilidades de carácter transitorio y con algunos indicadores de demanda que no exhiben grandes diferencias; mientras que sobre la inflación el Banco Central destacó el carácter transitorio en el último mes y que las expectativas a dos años se mantienen en torno a la meta.
"Los argumentos otorgados en esta oportunidad podrían ser válidos también para continuar con los recortes. En especial, la debilidad en la actividad económica y la fragilidad del mercado laboral con un crecimiento del empleo acotado e indicadores de demanda laboral débiles, todo en un contexto de condiciones financieras externas menos estrechas", señalaron en Santander.
Aseguran que "esta decisión pareciera más bien táctica" y que "el hecho de haber mantenido la tasa en esta reunión, dado que no habrá otra instancia hasta septiembre, da más espacio para considerar no solo una rebaja adicional, como lo sugerido por el punto central del último corredor". Las apuestas es que el año terminará con la TPM en 5,25%.