
La psicóloga y creadora de contenido de educación financiera -o finfluencer-, Carolina Molina, terminó la universidad endeudada, pero no por una deuda estudiantil... sino que con deuda en su tarjeta y línea de crédito.
En esta nueva versión de Entre Lucas, Molina relató que desde chica vendía cosas en el colegio. De hecho, invertía su mesada en cosas que luego vendía en el colegio para hacer crecer su dinero.
En la universidad, contrató dos tarjetas de crédito que copó, entre otras cosas, por invitar a sus amigas a comer a un local de comida rápida. Hoy, su relación con el dinero es amorosa y recomienda ahorrar e invertir, además de tener fondos de imprevisto y de tranquilidad.
– ¿Te daban mesada cuando chica? ¿Recuerdas qué hacías con ella?
unos años sí me dieron. Me la gastaba toda en dulces, pero también después, en enseñanza media, me arrancaba de mi casa a Estación Central y compraba Kegol, Miti-Miti, y calendarios de Garfield y Hello Kitty, y después los vendía en el colegio y hacía crecer mi plata.
– ¿Emprendiste, trabajaste o tuviste algún tipo de negocio durante el colegio o la universidad? ¿En qué consistía?
Siempre. Desde chica vendo cosas.
He vendido de todo, desde Kegol y laminitas, como te decía, y cosas de Garfield y Hello Kitty, botas, zapatos, verduras, productos gourmet chilenos, capacitaciones, cursos, charlas, reels, e historias.
– ¿Qué hiciste con tu primer sueldo?
Invité a mi mamá a comer, y el resto me lo gasté, no me acuerdo en qué.
– ¿Cuál fue tu primer gran error financiero, y qué aprendiste de él?
Acepté tarjeta de crédito y línea de crédito de dos bancos cuando estaba en cuarto año de la universidad. No tenía educación financiera, tenía un perfil despilfarrador, y las copé.
Yo salí de la universidad sin deuda estudiantil, pero con deuda de tarjeta y línea de crédito.
– ¿Qué gasto innecesario recuerdas haber hecho y que hoy no repetirías?
Invitaba a todos mis amigos a McDonald's y pagaba con la chequera.
– Actualmente, ¿destinas algo para ahorrar o invertir?
Siempre, más o menos un 30% de mi ingreso.
Yo no hablo de colchón de emergencia. En mi escuela tenemos fondo de imprevistos y fondo de tranquilidad. El fondo de imprevistos es un monto que es para imprevistos. En mi caso es un millón. En este minuto no está en un millón porque lo tuve que usar, porque tuve imprevisto.
El segundo fondo es de tranquilidad, que es de entre tres y seis meses de mi sueldo, que tampoco está completo; está en tres meses.
Y además tengo APV, tengo acciones, tengo ETF.
– Si tuvieras que resumir tu relación con el dinero con una frase, ¿cuál sería?
Hoy día es muy amorosa. Tengo una relación amable con el dinero, de respeto mutuo.
– Si tuvieras que dar un consejo financiero a alguien, ¿cuál sería?
Ganen harta plata, gasten poco, ahorren e inviertan.
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