La Generación X, que corresponde a aquellas personas que nacieron entre 1965 y 1980, atraviesa su etapa de mayor poder adquisitivo y se consolida como el grupo con más gasto a nivel mundial.
Según el estudio “The X Factor” de NielsenIQ (NIQ) y World Data Lab, este segmento alcanzará los US$15,2 billones de gasto global en 2025 y podría llegar a US$23 billones en 2035, manteniéndose como la generación que más consume al menos hasta 2033.
En Chile, la investigación reveló un comportamiento marcado por la estabilidad y la cautela financiera. Solo el 1% de los Gen X afirma poder gastar libremente, mientras que el 43% dice vivir cómodamente, aunque limitando las compras por impulso.
“Esto muestra una generación que prioriza el control financiero y la planificación por sobre el gasto inmediato”, plantea el estudio.
Un consumo racional, pero con valor emocional
A diferencia de los Millennials y la Generación Z, los consumidores de la Gen X toman decisiones más meditadas. El 29% compra solo lo necesario y el 31% prefiere marcas pequeñas o locales cuando ofrecen condiciones equivalentes.
Este equilibrio entre funcionalidad y cercanía muestra que la confianza y la coherencia pesan más que la aspiración o el marketing.
Aunque su relación con la innovación es prudente, no la rechazan. Solo el 6% disfruta ser el primero en probar nuevos productos, pero un 47% lo hace ocasionalmente sin buscarlo activamente. Para las marcas, esto implica que la novedad por sí sola no basta: debe venir acompañada de utilidad y seguridad.
El vínculo con la inteligencia artificial y los dispositivos inteligentes es moderado. El 38% permitiría compras automáticas, y un 36% aceptaría recomendaciones de IA, pero el 61% evita compartir datos personales. Este comportamiento refleja una generación que valora la conveniencia tecnológica, siempre que se respeten la privacidad y la transparencia.
En cuanto a la atención al cliente, el 53% prefiere esperar por atención humana antes que interactuar con un bot o asistente virtual, lo que evidencia su búsqueda de empatía y conexión real.
Bienestar y sostenibilidad como prioridades
El bienestar físico y emocional también forma parte de su identidad de consumo. El 69% consume vitaminas o suplementos, el 58% usa aplicaciones para monitorear su salud y el 34% utiliza dispositivos portátiles que registran sus hábitos. Además, un 31% reconoce sentirse estresado al decidir qué comer, mostrando su preocupación por equilibrar salud y tiempo.
En materia ambiental, el 68% elige productos eficientes o de bajo consumo y el 55% cambiaría de proveedor por opciones sostenibles. La sostenibilidad, más que una tendencia, se ha integrado a su sentido de responsabilidad y estabilidad personal.
Aunque son racionales, también se permiten ciertos lujos: el 57% compra productos premium de forma ocasional, especialmente para sí mismos o sus familias. Estas compras no buscan estatus, sino bienestar emocional, funcionando como una recompensa al esfuerzo, concluye el informe.