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Cuentas en dólares: Explosivo crecimiento en clientes, pero con menores saldos

Entre 2020 y 2025, el número de cuentas en moneda extranjera se multiplicó por 15, aunque los saldos se mantuvieron más estables. Los clientes le dan un uso principalmente transaccional.
Persona con dólares en sus manos.
Foto: Karola G.

Entre noviembre de 2020 y 2025, las cuentas corrientes en dólares experimentaron un fuerte crecimiento en la banca chilena, impulsadas por la volatilidad cambiaria, la depreciación del peso y la masificación de productos digitales.

Durante ese período, las principales entidades financieras del sistema multiplicaron su base de clientes en moneda extranjera, aunque, en muchos casos, los saldos promedio no crecieron al mismo ritmo.

Según cifras oficiales de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), Scotiabank aumentó el número de cuentas de 4.726 a 363.957, un crecimiento de 7.603% en cinco años, mientras que Banco Santander lo hizo de 23.026 a 358.283 (1.456%).

El crecimiento también fue relevante para Banco Itaú, que incrementó sus registros de 3.762 a 175.652 cuentas (4.570%), y para Banco de Chile, donde la cifra pasó de 19.610 a 97.585 (398%). En conjunto, estas cuatro instituciones concentraron la mayor parte de la expansión del sistema.

Para Franco Rizza, Senior Advisor en Riesgos y Regulación de Deloitte, este fenómeno responde más a un cambio en el acceso a estos productos que a una transformación hacia una nueva forma de ahorrar.

“Lo que estamos viendo es una masificación de un producto transaccional que antes estaba concentrado en pocos segmentos, y no un proceso de dolarización estructural”, señaló.

Más cuentas, pero sin un aumento proporcional en cuanto a montos

Pese al fuerte incremento en el número de cuentas corrientes en dólares, los montos totales depositados en estos productos crecieron de manera más acotada entre noviembre de 2020 y noviembre de 2025.

Foto: Archivo

De acuerdo con cifras de la CMF, el liderazgo por saldos lo tiene Banco de Chile. Pasaron de $365.624 millones en noviembre de 2020 a $384.749 millones en noviembre de 2025, pese a que la cantidad de cuentas se multiplicó por más de cuatro en esos mismos años.

En Banco Santander los saldos en cuentas corrientes en moneda extranjera pasaron de $253.871 millones en noviembre de 2020 a $289.091 millones en el mismo mes de 2025, lo que representa un aumento de $35.220 millones en cinco años.

Por su parte, en Scotiabank, el crecimiento de los montos fue más significativo, aunque igualmente menor en proporción a la expansión del número de cuentas. Los saldos aumentaron de $30.842 millones en noviembre de 2020 a $80.435 millones en noviembre de 2025, lo que representa un incremento de $49.593 millones.

Este avance se produjo en paralelo a una expansión masiva de cuentas, que superó ampliamente el ritmo de crecimiento de los montos administrados.

Finalmente, en Banco Itaú, los saldos en cuentas corrientes en moneda extranjera crecieron desde $39.515 millones en noviembre de 2020 a $73.025 millones en noviembre de 2025, con un aumento de $33.509 millones. Al igual que en el resto del sistema, la evolución de los montos fue considerablemente menor que la del número de cuentas abiertas durante el período.

“El crecimiento en el número de cuentas ha sido mucho mayor que el de los saldos, lo que es consistente con un uso más transaccional y de menor monto, vinculado a pagos futuros, viajes o remesas, más que a una acumulación sostenida de ahorro en dólares”, explicó Rizza.

La lectura de los bancos a este fenómeno

Con estos antecedentes, desde Banco de Chile explicaron que el fuerte aumento en el número de cuentas en moneda extranjera está vinculado tanto al contexto macroeconómico como al lanzamiento de su Cuenta Dólar Digital, sin costo para clientes con cuenta corriente.

“El año 2021 fue un período con altas tasas de inflación, donde muchas personas vieron en el dólar un mecanismo de refugio”, señalaron desde la entidad.

“Desde 2024 a la fecha, los montos se han mantenido estables, con algunas variaciones estacionales producto de la fluctuación de la moneda estadounidense”, indicaron. Así, señalaron que el producto cumple hoy principalmente un rol transaccional.

Banco Santander señaló a Chócale que “desde 2021, hemos multiplicado por siete el número de cuentas corrientes en moneda extranjera para clientes de los segmentos personas y empresas”, impulsado por la depreciación del peso chileno durante 2021 y 2022, período en que los saldos promedio fueron más altos.

La entidad explicó que en 2025 el tipo de cambio presentó menor volatilidad, lo que se tradujo en una reducción de los saldos promedio, aunque acompañado de un mayor uso transaccional. “Hemos registrado un crecimiento significativo en el uso de canales transaccionales para operaciones en moneda extranjera, principalmente para la compra y venta de dólares a través de nuestros canales digitales”, señalaron.

En cuanto a Scotiabank, su directora de Personal Banking & Client Experience, Carmen Gloria Melero, sostuvo que “la posibilidad de abrir cuentas en dólares de manera 100% digital, a través de nuestro supermercado financiero, ha sido un motor clave que explica el crecimiento sostenido en la apertura de cuentas”.

Respecto de los saldos, agregó que “esto no representa una preocupación, sino una consecuencia natural de haber disponibilizado el producto para todos nuestros clientes, sin importar su segmento dentro del banco”, lo que amplió el acceso y diversificó los patrones de uso.

¿Conviene tener una cuenta en dólares?

Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, afirmó que este tipo de cuentas conviene solo en situaciones específicas.

“Tiene sentido cuando la persona sabe que tendrá gastos futuros en dólares, ya que permite fijar de antemano el tipo de cambio, especialmente para viajes o estudios en el exterior”, explicó.

Román advirtió que las cuentas corrientes en dólares pueden no ser una buena alternativa si se utilizan como instrumento de inversión, ya que exponen al usuario a las fluctuaciones del tipo de cambio sin asegurar rentabilidad. “Se entienden principalmente como un mecanismo para mantener dólares que se necesitarán en el futuro, más que como ahorro de largo plazo”, señaló.

Antes de abrir una cuenta en moneda extranjera, recomendó considerar los costos de mantención, posibles restricciones a los giros y los aspectos tributarios.

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