El mercado laboral chileno cerró el trimestre móvil mayo-julio de 2026 con la tasa de desocupación más alta desde 2021.
La cifra llegó a 9,5%, equivalente a 981 mil personas sin trabajo, y superó incluso el 9,4% que proyectaba el mercado según Bloomberg. Al descontar factores estacionales, la tasa se mantuvo en un elevado 9,3%.
Frente a estas cifras, diversos analistas apuntaron a factores de para explicar el deterioro del mercado laboral.
El economista senior de Coopeuch, Nicolás García, fue enfático al descartar que las inundaciones de julio expliquen la caída: a su juicio, "no es posible establecer una relación directa" entre la destrucción de empleo y los eventos climáticos del mes.
En esa línea, García sostuvo que la debilidad reciente "sugiere la presencia de factores más persistentes, vinculados tanto al bajo crecimiento de la economía como a elementos de carácter estructural". Asimismo, añadió que los datos de julio "profundizan el deterioro del mercado laboral", con cifras que no se observaban desde la pandemia.
Una destrucción concentrada en el empleo formal
En doce meses se destruyeron 74 mil empleos formales, según Clapes UC, lo que marca el cuarto trimestre consecutivo de contracción.

La tendencia acumulada del año refuerza esa preocupación. Coopeuch detalló que entre enero y julio de 2026 se destruyeron 204.397 puestos asalariados privados, un 58% de ellos formales. Solo en julio, los ocupados sin ajuste estacional anotaron su mayor caída para ese mes al menos desde 2011.
El aumento de la inactividad, sin embargo, limitó un alza mayor de la tasa de desocupación, ya que buena parte de quienes perdieron su empleo salió directamente de la fuerza de trabajo.
Los inactivos sumaron 100.596 personas, un alza que, en palabras de García, "restó presión a un aumento mayor de la tasa de desocupación".
La informalidad sostiene la creación de empleo
La creación de empleo se ha concentrado en ocupaciones informales durante los últimos meses. Según Clapes UC, "por quinto trimestre móvil consecutivo, la totalidad de la creación neta de empleo provino del crecimiento de la informalidad", mientras las categorías formales seguían cayendo mes a mes.
El trabajo por cuenta propia creció 5,5% anual en el trimestre, unas 103 mil ocupaciones, aunque menos de la mitad de ese aumento correspondió al segmento formal. Los asalariados privados formales, en cambio, encadenan siete trimestres de caídas, con 145 mil empleos menos en un año.
Para el centro, el mercado laboral "enfrenta simultáneamente una débil creación de empleo y un deterioro en su composición, debido a la pérdida de puestos asalariados formales y al mayor peso de ocupaciones más precarias".
El dato del mes matiza el cuadro. Según Coopeuch, en julio los ocupados formales cayeron en 18.649 y los informales en 70.632, de modo que el retroceso alcanzó a ambos segmentos. Santander, por su parte, subrayó que los trabajadores por cuenta propia, que venían mejorando, tuvieron un retroceso relevante en el trimestre.
Ese debilitamiento se inserta, a su vez, en un cuadro macroeconómico frágil. El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) acumuló cinco caídas interanuales entre enero y mayo, y en ese contexto el Banco Central recortó su proyección de crecimiento para 2026 a un rango de 1,0%-1,75%, además de revisar a la baja la inversión del año.
La lectura sectorial y sus pronósticos
El equipo de estudios de Banco Santander aportó una mirada por sectores. Observó que el retroceso se concentró en los asalariados privados, con una caída solo superada por la pandemia, y en los trabajadores por cuenta propia, que venían mejorando.
Las mayores pérdidas, precisó, se registraron en comercio y transporte.
El banco vinculó estos retrocesos con "el debilitamiento reciente de la demanda interna". En contrapartida, minería y construcción mostraron una recuperación que interpretó como "una señal incipiente" del mayor dinamismo esperado de la inversión en los próximos trimestres.
Aun con ese matiz, el pronóstico es cauto. Santander proyectó que la recuperación del empleo "será gradual y que las tasas de desocupación permanecerán elevadas en el corto plazo antes de descender por el mayor dinamismo esperado en la actividad".
En la misma línea, Clapes UC cerró con una advertencia de fondo: sin una recuperación firme de la actividad y la inversión, "el impacto de las políticas de empleo será necesariamente limitado".
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