El Banco Central advirtió un aumento relevante de la inflación en nuestro país durante los próximos meses, impulsado principalmente por el alza en los precios de los combustibles, en un contexto marcado por la guerra en Medio Oriente y mayores presiones externas.
Así lo estableció el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo, donde el instituto emisor señaló que la inflación “tendrá un alza importante en el corto plazo producto del aumento de los precios internacionales de los combustibles” y que se ubicará “en torno a 4% anual a partir del segundo trimestre de este año”.
El documento incorporó directamente las alzas en las gasolinas y el diésel anunciadas el 23 de marzo, lo que anticipa un impacto inmediato en el costo de vida de los hogares y en los precios de bienes y servicios.
Combustibles: el principal motor de la inflación
El Banco Central puso el foco en el fuerte aumento de los precios internacionales de la energía, especialmente del petróleo, como el principal factor detrás del repunte inflacionario. En el escenario base, el precio del crudo se ubica sobre los US$100 por barril en el segundo trimestre, muy por encima de lo previsto previamente.
Este shock externo ya comenzó a traspasarse a la economía local. El IPoM indicó que “las revisiones se concentran en el corto plazo, asociadas principalmente al impacto de la guerra en los precios internacionales de los combustibles”, lo que provocará un aumento relevante de la inflación.
Además del efecto directo en el IPC, el instituto emisor advirtió efectos de segunda vuelta. Es decir, mayores costos de transporte y producción que terminan elevando los precios de otros bienes y servicios. En esa línea, el informe señaló que la inflación subyacente también subirá, “justificada en los efectos de segunda vuelta derivados del shock de los precios internacionales de los combustibles”.
Este escenario golpea especialmente a sectores intensivos en transporte y logística, como alimentos, comercio y servicios, amplificando el impacto en la inflación general.
Además, el encarecimiento de los combustibles no solo presiona los precios, sino que también afecta el dinamismo económico. El Banco Central recortó su proyección de crecimiento para 2026 a un rango entre 1,5% y 2,5%, por debajo del 2% a 3% que se había estimado en diciembre.
El ajuste respondió a un escenario internacional más complejo, junto con un menor impulso fiscal y un desempeño más débil de la minería. Sin embargo, el aumento de los costos energéticos juega un rol clave al deteriorar el consumo y la inversión.
El IPoM detalló que “las perspectivas para el gasto de hogares y empresas se corrigen levemente a la baja”, en parte por el deterioro del escenario externo. En la práctica, esto se traduce en menor capacidad de compra de las familias, que deben destinar más recursos a transporte y energía.
Un shock externo que cambia el escenario
El informe destacó que el cambio en el escenario económico se produjo en pocas semanas, tras el inicio del conflicto en Medio Oriente. Antes de eso, la economía global mostraba señales más positivas, con mejores expectativas de crecimiento y condiciones financieras más favorables.
Sin embargo, el alza del petróleo y otros insumos energéticos generó un shock significativo. El Banco Central explicó que este escenario “ha elevado considerablemente los precios externos de los combustibles y añadido un alto grado de incertidumbre a las perspectivas para la economía global y local”.
A nivel global, este fenómeno presiona la inflación en múltiples economías, mientras que en Chile se amplifica por la depreciación del peso y la alta dependencia de importaciones energéticas.
Pese al alza en el corto plazo, el Banco Central proyectó que la inflación convergerá nuevamente a la meta de 3% hacia 2027, siempre que no se profundicen los shocks externos.
El escenario central supone que el impacto de los combustibles seguirá patrones históricos y que no habrá nuevas alzas significativas en los precios internacionales. También considera que la demanda interna se moderará, lo que ayudaría a contener las presiones inflacionarias.
De todos modos, el Consejo del Banco Central enfatizó que el nivel de incertidumbre sigue siendo elevado y que evaluará constantemente nuevos escenarios. “La evolución futura de la TPM irá evaluándose en cada Reunión de Política Monetaria en función del desarrollo de los acontecimientos”, señaló el informe.
En este contexto, el Banco Central decidió el martes mantener la tasa de interés en 4,5%, a la espera de mayor claridad sobre la evolución del conflicto y sus efectos en la inflación.
¿Qué es el Informe de Política Monetaria (IPoM)?
El Informe de Política Monetaria (IPoM) es un documento que publica el Banco Central de Chile cuatro veces al año. Su objetivo es explicar cómo está funcionando la economía del país, cuáles son los riesgos que enfrenta y qué decisiones podría tomar el Banco en el futuro para cumplir su meta principal: mantener la inflación baja y estable.
En el IPoM se incluyen proyecciones sobre crecimiento, inflación, empleo, inversión y otros temas clave. También se analiza lo que ocurre a nivel internacional y cómo eso podría afectar a Chile. Este informe sirve como guía para el mercado, el Gobierno y la ciudadanía sobre el rumbo de la economía chilena.