La industria del financiamiento no bancario cerró el 2024 con un crecimiento del 15% en sus colocaciones brutas, alcanzando un total de US$ 832 millones, según el informe anual elaborado por Humphreys Advisors para la Asociación de Empresas de Servicios Financieros (EFA).
El factoring se mantuvo como el principal instrumento, con una participación del 72,46% del total y un aumento interanual del 21%. En términos de flujo de negocios, las operaciones del año sumaron US$ 3.910 millones, de los cuales US$ 3.455 millones correspondieron a esta modalidad, con un alza del 13% frente a 2023.
Durante el último trimestre del año pasado, el flujo total de colocaciones llegó a $1,14 mil millones, con un crecimiento de 29,82% en comparación con el mismo periodo del año anterior. El factoring representó el 89,2% de ese total, consolidándose como la herramienta principal de financiamiento para capital de trabajo, especialmente para pequeñas y medianas empresas.
"Estos resultados reflejan la solidez del sistema no bancario y su creciente relevancia para el financiamiento inclusivo en Chile. En EFA seguiremos trabajando por fortalecer las condiciones de acceso a capital para las pymes, fomentando la competencia, la transparencia y la profesionalización del sector", señalaron desde la asociación.
En esa misma línea, el perfil sectorial de las operaciones muestra que el 47,47% de las colocaciones se dirigieron a los sectores de comercio, construcción y transporte. Además, el comercio registró un crecimiento destacado de 13,6% respecto a diciembre de 2023.
En cuanto a los deudores, este segmento concentró el 42,76% del total, lo que evidencia una relación directa entre la demanda de recursos y su uso productivo.
Mejora la gobernanza, pero persiste la brecha de género
El informe destacó avances en materias de gobierno corporativo entre las empresas del sector. Durante 2024, las compañías implementaron mejores prácticas de control interno, cumplimiento normativo y políticas anti-lavado de dinero. Sin embargo, la diversidad de género se mantuvo como una tarea pendiente: solo un 4,89% de los directorios estuvo compuesto por mujeres.
En cuanto a la morosidad, el informe reportó un promedio ponderado de 8,10%, con una distribución en productos como el factoring, que cerró el año con una mora de 8,98%.