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Portabilidad financiera: ¿Qué es y cuándo conviene hacerla?

Este mecanismo permite trasladar productos entre bancos y comparar condiciones, mediante un proceso definido y con aspectos clave que conviene revisar antes de tomar una decisión.
Guía práctica sobre la portabilidad financiera para bancos y créditos hipotecarios, automotriz y consumo

La portabilidad financiera es un mecanismo que permite a las personas trasladar sus productos o servicios desde una institución a otra, sin tener necesidad de cerrar y contratar todo desde cero.

En Chile, este sistema se reguló en 2020 mediante la ley número 21.236, cuyo objetivo fue facilitar el cambio entre proveedores financieros y establecer un procedimiento claro para concretarlo.

En términos simples, el proceso permite que un nuevo banco gestione el traspaso de los productos del cliente. De esta forma, la entidad solicita la información de sus deudas, presenta una oferta con nuevas condiciones y, si el cliente acepta, paga las obligaciones y pide el cierre de los productos en la institución de origen.

Cabe destacar que la ley establece que la oferta de portabilidad no tiene costo para el cliente, pero el cambio puede implicar gastos asociados, dependiendo del producto.

"El proceso es relativamente ágil: solicitud, oferta de portabilidad y ejecución", explicó Héctor Tapia, gerente senior de Riesgo Financiero y Asuntos Regulatorios en Deloitte, en conversación con Chócale.

Este mecanismo se puede utilizar para migrar distintos productos financieros, como cuentas corrientes, cuentas de ahorro, créditos de consumo e hipotecarios, además de seguros asociados, lo que amplía las alternativas de comparación entre instituciones.

Foto: Utah778 de Getty Images

¿Cómo funciona el proceso y qué etapas considera?

El proceso de portabilidad financiera comienza cuando una persona decide cotizar en otra entidad, generalmente porque detecta una mejor oferta o busca comparar condiciones. Para iniciarlo, debe presentar una solicitud de portabilidad ante el nuevo banco, lo que activa formalmente el procedimiento.

A partir de esa solicitud, la nueva entidad pide directamente al banco de origen un certificado de liquidación, documento que detalla las deudas vigentes, incluyendo tasas, plazos y el costo total de prepago. Esta información es clave para que el cliente pueda evaluar una oferta concreta.

"A diferencia del cambio tradicional, no es necesario cerrar todo y volver a contratar desde cero, lo que simplifica el proceso para el cliente”, explicó Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes.

En esa misma línea, agregó que el procedimiento depende de la evaluación del nuevo banco. “El proceso comienza cuando un cliente encuentra una oferta más conveniente en otra institución. El nuevo banco evalúa su riesgo y, si lo aprueba, ofrece condiciones para trasladar sus productos, aunque esa evaluación puede variar entre bancos”, agregó.

¿En qué casos conviene usar la portabilidad financiera?

Uno de los principales usos de la portabilidad financiera es acceder a mejores condiciones en productos como créditos de consumo o hipotecarios. En estos casos, según los expertos, pequeñas diferencias en la tasa de interés pueden traducirse en ahorros relevantes en el costo total del crédito.

¿Qué es la portabilidad financiera en bancos?
Foto: Imágenes de Luis

En el escenario actual, donde las tasas han comenzado a ajustarse a la baja tras un período de alzas, este mecanismo puede resultar especialmente útil para quienes contrataron financiamiento en condiciones más costosas.

“Su mayor valor está en créditos relevantes —hipotecarios o consumos de mayor monto— donde pequeñas bajas en tasa generan ahorros significativos. En productos menores, el beneficio suele ser marginal”, comentó Tapia.

Por su parte, Carlos Torres, socio líder de la Práctica de Payments de EY, señaló que la portabilidad financiera “conviene principalmente cuando genera un beneficio económico, operativo o de servicio claro para el cliente, y cuando las condiciones del nuevo proveedor superan de forma tangible a las actuales”.

"Además, incluso sin concretar el cambio, el proceso puede gatillar contraofertas del banco actual, generando un beneficio directo para el cliente”, alertó Román.

¿Qué revisar antes de cambiarse? Las claves para tomar una decisión informada

Antes de aceptar una oferta de portabilidad financiera, los expertos coinciden en que no basta con fijarse en la tasa de interés. Un punto clave es evaluar el costo total del producto, considerando todos los cargos asociados.

En este sentido, el académico de la Universidad de los Andes advirtió que “es fundamental evaluar el costo total del producto, no solo la tasa de interés. Para eso, el indicador más relevante es el CAE (Costo Anual Equivalente), que incluye comisiones y otros cargos”, lo que permite comparar de manera más precisa entre distintas alternativas.

A esto se suma que el proceso no es automático ni homogéneo. Román explicó que “esa evaluación puede variar entre bancos, lo que puede derivar en rechazos o en ofertas menos favorables”, por lo que el resultado dependerá del perfil del cliente y de los criterios de cada institución.

Desde la mirada de la industria, Torres enfatizó que la decisión debe considerar más variables. "Esto se puede agrupar en cuatro principales ámbitos: condiciones económicas (tasa, costo total del producto), revisión de costos y efectos del cambio, evaluación del impacto en el flujo mensual y beneficios no financieros, como la calidad del servicio o los canales digitales”, aseguró.

También advirtió que estos factores pueden marcar diferencias relevantes en la experiencia final del cliente, por lo que no siempre la mejor alternativa es la que presenta la tasa más baja, sino la que ofrece un equilibrio entre costo, operatividad y servicio.

Alcances del sistema: Los límites de la portabilidad financiera hoy

La portabilidad financiera simplificó el cambio entre instituciones y ordenó un proceso que antes resultaba más complejo. Sin embargo, su impacto depende de factores como la oferta disponible y el perfil del cliente.

El socio líder de la Práctica de Payments de EY explicó que “la portabilidad financiera cumplió su promesa regulatoria, pero quedó corta en su promesa económica. Desde el punto de vista normativo, creó un derecho exigible, estandarizó el proceso y redujo asimetrías de información”.

No obstante, advirtió que esto no asegura mejores condiciones para todos. “No generó una competencia automática ni masiva, ya que los nuevos proveedores no están obligados a ofertar y pueden rechazar solicitudes por criterios de riesgo o comerciales”.

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