El auge de los juegos de azar en línea entre jóvenes y adolescentes fue el tema central de la presentación del estudio “Pantallas que atrapan: radiografía del juego online en jóvenes chilenos”.
Organizado por la Corporación de Juego Responsable —organización sin fines de lucro integrada por Polla Chilena de Beneficencia, la Asociación Chilena de Casinos de Juego y Ajuter—, el encuentro reunió a representantes del mundo clínico, académico y público, quienes coincidieron en la urgencia de una respuesta más firme frente a un fenómeno que ya está impactando la salud mental y los derechos de la juventud.
El psiquiatra clínico especialista en adicciones, Carlos Ibáñez, advirtió que uno de los principales problemas radica en la falta de acción estatal, sumado a los conflictos de interés que surgen entre distintas instituciones.
“El desafío que tenemos acá es la ausencia del Estado en estos temas. Cuando hay ausencia del Estado, son los privados los que están tomando el liderazgo, y eso genera un conflicto de intereses complejo”, señaló.
Desde una perspectiva sociotécnica, la académica Paula Espinoza, especialista en tecnologías digitales, subrayó que el fenómeno de las apuestas en línea no puede abordarse únicamente desde la normativa, sino también desde su impacto emocional.
“Estas casas de apuestas están monetizando con la vulnerabilidad de los jóvenes. Antes de pensar en controlar la tecnología, debemos asumir la responsabilidad de nuestra interacción con ella. Las políticas públicas no solo deben castigar, sino asumir una responsabilidad distribuida entre los distintos actores”, reflexionó Espinoza.
“El algoritmo no te roba atención: el algoritmo fabrica, dosifica y vende atención. Es una máquina de extracción afectiva que detecta las emociones y reajusta los estímulos para mantener la atracción. El cuerpo responde, el deseo responde, y ahí se produce la adicción”, agregó.
"No se trata de un problema económico o tributario, estamos frente a una vulneración de derechos humanos"
En materia de derechos humanos, el Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, advirtió que las apuestas online constituyen una amenaza directa para los derechos fundamentales de niños y adolescentes.
“Las apuestas en línea son un riesgo, y cuando los menores apuestan están frente a una actividad ilegal. No se trata solo de un problema económico o tributario; estamos frente a una vulneración de derechos humanos”, afirmó.
Quesille señaló que, si bien el proyecto de ley que busca regular estas plataformas avanza en establecer prohibiciones, su mera publicación no es suficiente. "Desde la Defensoría de la Niñez hemos insistido en que esto debe abordarse integralmente desde la política pública”, aseguró.
Asimismo, recordó que el Ministerio de Desarrollo Social tiene la responsabilidad de coordinar las políticas relacionadas con la infancia, pero advirtió que “tampoco ha dado respuestas suficientes, pese a que es el ente rector en estas materias”.
El defensor enfatizó que existen fundamentos legales para limitar el acceso de menores a plataformas de apuestas. “Pueden limitarse cuando hay evidencia que lo justifique, y en este caso la evidencia es clara: las apuestas online afectan la salud, la autonomía y la seguridad de niños, niñas y adolescentes”, aclaró.
La prevención y el rol de las familias
Ibáñez advirtió que las apuestas en línea activan los mismos mecanismos cerebrales que otras adicciones. “Mientras más pequeños comienzan los menores con estas conductas, mayor es el riesgo de generar un trastorno adictivo", explicó.
En este punto, fue enfático en distinguir entre el juego recreativo y las conductas nocivas. "No es lo mismo hablar de juego infantil que de apuestas. El juego libre es positivo. Las apuestas son conductas de riesgo que requieren intervención temprana”, aclaró.
A su juicio, las estrategias utilizadas en campañas preventivas contra el tabaco y el alcohol ofrecen una hoja de ruta efectiva. Según el psiquiatra, “disminuir el acceso, aumentar los impuestos y prohibir la publicidad funciona" y aseguró que se trata "de un enfoque de salud pública, no de consumo responsable”.
Por su parte, Sebastián Errázuriz, fundador de Actitud Lab y Red Preventiva, enfatizó en el rol crucial que tienen las familias y las instituciones educacionales en este escenario.
“Hoy los padres son los principales llamados a hacerse cargo, pero requieren apoyo. Las escuelas y las empresas deben transformarse en espacios de formación y prevención, fortaleciendo el rol de la familia como núcleo fundamental para el cuidado de los niños y adolescentes”, sostuvo.
Finalmente, Paula Espinoza hizo un llamado a impulsar tecnologías más seguras y pensadas para los más jóvenes. “Podemos limitar el uso de pantallas, pero también debemos exigir que las tecnologías se desarrollen de forma ética, pensando en quienes más vulnerables son ante ellas”, cerró.