Joven reclamó a SKY tras perder a su perro de asistencia emocional por varias horas

Foto: Archivo

Una joven, identificada como Yaritza Galleguillos, viajó el pasado 25 de junio en un vuelo de SKY desde Santiago de Chile a Calama junto a Will, su perro de asistencia emocional. Sin embargo, su mascota lo hizo en la bodega del avión y no en la cabina.

“Quiero hacer pública una de las peores experiencias que he tenido con una aerolínea, la poca responsabilidad y mal trato a mi perro y a mí de parte de SKY, ya que fue olvidado al interior de la bodega del avión”, denunció la consumidora.

Una vez que el vuelo H2 250 aterriza en la ciudad nortina, la pasajera esperó desde las 18:50 que apareciera el canil junto al equipaje facturado del resto de las personas que iban en ese vuelo. “Pero no apareció. Durante todo ese tiempo esperé y busqué a alguien que me ayudara. Solo estaba presente el guardia del aeropuerto y nadie de SKY”, aseguró en su denuncia en Instagram.

Según su relato, a las 19:30 horas una trabajadora de SKY le aseguró a la pasajera que el perro no aparecía en el sistema y la dirigen al counter, lugar donde le informan que no tenían antecedentes de su localización.

“Entré en pánico, desesperación y mucha impotencia por no saber el paradero de Will. Nadie daba una respuesta clara. En un inicio me dicen que lo más probable es que se haya quedado, pero que no es seguro, y se retiran para comunicarse con Santiago y con trabajadores de SKY en Calama”, señala Galleguillos.

Luego, le pidieron a la viajera sus documentos para llenar el Parte de irregularidad de equipaje (PIR), y le habrían pedido esperar e irse a casa, comprometiéndose a llamarla cuando exista alguna novedad. “A lo que me niego, no pensaba irme del aeropuerto hasta saber dónde estaba“, asegura.

La angustiante espera por noticias de Will

De acuerdo con la propia usuaria, a eso de las 20:00 se le comunica que era muy probable que Will se haya quedado en la bodega del avión, pero que este ya se había devuelto a Santiago y que no habría forma de comunicarse para verificarlo.

“Todo esto sin ninguna garantía escrita de que se encuentre en el avión. Insisten que me vaya a la casa y la única solución ofrecida es que al día siguiente lo envíen en el primer vuelo a mi hogar, en caso de que estuviera en el avión”, acusó Galleguillos.

Sin embargo, hasta ese momento la mascota llevaba alrededor de cinco horas dentro de su canil, el que habría estado equipado para un viaje de dos horas.

“No (estaba preparado) para realizar un viaje de vuelta, pasar la noche y realizar otro viaje de 2 horas de regreso, lo que serían más de 12 horas sin agua, sin comida y sin poder salir a hacer sus necesidades. Además, sin que lo pueda hacer otra persona por la obligación de la aerolínea de llevar un candado metálico que impida que se abra el canil ante casos de emergencia”, señaló.

La pasajera aseguró que se negó a aceptar la solución y comenzó a buscar otras opciones. “Se trata de un ser vivo, no una maleta que puede ser devuelta días después, así que me quedo intentando encontrar otra solución. En eso me comentan que lo más probable es que no hayan revisado todas las bodegas y que por eso se quedó en el avión.

En ese momento la impotencia, rabia y desolación eran enormes. Me encontraba llorando sola en el aeropuerto, porque mi familia había viajado y empeoró cuando todos los trabajadores se fueron, ya que era su último vuelo. Solo una trabajadora accedió a ayudarme y contactarme personalmente cuando se supiera el paradero de mi perro“, dijo, mientras que al mismo tiempo los canales de comunicación con la aerolínea simplemente no funcionaban.

Finalmente, a las 21:51, Yaritza Galleguillos logra obtener noticias de que Will se encontraba en el avión y sería trasladado a una oficina. Gracias a una gestión que tuvo que realizar directamente con una amiga, que viajaba ese mismo día por la noche, logró su retiro desde el Aeropuerto de Santiago para ver su estado, darle alimento, hidratarlo, llevarlo al baño y embarcarse a Calama.

Hasta ahora, la pasajera asegura que solo ha recibido un solo mail de SKY mencionándole que revisarán su reclamo. Su molestia se explica debido a la falta de respuesta y soluciones concretas, considerando de que se trataba de un ser vivo -dijo-, sumada a la falta de responsabilidad de la empresa ante el caso.

“¿Cómo es posible que se les olvide revisar todas las bodegas del avión cuando ofrecen en todos sus vuelos el servicio para transportar animales? ¿Que su única solución considera dejar encerrado a un perro más de 12 horas sin comida ni agua?”, cuestionó.

La respuesta de SKY

A través de una declaración pública, la aerolínea SKY señaló lo siguiente:

“Respecto a la situación ocurrida en el vuelo SKY H2 250, el día viernes 25 de junio en la que se vio involucrada la mascota de una de nuestras pasajeras, queremos mencionar que como compañía nos encontramos profundamente afectados y lamentamos completamente el mal rato que nuestra pasajera y su mascota tuvieron que pasar.

Como SKY estamos realizando las investigaciones internas correspondientes y nos contactamos con la pasajera afectada, a quien le ofrecimos alternativas para reparar lo sucedido que contemplan beneficios en vuelos de SKY tanto para la dueña como para su mascota.

Reiteramos nuestro compromiso con nuestros pasajeros y comprendemos la importancia que tienen sus mascotas para quienes eligen volar con SKY, por lo que continuaremos trabajando en mejorar nuestros proceso que les permitan a nuestros pasajeros tener una mejor experiencia.”

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