El crecimiento de las casas de apuesta online y su publicidad agresiva en redes sociales y medios de comunicación ha encendido las alarmas en torno a la ludopatía.
Para quienes la padecen, reconocer que existe un problema no siempre es fácil e inmediato. “Empecé a pedir créditos, a mentir para poder ocultar mi falta, por ejemplo, por qué no llegué a estar en tal parte, por qué no hay plata...”, relató Hugo (ingeniero, 36 años), quien accedió a contar su experiencia bajo anonimato. “Tú entras a jugar con la idea de que esta vez no te va a pasar, y te pasa lo mismo”, agregó.
Según la psicóloga Daniela Salinas, una de las claves para distinguir entre el juego recreativo y patológico está en la intención. “¿Juego porque me gusta y me dieron ganas de jugar en ese momento, o juego porque necesito hacerlo? Básicamente, la diferencia estaría en el necesitar versus el querer jugar”, explicó a Chócale.
Esa distinción, precisamente, suele pasar inadvertida entre quienes desarrollan la adicción, lo que favorece su avance silencioso.
Desde la Asociación de Jugadores en Terapia (AJUTER) advierten que los comportamientos más comunes entre personas con ludopatía incluyen aislamiento, irritabilidad, cambios de ánimo, mentiras y manipulación.
Los jugadores “dejan de socializar y de realizar cosas que antes les daban bienestar”, señalaron. Así, solo cuando ya no cuentan con recursos, o no puede seguir recurriendo a terceros para conseguir dinero, aparece el punto de quiebre que los lleva a buscar ayuda.

Hugo reconoce que, en su caso, el juego se volvió una vía de escape frente al malestar emocional. “Con el correr del tiempo, ya cualquier cosa que me sucedía me generaba el deseo de irme a jugar. Jugaba, salía sin nada y cada vez volvía con más problemas porque gastaba más dinero”, explicó.
Cabe destacar que, al igual que otras adicciones, la ludopatía se convierte en una conducta repetitiva de la que es difícil salir sin apoyo profesional.
🚩 Las primeras "red flags" y síntomas que deberían encender las alarmas
Las causas detrás de la ludopatía no son exclusivamente económicas. Desde AJUTER explicaron que se trata de una conducta obsesivo-compulsiva que busca calmar emociones negativas como la ansiedad, el estrés o la tristeza.
“La ansiedad juega un rol muy importante. Muchos ludópatas relatan que parten por aburrimiento y recaen por aburrimiento. La impulsividad está siempre presente, junto a ideas irracionales que los hacen pensar que tienen el control”, señalaron desde la entidad.
En esta línea, Salinas coincide en que el control de impulsos es un factor determinante. “El juego, al igual que el resto de adicciones, tiene que ver con una incapacidad de controlar la conducta. A menor control de impulsos, mayor probabilidad de desarrollar una adicción”, aseguró.
Es importante considerar que las consecuencias de esta dependencia se extienden a todas las áreas de la vida. “La rutina de un adicto gira en torno a pensar a qué hora jugar, de dónde sacar dinero y cómo esconderlo. La vida familiar queda en segundo plano. Hay problemas de sueño, irritabilidad, bajo rendimiento laboral”, explicaron desde Ajuter.
Además, muchas personas pierden sus empleos y deterioran sus relaciones personales al endeudarse con amigos o familiares.

Sin embargo, el impacto de la ludopatía no se manifiesta de la misma forma en todos los casos. Según la organización, las mujeres suelen acercarse al juego buscando validación o contención emocional, generalmente tras relaciones fallidas, duelos o por soledad, y se vinculan principalmente con las máquinas tragamonedas.
Los hombres, en tanto, tienden a hacerlo por la adrenalina, el entretenimiento o la esperanza de obtener ganancias. La modalidad online, por su parte, incorpora el riesgo de la inmediatez y la sobreestimulación emocional, especialmente entre los jóvenes.
🎲 Consejos para tratar la ludopatía
Superar una adicción al juego no es solo cuestión de fuerza de voluntad. Según los expertos, la psicoterapia especializada —particularmente con enfoque cognitivo-conductual—, es la forma más recomendada para tratar la ludopatía.
“El tiempo de tratamiento va a depender de varios factores, como redes de apoyo, herramientas del paciente y la intensidad de los síntomas”, afirmó Salinas.
No obstante, para muchos, como Hugo, pedir ayuda no es un proceso sencillo. “Es una situación que se vive oculta. Primero porque es un tabú. Segundo, porque tú no sabes lo que te está pasando. Y lo otro es que no sabes si te van a entender, porque ni tú estás entendiendo”. A esto se suma la vergüenza y el temor al juicio externo, lo que retrasa aún más la posibilidad de buscar apoyo.
Las recaídas también son frecuentes, especialmente cuando no se modifican los entornos o rutinas que favorecen la conducta adictiva.
Desde AJUTER advierten que el acceso ilimitado al juego online, junto con campañas publicitarias protagonizadas por influencers y deportistas, mantienen constantemente expuestos a quienes intentan dejar de apostar.
“Sabemos que el público objetivo son hombres jóvenes, que al apretar un botón se les despliega el mundo, con bonos, apuestas en vivo y una racionalidad muy baja por la intensidad emocional”, indicaron.
Aun así, aunque no existe una solución mágica para la ludopatía, sí es posible romper el círculo vicioso. “Da vergüenza, miedo a que te juzguen. Y ahí uno empieza a hacer cosas… cometer actos ilícitos, robar, estafar. Se puede caer fácilmente. Pero cuando entiendes que es una adicción, puedes empezar a buscar ayuda”, concluyó Hugo.
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